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| Agencia EFE

El Diccionario geográfico popular de Madrid reverdece un proyecto de Cela

Gaspar Sánchez Salas, secretario personal del escritor Camilo José Cela, ha sacado adelante, el Diccionario geográfico popular de Madrid, un nuevo volumen del Diccionario geográfico popular, proyecto que el premio Nobel de Literatura emprendió en los 70 y cuya primera entrega vio la luz en el 98.

El Diccionario geográfico popular de Madrid se presentó en el Círculo de Bellas Artes, en un acto en el que el autor estuvo arropado por Camilo José Cela Conde, hijo del autor de La Colmena y un gran defensor de este proyecto, que fue para su padre «una ilusión, una idea y una ciencia: la dictadología tópica».

Locuciones populares que se refieren a la capital de España como El foro o frases como la capital del Reino, que suple al topónimo Madrid en lo que Camilo José Cela denominó técnicamente seudotopónimo tienen cabida en esta obra, así como seudogentilicios como gato o ballenato para referirse al de madrileño.

Como contó Cela Conde, su padre era muy dado a tener «raptos de actividad ajena», es decir, «inventaba algo que luego significaba mucho trabajo para otros».

Así, para emprender el proyecto del Diccionario geográfico popular de España, embarcó a todos los carteros rurales del país. Cela les escribió para pedirles que le enviaran información sobre los gentilicios, motes y chascarrillos que se decían en sus respectivos pueblos, y el resultado fueron «30.000 ó 40.000 fichas» y una distinción: lo nombraron cartero honorario.

También embarcó en la tarea a su propio hijo que, mientras estudiaba Ingeniería en la capital de España, recorrió la provincia de Madrid «a lomos de un Seat 600», preguntando «cómo llamaba la gente a los del pueblo y, sobre todo, qué nombre le daban a los de los pueblos vecinos, detalle siempre mucho más jugoso».

En 1998 se publicó el primer tomo de este ambicioso Diccionario, y el proyecto «quedó truncado» hasta que Gaspar Sánchez, secretario personal y discípulo de Cela, «cogió la antorcha» y continuó adelante con esta gran obra. La prueba es el Diccionario geográfico popular de Madrid que ahora publica Ediciones La Librería.

Los dictados tópicos han trascendido a veces las fronteras geográficas en que fueron creados, como es el caso De Madrid al cielo que se emplea para señalar que si se quiere triunfar es necesario estar en Madrid, explica Gaspar Sánchez Salas en el prólogo.

Los 179 municipios de la actual Comunidad de Madrid tienen un lugar en este diccionario, colocados por orden alfabético y donde se incluye el origen de sus nombres, el gentilicio que distingue a sus habitantes o refranes como a burlarse de la diosa Cibeles o a burlarse de la mona del Retiro, dichos a la persona que trata de molestar a otra con bromas enojosas.

Al madrileño también se le denominó ballenato ya que se dice que en una avenida arrastró el Manzanares varias cubas de un ventero de la ribera que gritaba ¡Una va llena!¡una va llena! y muchos salieron a su encuentro con picas y chuzos, de donde quedó el apodo de ballenatos a los madrileños, según cita que recoge esta obra.

De Madrid al cielo, y en el cielo un agujerito para verlo fue una frase muy popular en tiempos de Carlos III ante las bellezas de la capital y las mejoras introducidas en la Villa y Corte.

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