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Estrella de Panamá, Panamá
Martes, 12 de febrero del 2008

EL ALCÁZAR DE LA LENGUA: LA K

La k es una letra que no reúne el cariño de algunos filólogos, que la consienten solo si luce su gracia en voces que proceden de lenguas que no poseen un alfabeto de origen latino, como el ruso, el griego, el japonés, el maorí, el hebreo, el sánscrito... Y también en caso de extranjerismos en general, cuya grafía se quiere preservar. Doquiera cabe pero no se le quiere mucho en las castizas aguas del castellano.


Voces de alfabetos no latinos

Allí está el japonés con su kimono, su karaoke o su célebre ciudad de Kioto. El ruso con su Kremlin o su Ana Karenina. El griego con su prefijo kilo (de kilómetro o kilogramo o kilovatio), el kriptón, para referirse a un gas y, por supuesto, el nombre correspondiente de la k en la lengua griega: la kappa.El maorí, lengua de Nueva Zelandia, nos ha regalado el kiwi (su ave nacional), aunque el fruto verde de ese nombre que nos gusta comer no es neozelandés, sino de origen chino. La lengua de los esquimales de Groenlandia nos ha protegido con el anorak, el impermeable con capucha. Del esquimal proviene también kayak Del hebreo palabras como kibutz. Y del sánscrito otras voces como karma.

Voces con k en lenguas de alfabeto latino

Pero la k también se encuentra en lenguas que sí tienen alfabeto latino. En este caso se mantiene esa escritura en español para respetar la grafía del extranjerismo. El francés nos brindó, por ejemplo, el kermés como una suerte de fiesta al aire libre, y también los kurdos (voz que a su vez procede del árabe), aunque, curiosamente esta palabra también la transcribimos con c: los curdos. El neerlandés nos facilitó el kit para el conjunto de utensilios que se ofrecen en juego para algún fin determinado. El alémán voces como búnker o káiser (que a su vez viene del latín).

Excluida de voces castizas

En cambio, en las palabras de origen español se usa más bien la c delante de las vocales a, o, u, para producir el mismo sonido velar sordo oclusivo de la k. Y se usa el dígrafo qu antes de las vocales e, i para representar el mismo sonido.

La palabra velar hace alusión al velo del paladar, a cuya altura se produce un contacto que cierra la salida del aire. Por este contacto se dice sonido oclusivo, y es sordo porque no produce resonancia o vibración de las cuerdas vocales.

Reivindicación de folklore

Si se ha de respetar la grafía original de las palabras de origen extranjero escritas con k, no cabe duda que entre estas debe mantenerse la muy usada forma folklore, que define el conjunto de tradiciones y manifestaciones culturales y artísticas de un pueblo. Primero, porque corresponde con su etimología. En inglés, de donde procede, la voz folk hace alusión a un pueblo (lo mismo que el alemán Volk, que se pronuncia /folk/). Segundo, porque el Diccionario panhispánico de dudas, esfuerzo conjunto de veintiún Academias, declara la validez del uso de las formas escritas folklore, folklórico y folklorista. Tercero porque su empleo no se ha perdido entre los hispanoamericanos. Cuarto porque fue la que utilizó el DRAE hasta su edición anterior y, por lo tanto, tal forma de escribirla ni era errónea ni lo es hoy. Ese prurito de cambiar la grafía de la k por la c, tal vez porque la palabra provenía del inglés, no se encuentra en otros extranjerismos. Nadie escribe por ejemplo cáiser para evitar el alemán Kaiser.

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