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soitu.es, España
jueves, 25 de junio del 2009

¿DUYUSPIKINGLIS? ¿POR QUÉ SE NOS RESISTEN LOS IDIOMAS?

Analizamos el porqué de nuestras dificultades aprendiendo otras lenguas.


NOS CUESTA

Hemos estudiado inglés durante años, pasado por varias academias, comprado el SpeakUp, hecho el curso de Planeta Agostini, pero no hay manera, no acabamos de hablar inglés correctamente y en cuanto nos toca decir dos frases seguidas, lo único inglés que nos sale es la mueca de Mr Bean y un 'eeeeeh' delatador.

Lo mismo nos ocurre con otros idiomas: francés, alemán… son todos demasiado complicados.

Existen numerosos motivos que justifican esta dificultad hispánica para el aprendizaje de idiomas. Pasamos a enumerar a continuación algunos de esos motivos.

MAS DE 400 MILLONES DE HABLANTES

Si hablamos la segunda lengua más hablada del planeta, después del mandarín, ¿para qué vamos a aprender más idiomas?

España en particular y el mundo hispanohablante en general, ofrecen un 'terreno de juego' lo suficientemente grande para cualquier empresario, estudiante, trabajador… Lo mismo ocurre en cuanto a producción cultural: música, literatura, cine… Cualquier estudiante universitario tiene a su alcance una extensa bibliografía en castellano sin necesidad de abrir un solo libro en otro idioma. Con todo lo que se produce (o traduce) en español ¿para qué queremos más?.

EL ESPAÑOL ES FONÉTICAMENTE SIMPLE

Si a un hispanohablante que esté empezando a estudiar francés le decimos que la lengua de Molière tiene 17 fonemas vocálicos diferentes, lo más fácil es que nos mande a paseo y se quede con sus cinco sonidos vocálicos de toda la vida: 'a-e-i-o-u'. ¿Se imaginan si Peret hubiera tenido que cantar el Borriquito en francés?

Si a nivel vocálico el español es poco complejo, tampoco nos complicamos la vida en cuanto a fonemas consonánticos se refiere. Pronunciamos del mismo modo bes y uves, dobles eles e i griegas, zetas y ces… Tampoco tenemos ni s ni h aspiradas, y tenderemos a decir Espain o Ai jaf en lugar de 'Spain' o 'I have'. Tampoco tenemos una 'zz' como en la 'pizza' italiana, que nos empeñamos en llamar pisa.

Visto lo visto, parece que antes de empezar a aprender cualquier idioma vamos a tener que asimilar unos cuantos fonemas totalmente nuevos.

Una prueba la tenemos con nuestros vecinos portugueses, que nos entienden a la perfección pero a los que nos cuesta entender. Esto se explica sabiendo que el portugués es especialmente complejo a nivel fonético, lo que hace que, a pesar de resultarnos muy fácil comprender un texto escrito, nos resulte totalmente extraño al oído.

EL ESPAÑOL, COMO EL ITALIANO, 'È FACILE E DIVERTENTE'

La gramática española tampoco es demasiado complicada. Para empezar no tenemos casos gramaticales. El húngaro tiene 23, el finlandés 15… El hispanoparlante que quiera aprender alemán, por ejemplo, va a tener que estudiar un poco de gramática antes de ponerse a ello.

Construcciones que no sean sujeto, verbo, predicado nos parecen contrarias a toda (nuestra) lógica. Intentar asimilar nuevos conceptos gramaticales en una lengua que no es la nuestra requiere un esfuerzo añadido.

POR SI FUERA POCO, LO DOBLAMOS TODO

Si desde pequeños nos familiarizásemos con las sonoridades particulares de cada lengua, nos resultaría mucho más fácil asimilar nuevos fonemas, vocabulario, expresiones, la simple entonación de las frases…

Pero no, el español tiene complejo de Uri Geller: lo quiere doblar todo.

El negocio del doblaje en español es ingente. Nos acostumbraron a oír a Constantino Romero desde pequeños y ya no queremos otra cosa. Se nos convence de que leyendo subtítulos nos perdemos la mitad de la película, pero no pasa nada porque la voz de Jack Nicolson sea la misma que la de Omar Sharif o Jean-Paul Belmondo, que al final son todas la de de un tal Rogelio Hernández. Así pues, no estamos familiarizados con las lenguas extranjeras hasta que no nos toca estudiarlas. Por volver nuevamente al ejemplo de Portugal, donde no se doblan las películas, encontramos que 'mágicamente' nuestros vecinos son especialmente dotados para los idiomas. Da envidia ver al señor Barroso despachándose a gusto en inglés, en francés, en español… Sin embargo cuando escuchamos a franceses o italianos, en cuyos países se doblan las películas, hablando una lengua extranjera, nos decimos 'mamma mia, menudo acentazo, mon ami'.

Cualquiera diría que nos asusta dejar entrar en nuestros hogares cualquier idioma que no sea el nuestro. En cuanto un personaje extranjero aparece en nuestras pantallas y se lanza a hacer unas declaraciones, comprobaremos cómo, en cuanto el tal personaje abre la boca, se arranca por detrás una voz en off que nos cubre totalmente el sonido original. Con suerte conseguiremos oír el fin de una frase. Exactamente lo mismo ocurre si aparece alguien hablando en catalán o en vasco, por citar dos de 'los otros idiomas oficiales' en España. ¿Tanto nos costaría leer unos subtítulos y poder escuchar realmente lo que esa persona está diciendo?

El DVD y la televisión digital parecen abrir una posible puerta a las películas en versión original, pero ¿no nos habremos acomodado ya demasiado?

LA ENSEÑANZA DE IDIOMAS 'MADE IN SPAIN'

Para finalizar, un gran número de profesores de idiomas son personas cuya primera lengua es el español. Escasean los profesores nativos, y en gran parte de los casos, las clases son impartidas en español y los alumnos pueden dirigirse al profesor en español.

Así pues, sin una mínima inmersión lingüística, el estudio de idiomas se reduce a un ligero barniz exterior que se nos va en cuanto atravesamos la puerta del aula.

¿Qué podemos hacer para intentar cambiar esta situación?

Nota: Me quedo con las ganas de incluir una viñeta que viene muy al caso en este artículo, pero el respeto de las leyes del copyright (derechos de autor, perdón) me hacen reprimirme. Ahí les va como enlace externo.

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