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| Eva Lootz
El Cultural de El Mundo
Jueves, 29 de junio del 2006

EL DICCIONARIO MENOS ACADÉMICO DEL VERANO

29 escritores definen palabras y sentimientos


Tiempo de hielo y gazpacho, de fugas y desiertos, de quimeras y caderas, el calor ha aguzado el ingenio de veintinueve escritores, cómplices de El Cultural, que redefínen en estas páginas otras tantas entradas del Diccionario hasta hacer uno nuevo, tan personal y refrescante como poco académico, imprevisible. La palabra, en el mayor número de los casos, la han elegido ellos, y a la hora de glosarla han oscilado entre el humor, la poesía, la imaginación, el desafío e incluso la confesión. Un puro juego para aliviar la sequía literaria estival.


A Asisto alegre, abstruso a arcádicas ausencias submarinas.

Alegre, antiguo, ajeno, aparezco en amorosas fiestas que acontecen.

Amanezco azulado, aparatoso, en altas mañanas navegadas, abrigo arborescentes esperanzas de los acuosos fondos cantarines.

Asisto andante, abstruso, casi asténico a fiestas convocadas por el alba y frecuento amarillos deseosos, en las altas, alegres escaleras.

Abrigos que arborecen en las ramas en llamas de las amas.

Asisto vivo entre muchachas con sus ropas de claras conveniencias.

Mañanas navegables, pálidos aguafuertes de las amorosas horas cantarínas.

Francisco Umbral

Bondad En el mejor sentido de la palabra, el que le dio Antonio Machado. Dignidad. Consciencia. Valentía. Ingenuidad como una elección digna, consciente, valiente, frente a la retorcida suficiencia de los cínicos, que se creen muy listos, pero no lo son. Una inteligencia moral, una moralidad inteligente, los domingos de la infancia.

El verbo ser, despojado de disfraces.

Almudena Grandes

Caderasl. Parte de la anatomía en las que, al ser reveladas en las calles de nuestras ciudades, da comienzo el verano cuando todavía falta mucho para que el verano comience. 2. Lugar de reposo de las miradas sedientas que encuentran en las mejores perfectos toboganes por los que resbalar y en los que desear dejar de ser miradas para convertirse en dedos, boca…3. Rima fácil para letristas de las canciones veraniegas; p.e. «No tengo más fronteras/ que las que marcan tus caderas».

Juan Bonilla

Charol Palabra que por su morfología y fonética describe simultáneamente un relumbre de color negro y una superficie de calidad líquida.

Vicente Verdú

Desierto m. 1. Lugar generalmente libre de presencias humanas casuales. 2. Espacio donde claman por lo común aquellos a quienes asisten la razón y la justicia. 3. Destino frecuente de aquellos a quienes la justicia o la razón dejan de asistir. 4. Paraje donde los zorros acreditan su astucia, los espejismos su belleza, las rosas su perennidad. 5. Retiro donde acaban viviendo, si es que alguna vez salieron de allí, los espíritus puros.

Lorenzo Silva

Espera El tiempo que media entre lo que fue y lo que será, entre lo ya sucedido y lo aún por suceder. Como, salvo que se espere la muerte, ninguna implica que la promesa de lo porvenir se cumpla, el tiempo de la espera no es un tiempo acotado, mensurable por anticipado, sino indefinido y, en ocasiones, puede incluso que perpetuo. Es, por eso, un tiempo particularmente fértil para las emociones humanas, que, extrañamente, tenderán a ser más ricas y complejas cuanto más alejado se halle su previsible fin.

MarcosGiralt Torrente

Fuga El veraneante que intenta escapar de su vida como si huyera de Alcatraz está condenado a que su fuga sea interceptada por los hombres del alcaide. Atrapado en una red de aeropuertos, museos atestados o monumentos de postal, estará descando que el penoso intento de huida concluya. Acabar con la incomodidad del túnel, con el ladrido de los perros (japoneses) que lo persiguen. Volver a su celda. Allí se dará cuenta de que la única fuga posible es la que se hace día a día.

