Noticias del español

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Miguel Ayuso

El Confidencial.com

Domingo, 16 de diciembre del 2012

DIEZ CONSEJOS PARA HABLAR Y ESCRIBIR BIEN EN ESPAÑOL


El diccionario de la Real Academia Española define el lenguaje como un «conjunto de sonidos articulados con que el hombre manifiesta lo que piensa o siente». No cabe duda de que el español cumple su cometido.  


Tal como señala Florentino Paredes García, profesor del departamento de filología de la Universidad de Alcalá de Henares, el español «nos sirve a todos para comunicarnos, y nos sirve adecuadamente». Pero, ¿hablamos todos un español correcto? «No podemos decir que es descuidado», apunta Paredes, «pero, como todas las cosas, es susceptible de mejora».

Con la idea de ayudar a los hispanohablantes a escribir y hablar correctamente el español, el Instituto Cervantes ha impulsado la elaboración de El libro del español correcto (Espasa), un manual que pretende definir cómo debe ser el español de la norma culta. El profesor Paredes ha coordinado su edición y ha atendido a El Confidencial para explicarnos cuáles son los errores que cometemos con más frecuencia en el lenguaje hablado y escrito. Errores que, como señala el filólogo, «son muy comunes y tienen mucha visibilidad, pues aparecen en los medios de comunicación y las escuelas», instituciones que deberían servir como referencia, pero incurren en numerosas faltas que acaban extendiéndose entre toda la población.

Lo cierto es que el lenguaje está evolucionando más rápido que nunca, y lo que hoy no es correcto puede serlo mañana. Esto de por sí no es necesariamente malo, pero hay determinados usos que deberían evitarse, pues llevan al idioma a empobrecerse y perder matices que son útiles en nuestro día a día. En opinión de Paredes, «el español que quiera hablar correctamente tiene que conocer la norma, la convención, aunque después decida saltársela». Y hay errores que un hablante culto debería evitar a toda costa. Estos son los diez que, según Paredes, están más extendidos y son más relevantes.

1. Ambigüedad

Para Paredes la ambigüedad es uno de los errores más graves que cometemos en el lenguaje hablado y escrito. Se da cuando «no expresamos con claridad lo que queremos trasmitir». Cuando hablamos, este tipo de errores se pueden corregir en el trascurso de la propia conversación, pero cuando escribimos es mucho más difícil evitar confusiones.

La ambigüedad puede surgir de muchas formas, por ejemplo, cuando utilizamos incorrectamente los signos de puntuación («lo haré como había prometido» no es lo mismo que «lo haré, como había prometido») o cuando colocamos mal los complementos («Se alquila habitación para estudiantes de 15 metros» no es lo mismo que «se alquila habitación de 15 metros para estudiantes»).

Otra gran fuente de ambigüedad es la tendencia reciente a sustituir verbos por nombres. Se trata de un error que comete la prensa de manera habitual, con expresiones del tipo «la elección del nuevo ministro», que, según explica Paredes, «no sabemos bien a qué se refieren».

2. Pobreza léxica

Paredes asegura que el uso de «palabras insípidas» está muy extendido y hace que el idioma se empobrezca. Quizás por comodidad, se abusa de verbos como «hacer», «dar» o «decir», que son demasiado simples. No es lo mismo «dar lástima» que «inspirar lástima», ni «dar golpes» que «propinar golpes».

Ocurre lo mismo con determinados adjetivos como «bueno», que se usa para todo, y con fórmulas cansinas del tipo «antiguas pesetas», «apretada agenda» o «cómodos plazos», construcciones que quizás eran acertadas el día que se inventaron, pero que han acabado convirtiéndose en lugares comunes, que es preferible evitar.

3. Tender a utilizar palabras muy largas

«Parece que usar palabras largas es mejor», comenta Paredes, «pero no es cierto.Tenemos que aprender a reducir los textos usando palabras más breves». En opinión del profesor, abusamos con frecuencia de los archisílabos, utilizando palabras como «incondicionalidad», y usamos construcciones rimbombantes que no aportan nada, como cuando decimos «en el día de hoy», en vez de limitarnos a usar «hoy», que dice exactamente lo mismo.

4. Errores de puntuación

Paredes es claro al respecto: «Son innumerables los textos mal puntuados, y en Internet son legión». El profesor reconoce que «es difícil puntuar bien», pero insiste en que debemos hacer un esfuerzo por hacerlo correctamente. Los signos de puntuación son decisivos para dar sentido al lenguaje escrito, pues sirven para aclarar lo que queremos decir. No es lo mismo escribir «si necesitas algo pídemelo por favor» que «si necesitas algo pídemelo, por favor».

«La gente cree que la puntuación tiene muy poca importancia, pero no es verdad», señala Paredes. El profesor lamenta, además, el arrinconamiento del punto y coma, un signo que da riqueza al idioma, pero se usa cada vez menos, quizás por la influencia del inglés. «Pasa lo mismo con la apertura de la interrogación», comenta Paredes, «es un aspecto distintivo del español que merece la pena seguir utilizando».

5. Errores de entonación

Los errores en la entonación se cometen cuando, en el lenguaje hablado, acentuamos una palabra en una sílaba inapropiada. «A veces, como intento por destacar», señala Paredes, «se pronuncian palabras átonas como tónicas. No se intenta remarcar nada, sino entonar distinto solo por el afán de ser distinto, o pretender ser distinto. La entonación tiene una función clarísima, contribuir a la interpretación de la oración, de las ideas que queremos trasmitir. Si cambiamos la entonación, y ponemos acentos donde no corresponde, el que nos escucha tendrá más dificultad para entender lo que decimos». 

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