Noticias del español

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| Juan Ramón Huerta
El Nuevo Diario, Managua (Nicaragua)
Jueves, 19 de octubre del 2006

DOÑA FLORICELDA RIVAS ARÁUZ, «POLICÍA» DEL IDIOMA

Su pasión es «enseñar a aprender». Su destino como guardiana del idioma español lo lleva con mayor cariño desde el día en que descubrió, de la mano del maestro Fidel Coloma, que en el poema «Blasón» de Rubén Darío, contenido en Prosas profanas, existían doscientas veintidós palabras no repetidas, salvo los enlaces y conectores.


Pero Floricelda Rivas Aráuz, maestra de Cébaco, correctora de textos y «policía» del idioma, confiesa a El Nuevo Diario que su buena costumbre de enseñar a aprender es inherente a su vida, como también lo es su tipo de sangre, la cual llevará hasta el día de su muerte. Vive en su modesta casa de la Colonia Primero de Mayo.

Durante la prolongada entrevista muestra cómo, en su búsqueda natural, encontró errores en una de las últimas ediciones del diccionario de la Real Academia Española, en dos casos: uno en la letra «p» donde se escribe «prohibe» por prohíbe, y otro, un participio como «aceptando» y un gerundio como «aceptado».

Para la maestra Rivas, el pinolillo es la soda nica y, después de obsequiar el contenido de un vaso, cuenta orgullosa que se lo prepara su madre, una matriarca sanrafaelina de Jinotega, que dice tener siempre setenta años.

Confiesa sentirse lumba (habla segoviana) eso de «la modalidad», palabra que se utiliza en los desfiles patrios para referirse a niveles educativos. La modalidad equivale a las distintas formas de capacitación que existen para la actualización de conocimientos, independientemente del nivel educativo de la persona

Es un término mal usado

También le incomoda escuchar decir las capacitaciones en lugar de la capacitación.

También habla de la discusión sobre si Güegüence se escribe con s o con c, y afirma que la discusión fue estéril, nunca se pondrán de acuerdo, porque se está hablando de dos idiomas; el náhuatl y el español. No tuvo sentido, era mejor buscar las raíces e influencias que existen no sólo de México, sino en Perú, donde hay un baile muy parecido al nuestro, y seguirlo escribiendo con c.

—Muchas personas en Nicaragua creen que están hablando español cuando, por ejemplo, dicen chancho, cuando esta palabra proviene del quechua; así también cancha—, ilustra.

—¿Cuándo dejará de (dar) impartir clases? (Risas, casi incurro en otro error, y estaba presta a corregirme).

—No se da clases, porque significaría llevárselas en el bolso o la cartera, se imparte clases.

»Esta cuestión es como el tipo de sangre, lo lleva uno hasta la muerte. Nunca dejaré de impartir clases. Seguiré siendo maestra hasta mis últimos días. En los últimos días he sentido una desesperación porque la gente aprenda rápido. Uno empieza a madurar y nunca aprende lo último.

¿Qué le preocupa?

—Me preocupa, por ejemplo, que la muchacha de la televisión pronuncie que «los tramos del mercado se ‘reducieron’ a cenizas». El español es muy bajo en los medios de comunicación, y eso tiene mucha influencia en la población; el instrumento del comunicador o el periodista es la palabra, y la palabra bien dicha da prestigio.

»O cuando escuchamos en la televisión que «lo inviaron» al hospital. Ayer vi al «supuesto herido», y el pobre hombre estaba chorreando la sangre de su rostro; en otro caso, la supuesta víctima, y el hombre ya estaba muerto.

—¿Cuánto sufre cada vez que se atropella el español?

—Sufro en cuanto significa retroceso. Uno debe cuidar su instrumento de trabajo, así como se limpia la máquina o la computadora para comenzar a escribir, así como el jornalero afila su machete para ir a trabajar, nosotros tenemos que afilar el nuestro, la palabra.

