Noticias del español

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| Bernardo Stril Kremper
www.poblanerias.com, México
Viernes, 23 de Octubre de 2009

DOBLAJE HECHO EN MÉXICO

Durante años, el doblaje mexicano fue considerado el mejor del mundo. Las películas y los programas de televisión tratados aquí realmente parecían haber sido actuados en español desde el principio. Eran solo dos o tres compañías las que se dedicaban a esta especialidad y muchos actores (algunos de ellos de gran prestigio) prestaron sus voces a artistas internacionales en sus versiones castellanas.


A menudo, empresas dobladoras de Cuba y de Miami trataron de romper el monopolio de facto que tenía nuestro país en este menester. Los demás países latinoamericanos nunca aceptaron las versiones gringas o caribeñas del cine y de la televisión internacionales, salvo en un caso muy sonado que fue Bonanza.

Se desarrolló, por necesidad y obviedad, lo que fue llamado «español neutro». Un idioma que era entendido en todo el subcontinente y evitaba palabras comunes en algunos países pero consideradas soeces en otros: por ejemplo, «huevos», «papaya», etc… Lo peor para los traductores eran las escenas de mercado o de comida. Incluso, quienes vivimos esa época aprendimos términos que eran prácticamente exclusivos de ese «español neutro».

Sabíamos que era un «forastero» de tanto ver westerns en la pantalla chica y que teníamos a menudo que «aguardar» un rato para que continuara la historia. Ahora ya no hay westerns, pero han sido sustituidos, prácticamente con la misma trama, por las series policiacas. Los cow boys no se montan más en caballos sino en «patrullas blanco y negro» (porque los gringos no juzgan indispensable cambiar el color de los vehículos oficiales cada trienio o sexenio).

Sin embargo, paulatinamente, se fueron agotando los buenos dobladores. Algunas empresas cerraron, otras quebraron, otras más se vendieron a transnacionales que han hecho de la industria un negocio que solo debe redituar, sin necesidad de calidad.

El mejor ejemplo de lo que acabo de escribir son los programas de cocina que pasan, esencialmente, en la televisión de pago. Ahí, dejando hablar en segundo plano al (la) presentador(a) original y le sobreponen una voz que no tiene nada que ver con la personalidad de quién hizo el programa en primera instancia. Una voz con más decibeles que una ambulancia y que no interpreta correctamente el mensaje original.

La traducción es pésima, hecha por alguien que habla inglés pero desconoce totalmente el castellano, lo que implica una pésima redacción con la consiguiente dificultad para entender. Usan palabras extrañas, aún viendo el producto del que hablan a cuadro. Cuando no tienen traducción (no han de tener diccionario) usan, sin recato, la palabra gringa (que ni siquiera inglesa).

Así, a quienes nos gusta la cocina y nos preciamos de hacerla de buena calidad, esos programas en vez de ayudarnos y enseñarnos, nos ponen de mal humor. Debemos interpretar la receta con lo que vemos, porque, de escuchar lo dicho no va a salir una cosa totalmente incomible.

El colmo del asunto es que, al terminar el programa, sienten que la hicieron tan bien, que se dan crédito y presumen «doblaje hecho en México por…». A mí, me daría vergüenza firmar un trabajo tan mal hecho.

El doblaje con «voz off» (o sea fuera de pantalla) sin la dificultad de respetar los movimientos de los labios, es una operación muy sencilla: se deja hablar al (la) protagonista, se le baja el nivel de sonido y el (la) locutor(a) en español resume lo dicho, para dejar el original en nivel normal al final de la intervención.

No quiero lamentarme como los viejitos de que todo tiempo pasado fue mejor, pero es de elemental honradez tener que quejarme de esa falta de calidad y de profesionalismo.

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