Noticias del español

| Graciela Melgarejo (La Nación.com, Argentina)

Deseo de Año Nuevo: que todo sea definible

Hay gente que no les presta mucha atención a las palabras; quizá por eso se olvida de cómo se escriben o confunde sus significados. Para hablantes así, no suelen ser detalles «relevantes». En cambio, están los poetas: para los poetas, no sólo las palabras son importantes (algunos hasta dan la vida por ellas), sino hasta los silencios entre las palabras cuentan de la misma forma.

El poeta, periodista y escritor Fernando Sánchez Zinny escribió un mail a esta columna, a propósito de las observaciones de la Fundéu sobre la palabra blooper. Reflexiona así el poeta: «En mi trajinado paso por la radio hallé que, en la jerga que le es propia, blooper equivale a error o trastrueque verbal de quien está ante el micrófono, “advertible por la audiencia”, con la lógica derivación de media docena de formas figuradas, más o menos asimilables a papelón. Yo diría que es exactamente lo mismo que furcio, palabra, como sabemos, originada entre candilejas».

Y continúa Sánchez Zinny: «Ahora bien: disto de estar al tanto de las novedades académicas, pero recuerdo que, hasta hace unos años, furcio no había conseguido el aval de los competentes y que permanecía, debido a ello, en el limbo de la no corrección, no sé por qué, dado que es un vocablo asentado, perfectamente definido y vigente en todo el ámbito de nuestro idioma. Si esto sigue así y, entretanto, alguien tiene el antojo de querer aclimatar blooper, lo tomaré como una nueva ofensa. ¡Y ya van unas cuantas! Y sería una nueva ofensa sumamente grave, por mucho que a algún denodado le dé por escribir blúper».

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