Antonio Soler

Gazpacho Sangre grumosa que se extrae con métodos expeditivos de ciertas víctimas elegidas simplemente por su condición vegetal. Esta ley rigurosa no se aplica

a las plantas capaces de defenderse, como las aulagas o las ortigas. Al gazpacho suele añadírsele unos trozos de hielo para que no deje en el paladar un regusto de injusticia.

Fernando Aramburu

Hielo Diamante de agua congelada. De forma generalmente cúbica, sirve para enfriar todo tipo de bebidas. Al entrechocar produce un tintineo que ejerce una fatal atracción para la mayoría de los humanos, en quienes evoca sueños de bienestar y plenitud,

de diversión y sensualidad. Por desgracia, y al igual que los sueños, el hielo se descompone y derrite enseguida, dejando tras de sí un aguachirle apenas fresquito.

Rosa Montero

Isla Es un lugar de frontera que encierra el mundo y a su vez es el fin del mundo y una refinada forma del Destino. Su lenguaje es el mar. Quizá por eso los insulares, sean

del hemisferio que sean, participan de un código común: su idea de felicidad es el disfraz de una filosofía fatalista. Esa apariencia engaña al continental, que imagina las islas como maquetas del paraíso.

JoséCarlos Llop

Juego Juego de niños es fácil. Juego de café, normal. Juego de palabras, intelectual. El juego sucio, horroroso. Jugar al tute, castizo. Jugar a ganar, dudoso; y con fuego, peligroso. Jugar tus cartas, muy bueno; y jugársela a una carta, arriesgado pero ameno. Jugársela a un amigo, eso es siempre detestable. Jugar a la bolsa es capitalista y jugar con los demás, fascista. Hacerle el juego a la gente, deprimente. A la jugarreta del destino también se le llama «putada», o muerte.

Alicia Giménez Bartlett

Karma Lo que tiene que ser. Interior luminoso que se abre camino en medio de la oscuridad. Camino que se presiente, culminación de uno mismo. O simas que ahogan la luz. Para los antiguos hindúes se heredaba de una vida anterior. Esta acepción ha caído en desuso. El hombre no es eterno, está solo, y es responsable de sus actos.

Luisa Castro

Libertad Anhelo común a todo ser vivo: unos, para disfrutar en sí mismos del mayor bien que nos es dado alcanzar; otros, para utilizarlo contra los demás, convirtiendo

la libertad en cadena de otras libertades. Con frecuencia, esta dualidad coincide en un mismo ser. Conviene desconfiar de quienes nos vienen con promesas, pues la libertad

es problema de uno, tan de uno que suele bastar con sentirla, por encima de si se tiene o no. Una aproximación a la libertad son los desnudamientos del verano.

Ramiro Pínula

Llama Estrella de la constelación de Hércules. Forma luminosa que adopta el elemento que Prometeo robó a los dioses para dárselo a los hombres y permitirles la combustión de sí mismo y de los otros. Con esa llama vital Prometeo alumbraba el corazón de las estatuas animadas que creaba. «Blanca es la llama de la vida, negra es la llama de la muerte, azul es la llama de la vida-muerte» dijo el poeta griego Luguilo. «Y roja la del amor», añadió Palecio. «Por esc repentino encendimiento se le llama llamarada».

Irene Gracia

Mar Un día lo abandonamos, arrastrándonos torpemente para salir a tierra y todavía hay ahora algo palmeado, cetáceo en nosotros que -cuando lo vemos en calma, íntimo y amniótico- nos reclama hacia él. Es el hogar translúcido y frígido de las largas jornadas en que no teníamos casa… Si el día que la muerte venga a buscarnos estamos lejos de su orilla, no habrá nada que hacer. Pero si estamos próximos a él, si nos llega por la ventana abierta

su olor y su llamada, el fragor de su respiración, entonces podremos escapar quizá: con los codos, con las rodillas, reptando sobre la piel del mar.

