Noticias del español

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| Cristian Fallas Alvarado
www.ucm.es, Españ
Miércoles, 16 de julio del 2008

EL CAJETÍN DE LA LENGUA: MIEMBRA Y ALGUNOS ASPECTOS DEL GÉNERO GRAMATICAL

A raíz del artículo de la profesora Vigara sobre miembra, se explican a continuación algunos aspectos que podrían tenerse en cuenta sobre el tema del género.


Como dice la profesora Vigara en ese artículo, el femenino miembra no es bien aceptado por los hablantes.

Además de las razones que se detallan en ese artículo, creo que también podrían añadirse otras.

El sustantivo miembro procede del latín membrum, -i, sustantivo de género neutro que se usaba primeramente para referirse a cosas con el sentido de ‘parte’. Lo mismo sucedió en español.

Veamos las acepciones de miembro que proporciona el DRAE. La primera es ‘cada una de las extremidades del hombre o de los animales articuladas con el tronco’, y la segunda es ‘pene’ (antes miembro viril, igual que en latín: membrum virile). Las acepciones tercera, cuarta, quinta y sexta se refieren a las partes de algo. Y la última acepción, la sétima, es la única que se refiere a personas y se define, por tanto, como ‘individuo que forma parte de un conjunto, comunidad o cuerpo moral’.

Según lo anterior, el sentido primario de miembro es ‘parte’, aplicado a cosas; sin embargo, este sentido primario se extendió a las personas integrantes de un conjunto: miembros de una asamblea, miembros de una junta directiva, etc.

Es posible que los hablantes relacionen (incluso sin ser conscientes de ello) estos sentidos primarios de la palabra miembro y, por eso, sientan que miembra suena mal o está mal formado.

Otra palabra que se aplicaba originalmente a cosas es parte, pero, si consultamos el DRAE, vemos que las acepciones octava y novena se refieren a personas: ‘cada una de las personas que contratan entre sí o que tienen participación o interés en un mismo negocio’ y ‘cada una de las personas o de los grupos de ellas que contienden, discuten o dialogan’. Por eso, cuando alguien versado en Derecho habla de las partes de un contrato, se refiere a las personas que participan en él, independientemente de si son mujeres o varones. Incluso podrían ser dos varones y se hablaría de ambas partes. De nuevo, se extiende a las personas el sentido primario para cosas.

Lo que se acaba de explicar es muy común en la lengua. Se puede hablar de los dos pilares de este proyecto y referirse a dos mujeres; o también se puede hablar de las dos estrellas del concierto y referirse a dos varones. En ninguno de los dos casos mencionados es necesario cambiar el género gramatical de pilar o de estrella. Tampoco si decimos que Juan es una maravilla o que María es un desastre.

Para leer el artículo completo, véase el enlace

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