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| Magí Camps
La Vanguardia, Barcelona
Lunes, 3 de mayo del 2010

DICCIONARIO CONSTITUCIONAL

La desafección es un desapego, un cansancio por las miserias de la cosa pública.


A raíz de la participación menguante de los catalanes en las últimas convocatorias electorales, los partidos empezaron a hablar de «desafecció de la ciutadania cap a la política». En catalán, el diccionario del IEC define desafecció a partir de la falta de afecció y en esta palabra señala, entre otras definiciones: «Estat afectiu». En resumen, la desafecció sería una falta de querencia por algo; en el caso que nos ocupa, por la política.

Y los periodistas lo tradujimos tal cual: «desafección de los ciudadanos hacia la política». Algunas voces denunciaron la incorrección de la palabra desafección en castellano. El diccionario de la RAE la define como «mala voluntad», y no es eso. Pero es sabido que un lexema con el prefijo des- significa justo la ausencia de lo que dice. Al consultar los significados de afección, ahí sí, leemos: «Afición, inclinación, apego». En los tiempos de Franco era frecuente oír la expresión «desafectos al régimen» con el sentido de personas contrarias a la dictadura, como define el diccionario Clave. Es evidente que hoy el significado no es de contrarios a la política, pero sí sirve para los que sienten un desapego, un cansancio por las miserias de la cosa pública. La desafección catalana aún no ha llegado a interpretarse como una oposición al sistema constitucional actual, pero los sentimientos evolucionan y mudan, especialmente —ellos sí— en tiempos de tribulación.

Si seguimos consultando el diccionario, descubriremos cosas tan curiosas como que democracia significa: «Doctrina política según la cual la soberanía reside en el pueblo, que ejerce el poder por medio de representantes elegidos por sufragio universal». ¿Y qué me dicen del significado de referéndum? «Procedimiento jurídico por el que se someten al voto popular leyes o actos administrativos cuya ratificación por el pueblo se propone». La palabra ley queda definida, en su cuarta acepción: «En el régimen constitucional, disposición votada por las Cortes y sancionada por el jefe del Estado», que es el caso del Estatut. Son significados fijados por la Real Academia Española.

Al paso que vamos, algunos magistrados van a conseguir que el sentido de desafección como «mala voluntad» sea justo eso, y obligarán a revisar las acepciones de democracia, referéndum y ley, porque ellos, y no el pueblo o el jefe del Estado, estarán por encima de todas ellas. Y en el caso de nación, el diccionario lo tiene fácil: la equipara a Estado en todas sus acepciones y listos. Ya lo ven, los magistrados enmendando la plana a los académicos… Y eso sólo hablando de palabras y sus significados.

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