Fernando Savater

Nudismo Ejercicio veraniego que consiste en desviar la vista de su natural, pues los ojos siempre se van a los mismos sitios, por más que los fundamentaltétas de la cosa lo nieguen, negando de paso impulsos que vienen dictados por el propio gen, Richard Dawkins dixit, ese imperativo que toda especie tiene impreso en lo más hondo de sí misma y que el ser humano además ha sabido aderezar de ludismo.

Juan Pedro Aparicio

Ñ La ñ es nuestra letra más sinuosa: juega al escondite con los alfabetos del mundo y se pone una doble eurva por montera. Bajo su puente de palo corre toda el agua de la infancia. Ñ de niño, de baño, ñ araña de música pequeña. Ñ nuestra mañosa y transformista. Ñ hiriente de coña. Suave en la palabra compañía.

Vicente Gallego

Ornitorrinco En la playa y en el pasco marítimo, en la caminata por los senderos de los bosques, en la terraza del balneario, en toda ocasión veraniega, este simpático animalillo sabe hacerse imprescindible. Pero la gente, a la que se toma dos copas, tiende a olvidarlo bajo la mesa de la disco, entre colillas y vasos rotos. ¡Pobre!

Ignacio Vidal Folch

Pereza Es el desdén de los dandies. No es cansancio ni abulia, es más bien falta de interés por iniciar una actividad a la cual evidentemente no se concede valor. El

derecho a la pereza se ha de llegar a imponer por ley, como la libertad de expresión. Los perezosos son los paladines de la mesura y del desarrollo sostenible. Son ecologistas natos,

porque la naturaleza es perezosa aunque superabundante, pues sigue siempre la línea de menor esfuerzo. La pereza es una ley cósmica.

Luis Racionero

Quimera Término esquivo que, entre sus múltiples acepciones, viene a definir todas esas agradables creaciones de la mente que tomamos como reales, no siéndolo. Nuestras palabras son quimeras muchas veces. Y lo es, y muy cruel, la idea que tenemos del verano: ese manantial de ocio y de aventuras. En verano la quimera regresa

a lo que nunca dejó de ser, un monstruo remendado que echa fuego por la boca.

Pedro Zarraluki

Realidad Materia flexible, en continua transformación, pero pegada a la Historia con mucha tenacidad. Enemiga principal de los dogmáticos, los iluminados y estafadores en el negociado del espíritu. La fuerza que nos devuelve a la vida después de una mala noche. La vecina que espiamos a través de las ventanas abiertas de la maginación.

El lugar de la poesía.

Luis García Montero

Soledades Uno de los que guardaban el cementerio aprovecha un blog para acusarme de execrar a Góngora porque le llamo clérigo jugativo, poeta de versos sin

ideas. El crítico cesante recita un tópico, recurre al refranero, para ofenderme, como si enunciara un teorema: no se ha hecho la miel para la boca del asno. Pero en mi reciente

libro La rana mágica no solo cuento que Góngora era garitero y amigo de buscones, sino comento que tenía el ángel, que fue esquivo y exquisito y que llevaba en la cabeza la sustancia del idioma. Le llamo Hornero español y digo que construyó, como se construye un pórtico, como un cantero de las imágenes, el retablo de Las Soledades. Hace falta ser sectario para manipular y bichear así un texto.

Raúl del Pozo

T La t, la "Tau" griega es el símbolo de la cruz para los cristianos y también es el signo «más». El signo de la t mayúscula, T, es una casa o, al menos,

un cubierto: una columna sostiene un tejado que da sombra y cubre de la lluvia. Y así el niño, la niña, cuando aprende a apretar con sus deditos el lápiz (hemos olvidado el tremendo esfuerzo de concentración que es aprender a escribir, la lengua en el canto de la boca y los dedos que duelen y arrastran el lápiz por el papel) al dibujar la T aprende a hacerse una casa; en la vida hacen falta refugios y saber escribir ayuda. Al llegar a casa de la escuela encenderá la televisión, en el caso infrecuente de que no esté ya encendida,

siempre encendida. Habrá sido la primera palabra pronunciada con la «t»: tele.

