Noticias del español

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| Gustavo Catalán
www.diariodemallorca.es, España
Domingo, 22 de agosto del 2010

EL DICCIONARIO: ¿RELLENITO U OBESO?

Parece que el diccionario de la Real Academia Española (RAE) está decidido a desencorsetarse: a dejar que el habla de la calle lo engorde. Nada que objetar aunque, puestos a perder la línea, me pregunto hasta dónde estará dispuesto a llegar, porque las fronteras entre idioma, tecnicismos, idiolectos (forma de hablar de cada cual), jergas y jerigonzas, pueden ser incluso más difusas que las de la ley.


Leí que, en el 2013, se publicará una versión ampliada con cerca de 3 000 palabras, entre ellas meloncete, cultureta, muslamen (ya iba siendo hora) o jet lag. Metidos en anglicismos, no sé a qué esperan con el futbolero «míster». Además: ¿no se admite gonartrosis o disestesia?

Pues siguiendo con el balompié, más extendida que la críptica terminología médica está el referirse al balón como «esférico», y quedan a la espera «carrilero» (tal vez mejor «carrilano», sinónimo de ladrón en Chile, si roba pelotas) o «chilena», ya que hablamos del cono Sur.

Por las fechas de mi lectura, halló eco en los medios una obviedad: a los jóvenes les es más fácil simultanear idiomas que pelearse con las matemáticas y es que, superadas las iniciales timideces, su uso facilita la coexistencia. Así que guarden silencio los puretas (¿colará también?) y aceptemos la primacía de la idea sobre su expresión formal porque éste es, seguramente, camino evolutivo sin vuelta atrás y homologable a la bipedestación de los homínidos en su día.

En parecida dirección se manifestó hace un tiempo García Márquez: jubilar la ortografía, escribir como se habla y los distingos cultos a tomar viento. Para facilitarnos la vida. Los mallorquines «tatsi» por taxi, «estijeras» o ya vengo cuando voy, quizá añadan pronto al diccionario normativo otra curva de la felicidad, y es que podrá ser cierto, como afirmó Octavio Paz, que ver el mundo es deletrearlo, pero se olvidó añadir la coletilla: cada uno como le venga en gana, máxime si ello supone dar facilidades a la anatomía bucal de cada quién y sin verse obligado, como el pobre Demóstenes, a hablar con piedrecillas en la boca para mejorar dicción y balbuceos.

Bajo esta óptica, el «tatsi» debiera cobrar carta de naturaleza, porque es lógico dejar que la lengua tope con lo que más le acomode, y si elige la parte trasera de los dientes en vez de formar un canalillo bajo el paladar, se trata de anteponer la libertad de movimientos frente a la rigidez. Al fin y al cabo, empleamos igual razonamiento para defender las ventajas de la Europa comunitaria o la inmigración desde el tercer mundo y, puestos a sopesar, ¿por qué habríamos de ser más permisivos con las fronteras que con palatales o fricativas?

Por igual regla de tres, las transgresiones de los profesionales del verbo habrán de entrar en lista a no tardar, al igual que los idiolectos que exhiben algunos entrevistados, partidarios de anteponer su lucidez a unos códigos lingüísticos que coarten la capacidad de sintonizar con la audiencia.

Las variantes idiomáticas que siguen, a modo de ejemplos, les darán a ustedes cabal idea del abundante pesebre de que dispone la RAE para ponerse como el quico en años venideros. Para empezar, reparen en que el dequeísmo está pidiendo a gritos marchamo oficial: «La situación empeora de cada día más», afirmaba el locutor de la SER el 2/10/2009 con relación a los retrasos en los juzgados, o «Hemos de tener en cuenta de que en Balears…» (el líder sindical señor Pelarda, 31/1/2010). Por otra parte, la pereza explica que se prefiera anteponer un «no» a buscar el antónimo o la palabra justa a riesgo de enmudecer. Así, «No hay que dar un espectáculo de no unidad en Cataluña» (Cadena SER, 27/4/2010) y «Hay políticos ladrones y no ladrones», por lo que el estreñimiento será pronto no cagar.

Sin embargo, no vayan a concluir que se trata siempre de curiosidades propias de la traducción a partir del idioma materno: «"Poner" a esos asesinos en la cárcel» en lugar de meterlos (presidente Antich, 9/8/2009), «Hay que "mimvar" un poco los excesos» (locutora de la SER, 30/1/2010) o «CIU asumirá las responsabilidades que le "pertoquen"» (4/8/2010). Comentaristas deportivos de la península hablan de «Enfrentarse "ante" otra pareja» o «"Hacer" medalla» como quien hace novillos. Se puede «dormir con ambos oídos» y, cuando vígil, emplear palabras insólitas en el contexto. Para enriquecerlo.

El presidente del Comité de Empresa de Serveis Ferroviaris de Mallorca estaba preocupado «por el "cáliz" (cariz) que han tomado los acontecimientos» (pensando quizá en lo de «Señor, aparta de mí este cáliz»), un líder socialista opinaba (30/1/2010) que Esperanza Aguirre «Ha demostrado cierto "graciejo"»; otro, del PP (1/10/2009), al ser preguntado sobre un posible pacto con UM, manifestó que «Daremos "gala" de nuestro hacer» (?), y no echen en saco roto que cuanto dicen tirios y troyanos, «Puede "traspolarse" a cualquier tiempo» (27/4/2010).

Convendrán conmigo que, si la esperanza es gramática como sugirió Steiner, lo tenemos crudo a no ser que el diccionario se ponga tan rollizo que dé gloria verlo. «Panchudo», oigan.

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