»No hay que confundir ni atenerse a hablar mal, porque así lo va a aceptar la Real Academia, aunque esta institución es muy abierta, no aceptará los barbarismos o errores nuestros. Habrá que olvidarse que algún día la RAE vaya a aceptar como correcto, «lo fueran dicho».

»Hay muchas influencias o préstamos de otros idiomas. Si alguien habla y es don fulano de tal, entonces se puede escribir así o con mayúscula, porque lo dice una autoridad, como el que dijo «transparentar las elecciones» y que al final, el periodista que entrevistaba terminó pronunciando «transparentar».

»Llevamos muchos años hablando de «despartidarizar» cuando eso no existe; las instituciones no son partidarias, quienes son partidistas son las personas, los magistrados. Es como que digamos «despaludizar» y no erradicar el paludismo. El partidismo en las instituciones del Estado es un vicio. Lo malo es seguir los lineamientos de ese partido en el ejercicio profesional de la aplicación de las leyes, de la justicia.

—¿Cómo es su vida alrededor de la defensa del idioma?

—Hay que vivir como en todo, actualizado. Vivir leyendo, dando vueltas junto con el mundo, no estar viendo que el mundo da vueltas, sino meterse en ese movimiento, si no te quedás, como el que quedó esperando un bus en la parada y lo vio partir. Si uno sigue así, se hace viejo, yo, en ese sentido, sí me siento jovencita. Ah, que porque lo aprendí con G. M. Bruño, lo debo seguir haciendo así, eso no es correcto.

—¿Siguen siendo válidas las enseñanzas de estos académicos?

—Fueron muy necesarios y valiosos en su tiempo: Emilio Marín, G. M. Bruño. Bueno, ellos nos dieron el inicio, ahora hay que avanzar, pero al ritmo de la evolución de los tiempos.

—¿Acaso hay un corte en esa evolución?

—Vamos hacia atrás. Un error fue esto de la emergencia económica, llamado «un decreto de Emergencia Económico», entonces por qué era la emergencia, ¿por la economía o por el decreto? Si fuera por el decreto, hubiera dicho «un decreto económico urgente».

»Cuando se realizó el debate de los candidatos presidenciales por CNN y Canal 2, Carlos Montero, el presentador estrella que llegó a nuestro país, preguntó: «¿Cuál es su primer actividad o acción una vez que llegue a la presidencia?» Luego en los diarios se escribe; «la primer comisionada Aminta Granera». Éstos son errores de concordancia que antes se corregían en primer grado, y ahora se escuchan en la televisión, de profesionales de prestigio, como se cree es el presentador de CNN en español.

—Usted trabajó muchos años en corrección, en el diario Barricada, ¿cuáles son los errores comunes que se cometen hoy en la prensa escrita?

—Existe un facilismo exagerado. Todo pasa, todo se da, de cara a, si no decís de cara a las elecciones no podés decir que estás en un período electoral. Todo se da, se dio un accidente, y yo me pregunto, entonces, ¿quién se lo llevó? ¿Quién lo regaló? Se dice sucedió u ocurrió un accidente.

»Nunca aprendieron que cónyuge es así, y no «cónyugue». He visto un crecimiento de entrevistas con jefes y subalternos de la Policía debido a la abundancia de la nota roja o los hechos delictivos, y desde el más alto rango hasta el más bajo, atropellan el idioma. Pero no es exclusivo de este sector, el idioma lo atropellan los médicos cuando le dicen al paciente que vaya a practicarse una «endoscopía», como si yo voy a sacar una «fotocopía». Seguramente confunden radiografía que viene de «grafo» con «copos» que es de copia.

—¿Cómo hace usted para contribuir a mejorar el uso del idioma en su entorno?

—Vivo llamando, sobre todo a los medios, y se enojan conmigo como si les estoy haciendo un daño; estoy pagando la llamada y le estoy haciendo el favor de corregirles porque considero es mi granito de arena en mis últimos días, y todavía se disgustan. En lugar de dar las gracias, dan a entender que está bien así, qué molesta esta señora.