Suso de Toro

Unicornio Animal fabuloso con forma de caballo y un solo cuerno en la frente. Extremadamente huidizo es, sin embargo, muy fácil de capturar, pues le basta con

ver a una muchacha ensimismada en el bosque para volar a su encuentro y dormirse sobre su falda. Representa la fuerza insobornable del amor, pero también sus frutos y criaturas

más dulces y extrañas: todo aquello de lo que la muchacha tendrá que despedirse cuando le llegue la hora de volver a casa.

Gustavo Martín Garzo

Voyeur (Mujer tendida de espaldas)

Nunca me has dejado que te grabe. Ahora que no estás te inventaré: los pies se ofrecen lentos, casi vibran, en una intermitencia de piel nivea. Van izando el contorno en los tobillos, en esa nuez moscada de los muslos, en la espalda desnuda, azul, sombría. Una mano crece sobre el agua. El perfil se agiganta, tiembla exhausto, da una dentellada

entre las sábanas, y las copas de carne se someten en un rigor de cráteres inversos. Miro cómo te agitas y ahora naces. Siento cómo ocupas mi visión, hoy te veo en el tacto de lo

ajeno. No le eches carnaza al enemigo, quiero que te toques para mí.

Joaquín Pérez Azaustre

Web Abreviatura de World Wide Web, la palabra sintetiza, según su creador Tim Bcrners-Lee, la telaraña de información colocada sobre Internet (pues no son lo mismo; sino parte y todo), que permite la navegación documental. En su blog, el bueno de Tim defendía hace poco la gratuidad de algo que él inventó desinteresadamente… Es

útil para publicar y leer, aunque es difícil seleccionar lo que vale y lo que no. Como fuera. Vicente Luis Mora

X de sexo. Aunque todas las palabras que llevan «x» las encuentro libidinosas. Papiroflexia parece esconder alguna rareza sexy, y hexágono sugiere una equilibrada combinación de sexo en grupo. No digamos saxofón, con su contundente

fonética fálica, o éxtasis, que desprende resonancia orgásmica. La axila es excitante, y lo taxativo, dominador. Siempre he pensado que los axiomas los vendían en los sex shops. A todo nexo le noto la lascivia. Cualquier taxi me sugiere eróticas aventuras. Un buen texto es

siempre afrodisíaco, y el léxico es instrumento de seducción. En verano, cuando todo reluce, todas las palabras parecen escritas con «x», todas llevan una «x» en su interior. Eduardo Mendicutti

Y He aquí una letra que me plantea siempre graves problemas.

Cuando asciendo por la base y llego al punto en el que se bifurca, no sé si tirar por el camino de la derecha o por el de la izquierda. El camino de la derecha me lleva al

mar, el de la izquierda a la montaña. Podría decirse que esta letra es el mejor símbolo de las dudas que me acometen cada año cuando planifico las vacaciones: hasta el último momento

no sé si las pasaré en el mar o en la montaña.

Javier Torneo

Zorra Voz popular que se utiliza para distinguir a toda hembra de hocico agudo, pelaje pardo y gramática cosida al trasero. En la Edad Media era un símbolo frecuente en el arte cristiano y representaba al demonio. En nuestra época, zorra denota; lo fue Jacqueline Onassis, por citar sólo una. En Castilla, cuando se trata de caracterizar a

una hembra con propensión a lo sexual se emplea mucho la expresión «fulanita de tal es más zorra que las gallinas». Mirándolo bien se hace difícil imaginar que una zorra pueda

ser gallina o viceversa. También en alguna localidad se utiliza en sentido de borrachera. Así, en Cebreros, después de los encierros de ganado bravo, es muy común escuchar a los mozos decir que «van a dormir la zorra».

Montero Glez.

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