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estrelladepanama, Panamá
Martes, 24 de junio del 2008

EL ALCÁZAR DE LA LENGUA: LOS VERBOS DEFECTIVOS DE AYER Y DE HOY

Son formas verbales un poco extrañas, se llaman verbos defectivos, y en español existen varios de ellos.


Defectivo es lo que tiene defecto, y en estos verbos tal es el caso, pues precisamente carecen o tienen defecto de algunas conjugaciones. Son pues, verbos incompletos en su paradigma o modelo de conjugación. Es que no se conjugan en todos los tiempos y modos verbales, ni en todas las personas, como sí sucede con los demás verbos comunes.

Los defectivos carecen de algunos modos, no poseen algunas conjugaciones. Pongamos el ejemplo más conocido: el verbo abolir (que ya no es defectivo). Nadie decía: yo abolo, tú aboles, él abole, nosotros abolemos, ellos abolen…, ninguna de estas conjugaciones existía. Pero sí existía en la segunda persona del plural, del presente de indicativo: vosotros abolís. ¿Dónde está la clave?

Raíz y desinencia

Primero, expliquemos brevemente y de la forma más sencilla, con ejemplos, la parte aburrida (para algunos) de este asunto. Los verbos están compuestos por una parte básica e invariable, la raíz, y por otra situada al final, como una coletilla, que es variable y cambia de acuerdo con el número de la persona y el tiempo verbal: es la desinencia. Por ejemplo: en el verbo distinguir la parte disting es la raíz, no cambia; la desinencia son las partículas: o, es, e, imos, is, en; según dices: distingo, distingues, distingue, distinguimos, distinguís, distinguen. Se aprecia claramente que la desinencia cambia con la persona misma y con el número de la persona, no es lo mismo el singular él distingue que el plural ellos distinguen. Y así como en este caso, presente de indicativo, también sucede con otros tiempos: veamos el pretérito simple de indicativo: distinguía, distinguías, distinguía, distinguíamos, distinguíais, distinguen. En todos ellos lo que cambia es el final.

Abolir y agredir ya no son defectivos

Ahora bien, estamos acostumbrados, porque es lo común, a verbos que se conjugan en todos los tiempos, modos y personas. Sin embargo, los verbos defectivos, como expresamos antes, carecen de una conjugación completa. En el caso del verbo abolir, vemos que hasta hace poco usted no podía conjugarlo en las formas que señalamos arriba (abolo, aboles…). Pero sí podía decir: abolí, aboliste, abolió, abolimos, abolisteis, y en fin, usaba aquellas formas que llevan la vocal i en la desinencia. Esa es la clave.

Lo mismo sucedió con el verbo agredir, que era defectivo. Solo podía conjugarse en las formas con i en la desinencia: agredí, agredíamos, agrediste. Y no en las que no la tenían: agredo, agredamos, agredan… Hoy, y así lo refiere el Diccionario panhispánico de dudas, pueden conjugarse en todas las formas, como un verbo regular, tanto agredir como abolir.

Excepciones en la desinencia

No siempre el carácter defectivo de un verbo implica que solo se conjuga si lleva la i en la desinencia. Hay verbos defectivos que admiten conjugaciones que carecen de i en la desinencia: como el verbo soler. Usted puede decir: suelo, sueles, suele

El clima en el verbo

Hay verbos defectivos que solo se conjugan en tercera persona porque aluden a fenómenos de la naturaleza: llueve, nieva, escampa, graniza, amanece, ha llovido, ha granizado

Y hay verbos que solo se conjugan en tercera persona porque su uso y construcción así lo reclaman. Son verbos como suceder, ocurrir, aoontecer. Usted no dice ocurro, ocurres; ni sucedo o sucedes; ni acontezco o aconteces. Siempre se usan en tercera persona: sucede, ocurre, acontece. Por eso se denominan también verbos terciopersonales

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