»Bueno, hay sus cuatro agradecidos, pero son muy contaditos, que responden agradecidos y hasta ofrecen su número para otra ocasión, quiero superarme

Sorpresas cazadas

En esto del mal uso del idioma no se escapan los gobernantes, y la maestra Rivas cuenta algunas interioridades que ocurren en el poder.

—Usted ha afirmado que gran parte de los proyectos del gobierno de Nicaragua han sido rechazados por estar mal escritos. ¿En qué basa su afirmación?

—Sí, por mala redacción. En documentos que he visto y que presentan objetivos, no son tales, sino son actividades. A veces las necesidades no son tales, sino que son hasta soluciones.

Por ejemplo, he leído y escuchado afirmar muy seriamente que «la salud es un problema en Nicaragua», ¿cómo va a ser un problema la salud, si es la solución? Me imagino que estas imprecisiones traducidas a algún idioma no dejan de impactar negativamente a la cooperación, y aquellos no entienden.

»"No hay que querer decir", —como decía Fidel Coloma—, «hay que decir lo que uno quiere». Con sólo tener definido los conceptos se pueden expresar bien las ideas. Alguien me decía que les podía impartir un cursito de redacción, y yo creo que estos problemas no se solucionan con un curso de redacción, lo que necesita la gente es dominar su especialidad.

»Si alguien es planificador, debe saber qué son metas, objetivos, objetivos tácticos o estratégicos, qué es un plan quinquenal, un plan bianual; el desconocimiento de esto no se resuelve con un curso de redacción. Las personas interesadas necesitan una asesoría sobre planificación.

»He leído informes que tienen hasta trescientas conclusiones. ¿Cómo va a haber informe con trescientas conclusiones si éstas deben estar en correspondencia con un objetivo general? Si mi objetivo general era alfabetizar a dos millones de personas y alfabeticé sólo un millón, simplemente la conclusión es que logré la mitad de mi objetivo y punto. Ah, si me preguntan por qué, qué dificultades tuve y cómo pueden superarse, esos son otros cien pesos.

—¿Cuáles son sus mayores satisfacciones como resultado del cuido del idioma?

—Que la gente se haya convencido de que no tenemos y que nunca hemos tenido Costa Atlántica. Es mi satisfacción porque tenía una implicancia para la soberanía nacional. Que legalmente no se haya resuelto el problema porque se sigue diciendo RAAN y RAAS; eso de legalmente yo lo pondría entre comillas, porque en ningún país del mundo ha sido agenda de discusión, la soberanía del país, nunca; por lo tanto, lo legal es que las cosas se llamen por su nombre. Es costa Caribe de Nicaragua, aunque para el asesor legal del presidente Bolaños, es lo mismo «Chana que Juana», atrás que en la espalda; hay un derecho de mar que él debería conocerlo y un derecho de océano, porque en todos los mapas y esferas del mudo dice, Mar Caribe.

—A propósito de sus raíces, usted en su columna «Línea de Horizonte» se firma como Floricelda Rivas, maestra de Cébaco. ¿Por qué Cébaco con C si toda la vida se ha escrito con S?

—Hablé con la comunidad indígena de Sébaco y ellos me dijeron: «Ya le pasamos su sugerencia a los profesores de español del instituto», entonces yo les digo, ¿por qué a los profesores de español si somos indios? Cébaco viene de «cihua». El nombre de esta ciudad se deriva de Cihuacóatl; de donde, cihua es mujer, y cóatl serpiente. Las normas del español dicen que por su origen conserva la C. Yo pienso que algún día se van a convencer; incluso, en las campanas, fabricadas con bronce y que permanecen en la antigua iglesia del asentamiento antiguo del pueblo, Cébaco está escrito con C, «para nuestra noble ciudad de Cébaco». Eso mandado por los reyes de España. Solamente que se diga que está prohibido escribir en náhuatl.

—¿Y dónde está el secreto para escribir bien?

—En la piedra.

—¿Y cuál es la piedra?

—Leé y actualizate siempre.

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