Noticias del español

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| Fernando González Urbaneja
abc.es, España
Martes, 12 de febrero del 2008

EL CRECIENTE VALOR DE UNA LENGUA FRANCA

Estamos en una etapa postindustrial, no caben dudas, caracterizada por la relevancia del conocimiento y de la información, en la cual a los factores tradicionales de producción que nos enseñaban los clásicos (tierra, capital y trabajo) hay que añadir otro factor que tiene que ver con la inteligencia, la creatividad, el talento, la organización. Y por debajo de todo ello la lengua, e incluso la gramática, que hace flexible y eficiente al idioma.


Un estudio de hace unos años, propiciado por el Instituto Cervantes, la Fundación Santander y la Real Academia de Ciencias, elaborado por economistas y estadísticos de las universidades de Málaga, Carlos III y del INE (editado por Espasa el 2003) y titulado «El valor económico de la lengua española», establece que el idioma aporta el 15 % del PIB. Para llegar a esa conclusión introduce elementos técnicos de análisis con buena metodología y con bibliografía.

El 15 % del PIB significa un motor esencial de creación de valor, de generación de renta. Ningún otro sector aporta más ni genera más oportunidades. En el caso del español estamos ante un gigante, el segundo o tercer idioma más universal (casi tanto como el inglés y el árabe) y el quinto más hablado del mundo. Un gigante que dejará pronto al país original, a España, como cuarto mercado tras México, EE. UU. y Brasil. Valor creciente y trascendente por un idioma que va más allá de una sola sociedad, una nación, un estado o eso que ahora se llama país, para no llamarlo otra forma. Recientemente Ariel ha publicado un informe promovido por la Fundación Telefónica y elaborado por los profesores García Delgado y Alonso Jiménez, titulado Economía del español que avanza más conclusiones sobre el valor del idioma.

La reciente internacionalización de las empresas españolas tiene bastante que ver con ese valor implícito. Pero lo llamativo quizá sea el insuficiente aprovechamiento de ese evidente valor potencial y potenciador de un idioma tan universal y tan dinámico como el español. En la nómina de las buenas obras está el propio Instituto Cervantes que ha hecho un buen recorrido en pocos años, también la agencia Efe, insuficientemente apoyada desde instancias oficiales y privadas. Una agencia que para si quisieran otros países con más influencia y riqueza. Un activo que no se debe dar de lado, sino activar y dotar de más capacidades. Y en la nómina de lo pendiente aparece un sector audiovisual que no se ha abierto al amplio espacio y mercado del propio idioma, pese a contar con creatividad y con una producción externa, de mercado, muy apreciable.

Televisiones públicas pródigas en gastos (y propensas al llanto), pero que no han conseguido gestionar y emitir producción de calidad e influencia en el amplio mercado del español. Luces y sombras del que puede ser el mayor activo económico y político de los españoles: un idioma vivo, querido, deseado y cada vez más hablado en más continentes.

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