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| Agencia EFE

El Diccionario histórico se pone en marcha con el apoyo del Gobierno

La ministra de Educación, María Jesús San Segundo, y el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, firmaron hoy un acuerdo que hace efectivo el apoyo del Gobierno al Diccionario histórico de la lengua española, una obra que reconstruirá el pasado de más de 100.000 palabras y que comienza ahora su andadura.

El Diccionario, en cuya elaboración participarán las veintidós Academias de la Lengua Española, permitirá equiparar al español con los idiomas importantes de su entorno, ya que era el único que carecía de una obra de este tipo, esencial para poder entender los textos del pasado, comprender la evolución del significado de las palabras y «poner en orden nuestra lengua actual», según dijo el académico José Antonio Pascual, director del proyecto.

El acuerdo, que fue suscrito en la sede de la RAE en presencia de la directora general de Investigación, Violeta Demonte, y de numerosos académicos, contempla una aportación ministerial de 1,2 millones de euros al año para financiar este proyecto, el más ambicioso de cuantos han acometido hasta ahora las Academias de la Lengua. Sólo la primera fase tardará unos quince años en realizarse.

El Diccionario fue declarado «proyecto de Estado» por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la visita que hace poco menos de un año realizó a la Academia, aunque además de la financiación estatal será necesario buscar el patrocinio de otras instituciones y empresas para llevar a buen puerto esta obra.

El respaldo del Gobierno deja claro, según dijo la ministra de Educación, que la gran ciencia «no se encarna sólo en proyectos relacionados con las ciencias experimentales, sino también en inversiones sustanciales a proyectos de humanidades -como este Diccionario- y de ciencias sociales».

La firma del convenio significa «la botadura» -dijo San Segundo- de este gran proyecto académico, pero la RAE lleva diez años dedicada a la preparación del Histórico y cuenta ya con instrumentos fundamentales como el Banco de Datos del Español, en especial el Corpus diacrónico del español (CORDE) que tiene más de 300 millones de registros léxicos desde los orígenes hasta 1975.

Como puso de relieve García de la Concha, la carencia de un Diccionario histórico «constituye un déficit científico y cultural insostenible, cuya liquidación nos apremia a todos», porque esta obra «no permite sólo recuperar los valores del léxico caído en desuso, sino aumentar el conocimiento de la evolución que, en y por la palabra, configuró la historia de nuestra cultura».

Consciente de esa carencia, la Academia intentó en otras dos ocasiones sacar adelante este Diccionario. La primera fue en los años veinte y la Guerra Civil obligó a interrumpir los trabajos; en 1946, hubo un segundo intento, mucho más ambicioso, en el que trabajaron Julio Casares, Rafael Lapesa, Manuel Seco, Alonso Zamora Vicente y Lázaro Carreter, entre otros. Se logró publicar sólo los dos volúmenes de la letra «A» y algún fascículo de la «B».

La labor de Lapesa fue fundamental, según destacaron tanto la ministra como el director de la RAE, y por eso se le ha dado su nombre al Instituto de Investigación que la Academia ha creado recientemente para realizar el Nuevo diccionario histórico de la lengua española (NDHLE).

En el Instituto trabajará un equipo de unos veinte filólogos, aparte de otros tantos en Universidades y centros de investigación, como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con los que se va a colaborar. «Vamos a llamar a muchas puertas», dijo García de la Concha.

En los 50 años transcurridos desde la etapa de Lapesa, los estudios lingüísticos han avanzado mucho y las posibilidades que ofrece la informática «son inmensas», subrayó el director de la RAE, para añadir que el Diccionario será «electrónico» y «desde muy pronto se pondrá en la red a disposición de los estudiosos», con la intención de que la comunidad científica disponga de lo que se vaya haciendo y participe en su mejora.

La primera etapa del proyecto tendrá tres años de duración y, entre otras tareas, se creará un Corpus restringido de unos 50 millones de registros, procedentes del CORDE, que servirá de referencia básica para la redacción.

También, y mientras se prepara la parte del Diccionario correspondiente al período medieval y Siglos de Oro, se hará un mapa evolutivo del léxico moderno, que facilitará después la elaboración de la parte moderna del NDHLE.

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