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| Gonzalo Pajares C.
peru21.pe, Perú
Lunes, 19 de abril del 2010

«EL CHAT NO EMPOBRECE EL LENGUAJE, HASTA LO MEJORA»

Gerardo Aguado es uno de los más importantes especialistas en el Trastorno Específico del Lenguaje. Invitado por el Centro Peruano de Audición, Lenguaje y Aprendizaje (CPAL), vino a Lima a dictar el taller 'Por qué no comprendemos lo que leemos’. Acompáñenos a comprenderlo.


«Primero, no hay nadie medianamente interesado en la cultura que no se ocupe del lenguaje. Segundo, las personas nos conocemos por lo que hablamos. Cuando uno conoce a alguien, esa persona es lo que habla, lo que nos cuenta; con el trato ya vienen los matices, las variaciones. Tercero, el lenguaje es la vía de comunicación de nuestra interioridad. Por ende, la psicología que no se interese por el lenguaje no es buena psicología (risas)». Gerardo Aguado, uno de los psicólogos más importantes de España, nos habla de los vínculos entre psicología y lenguaje.

¿Qué más le interesó de la psicología del lenguaje?

– Cómo uno podía conocer el interior de las personas por medio de las palabras, qué ocurre en la mente del otro mientras uno le habla. Al hablar, uno no transmite información —esa es una bobada—; transmite ondas. La información se queda en mi cabeza; el otro la debe construir a partir de lo que le digo y de la información que en él hay.

Pero usted ha ganado fama estudiando el Trastorno Específico del Lenguaje (TEL)

– El TEL estudia a aquel niño que tiene limitaciones significativas de lenguaje, pero que aparenta ser normal, es decir, no tiene retraso mental, no tiene alteraciones morfológicas, no es un autista, no tiene parálisis cerebral. Este trastorno es fuertemente hereditario, pero difícil de seguir porque es multifactorial y poligénico. Mi trabajo es crear un método para que los niños superen este problema.

El tratamiento hay que empezarlo temprano porque la inteligencia se desarrolla con el lenguaje, ¿no? El niño que no habla no solo está dejando de hablar, sino desarrollando menos su inteligencia, ¿no es verdad?

– Así es. La inteligencia no se puede desarrollar sin el lenguaje. Hay una inteligencia no verbal, pero incluso esta —y hay estudios que así lo demuestran— se ve afectada por la ausencia del lenguaje. Es decir, los niños con dificultades de lenguaje también disminuyen su coeficiente intelectual no verbal, porque el lenguaje tiene una función mediadora incluso en las actividades no verbales. El ser humano es totalmente diferente a partir del lenguaje. La inteligencia de los pueblos letrados es distinta a la de los no letrados.

Diferente, pero no mejor

– Exacto. Pero la diferencia del lenguaje es contundente en términos cognitivos. Los occidentales estamos constreñidos, no tenemos libertad para tener una inteligencia no verbal, no podemos escaparnos del lenguaje.

Usted no ve con malos ojos el lenguaje del chat

– Me parece una maravilla. Uno no está empobreciendo el lenguaje, solo lo está modificando. Esto no significa reducir los niveles de comunicación; todo lo contrario, es una mejoría enorme. ¡Basta de los Jeremías del lenguaje! Si Sartoris califica de tonta a la generación actual, pues, peor para él, está desadaptado. Es posible —ojo, es posible— que las generaciones anteriores leyeran más, pero hay mucho de mito, porque yo recuerdo que cuando estudiaba tenía un libro para todas las materias; mis hijos, uno para cada curso.

Pero sí hay un problema de comprensión, ¿no es verdad?

– Pero no es algo generalizado. Simplemente, los instrumentos de acceso a la cultura son diferentes. Hemos dejado la época de Gutemberg. Esto traerá algunas pérdidas, pero también algunas ganancias. La gran parte de los fracasos escolares se debe a la falta de comprensión lectora.

¿Cómo hacer de la lectura un placer?

– Uno obtiene placer por algo que hace bien y sin esfuerzo. El placer se mide con la siguiente operación: la información obtenida dividida entre los recursos empleados. Si para leer a Borges se emplean pocos recursos, el nivel de placer puede subir muchísimo. Si se emplean muchos recursos, el placer disminuye.

¿Cuando uno se esfuerza mucho en algo, menos placer obtiene?

– Así es porque, en la lectura, el esfuerzo supone pérdida de placer. Ojo, en la lectura, no en una investigación.

¿Cómo hacemos que los chicos lean?

– Pues, muy simple, reduciendo el esfuerzo. Por eso, en la escuela hay que tratar de que el esfuerzo de la lectura sea menor, para que la comprensión sea mayor. Hay etapas que seguir; después ya vendrán las lecturas complejas. Eso sí, mientras antes sea el contacto de los niños con las letras, mejor.

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