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Estrella de Panamá, Panamá
Lunes, 10 de diciembre de 2007

EL ALCÁZAR DE LA LENGUA / SOBRE LA TRASLACIÓN DE LOS ACENTOS

Hasta hace poco tiempo se solía corregir la forma de hablar de los panameños, para que no dijesen adecúa, licúa y evacúa. Se apelaba a las formas cultas de la lengua española; que más que cultas eran simplemente las tradicionales.


Se insistía, pues, en que los verbos adecuar, licuar, evacuar debían conjugarse como el verbo averiguar. De modo que si usted decía yo averiguo, tu averiguas, él averigua, también debías conjugar yo adecuo, tú adecuas, él adecua… yo licuo, tú licuas, él licua… yo evacuo, tú evacuas, él evacua…

Hoy, la Real Academia, por la influencia de la pronunciación americana, acepta que estas voces también se puedan conjugar como el verbo actuar: actúo/actúas/ actúa. Así, con acento ortográfico en la vocal débil u. De forma que usted puede decir, como históricamente hemos acostumbrado en Panamá: evacúo/ evacúas/ evacúa/; licúo/ licúas/ licúa/; adecúo/ adecúas/ adecúa.

No tiene sentido entonces que, cuando sucede una catástrofe en algún lugar, todavía en nuestro siglo nos encontremos títulos como uno de un diario local, donde se escribó con cierto complejo: Evacuan población. Por favor: evacuan pueden decir en España. Evacúan decimos en Panamá.

Personalmente, siempre preferí y defendí el uso fonético que hacía nuestra población istmeña en este caso. Mas aún, si tomábamos en cuenta que en Panamá la variante solo se daba en estos tres verbos (y en algunas de sus conjugaciones solamente), mientras que en Argentina, por ejemplo, la variante fonética con respecto a España se daba en todos los verbos y en muchas de sus conjugaciones (en vez de quieres, querés, en vez de di, decí) .Y sin embargo, el régimen de conjugaciones argentino ya había sido aceptado por la Real Academia. No podía suceder que para nosotros estuviese mal y no fuese permitido lo que para nuestros apreciados vecinos del Sur, en cambio, estuviese bien.

Y es que es más común de lo que pudiera pensarse la traslación de los acentos entre España y América. Así, los españoles están acostumbrados a decir chófer, mientras que en Panamá o México decimos chofer, en forma aguda, apelando a su raíz etimológica, que es la voz francesa chauffeur.

También presentamos diferencias con la voz cóctel, de uso en España, mientras en América es común el uso agudo coctel, lo mismo sea la bebida en que se mezclan licores que el explosivo de tipo casero y apellido ruso (Molotov). Y decimos coctel, en forma aguda, repito, aunque en este caso si procede de una pronunciación grave (cocktail, en inglés).

La palabra cartel no ofrece reparo cuando se refiere al letrero o pancarta, pues en ese caso la pronunciamos en forma aguda en todas partes. Pero cuando se refiere a los grandes consorcios (trusts, en inglés) empresariales, o a las asociaciones ilícitas que se dedican al tráfico de estupefacientes, la pronunciación varía. En este caso es común escuchar cártel en los medios noticiosos en español de Atlanta y Florida. En Panamá, en cambio, decimos cartel, en forma aguda (la pronunciamos del mismo modo que en la acepción que se refiere a un letrero o pancarta). Además el uso grave nunca fue escuchado entre algunos grupos americanos 20 ó 30 años atrás. Este uso agudo es también más etimológico, pues proviene del alemán Kartell (voz aguda).

La palabra video es usada en España en forma grave (acento en la e) cuando es elemento compositivo: la videograbadora. Pero en forma esdrújula (vídeo) para referirse al sistema de grabación o re-producción de imágenes o a la grabación misma. En Panamá, en todos los casos, se usa en forma grave, sin tilde: video.

Es curiosa la evolución de la palabra Sahara. Hace unos veinte años los españoles decían el Sahara, con pronunciación grave o acentuada en la sílaba ha, manteniendo muda la h. Y de ellos lo aprendimos los americanos. La pronunciación ha variado en la península en la última generación y ahora no hay español que diga Sahara, sino /sájara/, escrito Sáhara. También pronuncian: /sajaraui/, /sajariano/. Aun-que escrito con h: saharaui, sahariano. Esta evolución de la h, que ya en España no es muda siempre, no ha pasado a Latinoamérica, que mantiene la antigua pronunciación de estas palabras y la ausencia de sonido en h. Cosas de uno y otro lado del Atlántico.

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