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| Magí Camps
La Vanguardia, Barcelona (España)
Domingo, 19 de octubre del 2008

DICCIONARIO POPULAR DE LAS FINANZAS

De cómo la jerga de los dineros impregna el habla del pueblo llano


Activos tóxicos. O altamente infeccionsos. Los bienes dañados son los que pueden contagiar a otros, como la manzana podrida que echa a perder todo el cesto.

Apalancamiento. O endeudamiento, medido según el capital que se posee. A mayor porcentaje de endeudamiento respecto del capital, mayor apalancamiento y, por tanto, mayor peligro financiero.

Asfixia del sistema financiero mundial. La asfixia responde al efecto de estrangulamiento, de colapso, de paro cardiaco. Un mal humano se aplica metafóricamente a las grandes finanzas.

Bonos basura. El uso de basura en aposición ha devenido popular en la jerga económica. Los contratos laborales que no contienen garantías para el trabajador antes eran papel mojado y ahora son contratos basura. Del mismo modo, los bonos bancarios que se mueven en áreas de alto riesgo también pueden acabar como papel mojado.

Burbuja inmobiliaria. Las pompas de jabón se hinchan a fuerza de aire, sólo aire. Hasta que revientan. Como los precios de los pisos.

Colapso del mercado monetario. La moneda nació para circular. Sin embargo, el flujo monetario, como todo flujo, puede verse interrumpido por falta de suministro en algunas de sus fuentes. Como en la autopista, un exceso de coches, un accidente o un vertido puede detener la cómoda circulación de los vehículos.

Contabilidad creativa. Las cuatro reglas han pasado a la historia. Ahora lo que se lleva son las matemáticas con magia: nada por aquí, nada por allá, y aparece un capital asegurado sobre un castillo de naipes. Mientras no sopla el viento, el castillo aguanta. Pero no hace falta ser meteorólogo para saber que el viento acabará soplando.

Contracción del crédito. La física aplicada a la economía. Igual que el frío contrae los cuerpos, la crisis reduce la concesión de créditos.

Crac bursátil. El mal supremo. La madre de todas las desgracias financieras. A partir del inglés crash, la Academía propone el español crac, onomatopeya de rompimiento y sinónimo de quiebra.

Crisis global. La aldea global de McLuhan, que auguraba la comunicación a escala mundial, también ha alcanzado la economía. Si se ha repetido hasta la saciedad que cuando estornuda wall Street el resto del mundo se resfría, los hechos han demostrado que el resfriado puede llegar a ser una pulmonía de efectos devastadores.

Economía real / economía financiera. Existen dos economías, la real, que es la que la mayoría de los mortales llega a entender a partir de sus ingresos, sus ahorros y sus facturas, y la fínanciera, algo así como la cuarta dimensión.

'Hedge funds'. O fondos de alto riesgo. Sólo aptos para grandes jugadores bursátiles.

Hipotecas basura o de alto rieseo ('subprime'). A partir de prime, que significa primero, destacado, el prefijo sub indica que una hipoteca subprime está por debajo de la calidad requerida. La versión en español ha recurrido a la basura o al alto riesgo, por tratarse de hipotecas que pueden sufrir una morosidad elevada.

Inegeniería financiera. Emparentada con la contabilidad creativa, viene a ser como conseguir, a partir de numerosos créditos, levantar el puente más largo con el menor número de pilares posible, y estos son el capital real.

Lunes negro. El negro es el color de la desgracia. Históricamente ha habido dos lunes negros, el del crac de 1929 (28 de octubre) y el de 1987 (19 de octubre). ¿Pasará a la historia este crac múltiple como el octubre negro?

Maquillaje contable. Sombra aquí, sombra allá, para disimular los defectos y las trampas de la contabilidad. Al paso que vamos; habrá que cambiar el maquillaje por los efectos especiales.

Nacionalización de la banca. El Estado interviene una entidad para evitar males mayores o para controlar un servicio básico. Su sinónimo es «la banca siempre gana».

Paracaídas de oro. Igual que Jennifer López tiene el culo asegurado, los altos ejecutivos, metafóricamente, también. Si pierden su sillón, cobran un pastón, independientemente de los resultados de la empresa.

Reestruturación de créditos. Cuando no se puede pagar un crédito llega la reestructuración: rebaja de la cuota mensual y aumento del plazo.

Rescate bancario. O rescate financiero, es el objetivo de los planes gubernamentales. En las mejores novelas de aventuras, piratas y corsarios gritaban ¡al abordaje!, pero a quien había que rescatar era a la princesa. En la versión moderna, el Estado tiene que rescatar a los propios piratas.

Seísmo financiero. El terremoto aplicado a las finanzas: todo se mueve, muchas partes se resquebrajan y algunas zonas se hunden.

Sequía del crédito. Los bancos miran las barbas del vecino y no se fían ni de su sombra. Para evitar aumentar riesgos, se cierra el grifo del crédito y los bancos no se prestan dinero ni entre ellos.

Tensión monetaria. La sangre convertida en dinero fluye a una velocidad y a una presión inadecuadas, síntomas claros que pronostican la aparición de alguna enfermedad y en el caso de la economía, algún colapso bancario.

Vacas flacas. Una de las metáforas más antiguas. El Génesis narra la historia de José, que sabía interpretar los sueños. El faraón soñó con siete vacas gordas y siete vacas flacas, y las segundas devoraban a las primeras. José vaticinó siete años de abundancia y siete de hambre, por lo que recomendó al rey egipcio que almacenara grano los siete años de vacas gordas para tener provisiones en los siete de vacas flacas. La Biblia ofrece la primera lección de economía de la historia.

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