Noticias del español

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| Benito Madariaga
eldiariomontanes.es, España
sábado, 5 de septiembre del 2009

EL DISTINTIVO DEL IDIOMA

El castellano, el lenguaje hablado por el pueblo en Castilla, sirvió para la comunicación y fue el elegido como idioma nacional oficial y el que llevaron a América las naves descubridoras que atravesaron el Atlántico. En español se han escrito nuestras principales obras y ha dado origen a muestras literarias de proyección mundial.


Cantabria es uno de los lugares recomendados al visitante extranjero que busca la pureza en la expresión del lenguaje español. No en balde perteneció, como provincia, a Castilla la Vieja. Los niños repetían en la escuela: Santander, Burgos, Logroño, Soria, Segovia y Ávila. Aquí dicen que nació nuestro idioma en el Condado de Castilla, entre el Sur de Cantabria y el Norte de Burgos y a un costado Álava. En el valle de Mena, en el pueblo de Taranco, cerca de Ramales, hay un monumento que recuerda que, el nombre de Castilla, se escribió por primera vez en este lugar. Pero lo mismo podemos decir de la calidad del español hablado en Castilla la Nueva: León, Zamora, Salamamca, Valladolid y Palencia.

El idioma es nuestro distintivo diferencial, la carne de nuestro espíritu, el mejor vehículo de comunicación. Desde aquí se expandió a América y hoy lo emplean, si no me equivoco, 500 millones de personas de los cinco Continentes. Y lo hablan muy bien, sobre todo los hispanoamericanos. Lengua expresiva y bonita para la poesía, la prosa y para rezar. Si no, pregunten a los místicos por sus libros de oraciones y de ejercicios espirituales. Prosa y poesía religiosa, pues, de alta estima.

Hay colecciones enteras de libros de viajes por España, en los diferentes siglos, en los que se relata su geografía, forma de vida, las características de sus ciudades, monumentos y museos. Pero tanto más, les llamó la atención el lenguaje del pueblo y sus escritos en las diferentes regiones, dotadas de una literatura propia.

Actualmente son varios los lugares que pretenden ostentar la prioridad del nacimiento del castellano, como una variante del latín vulgar. Ese lenguaje primitivo se va después a depurar hasta dejar testimonios literarios que producen admiración. De los cartularios de los monasterios salieron las primeras muestras: San Millán de la Cogolla, Santo Domingo de Silos, Valpuesta, en Burgos, etc. Pero la Rioja tiene hasta ahora el privilegio de exhibir el primer documento con «Las Glosas Emilianenses». También merece consideración las «Glosas Silenses», del monasterio Silos y los textos de Santa María de Piasca, en Cabezón de Liébana. Como muestra les copio un texto del Cartulario de Piasca del año 1120, en un latín castellanizado. Se trata de la donación al monasterio, de Vela Fáñez con su mujer e hijos, de un solar en Caloca. Dice así: «In Dei nomine. Ego Ueila Fannez, una cum uxore mea Maria el cum filiis meis Petro et Albaro, facimus testamentum de uno solare cum sua casa et de uno orrio ad Sancta Maria de Piasca in presentia domnis senioribus, de domno Andrea et de domno Petro Didaci. Offerimus et concedimus supradicto solare pro remedio animarum nostrarum sancto altario Sancte Marie de Piasca tali conuenientia, ut in uita nostra teneamus illud de manu seniorum et post mortem nostram sit ab integro se senioribus qui morauerint in ecclesia de Piasca «. ( Cfr. Julia Montenegro Valentía, Colección Diplomática de Santa María de Piasca (857-1252), Santander, 1991, pp. 130-131). Véase la mezcla de latín vulgar con palabras en desuso, como uxor, mujer, del que queda en nuestro Diccionario «uxoricida», el que mata a su mujer. El Dr. protestante Eduardo Boehmer publicó en 1865 las primeras páginas del Diálogo de la Lengua de Juan de Valdés (1535-1536), del que dice Menéndez Pelayo «que es un tesoro de la lengua». Editó este opúsculo para que fuera utilizado como texto del castellano por los estudiantes alumnos suyos.

Cuando perdimos nuestras últimas colonias de ultramar, a Menéndez Pelayo le angustió que con ello desapareciera el predominio del idioma español. No fue así, excepto con Filipinas. Y hoy tenemos que sonreír cuando aludía a los cincuenta millones que hablaban nuestra lengua en ambos hemisferios.

Si me preguntaran cual es nuestra primera demostración para optar al Premio de ciudad de la cultura, al que aspiramos, yo diría que nuestro lenguaje del español, libre de contaminaciones y que hablamos con orgullo y gran perfección.

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