Noticias del español

| Gonzalo de Diego Ramos (El Confidencial, España)

El error ortográfico más tonto en el que incurres

Dice el refranero que «hasta el mejor escribano hace un buen borrón». Aunque te creas un maestro de la expresión escrita es probable que tú también caigas en esta falta.

Pertenecemos a una cultura donde la buena escritura va asociada a poseer un vasto léxico, saber usar correctamente las normas gramaticales y que la ortografía resulte impecable a los ojos de un académico. Otras sociedades, sin embargo, han desarrollado sistemas que inciden sobre aspectos que aquí no nos parecen tan importantes. Son significativos los casos del mundo árabe o algunas lenguas orientales donde se da especial relevancia a la caligrafía. La estética y la buena ejecución de la escritura tiene en estos idiomas tanto valor como el significado del término o de la idea que se quiere transmitir.

Seguramente, como buen ‘grammar nazi’, te has pasado toda tu vida cuidando aquello con lo que te machacaron en la escuela. Tu vocabulario es muy extenso; tienes, probablemente, la Nueva Gramática de la lengua española‘ como principal libro de consulta y no necesitas utilizar el corrector ortográfico para saber cuándo hay que usar una tilde que deshaga un diptongo. No obstante, aunque te hayas tatuado el «Limpia, fija y da esplendor» como lema sobre tu hombro, es probable que cuando escribes con el procesador de textos cometas un fallo de puntuación del que no te habías percatado. Si además tu texto va a ser leído, corregido o editado después por un maquetador, por tu secretaria o incluso por un amigo, el sujeto en cuestión te va a acabar odiando por caer repetidamente en él. He aquí la cuestión: ¿piensas de verdad que sabes utilizar bien los espacios.

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