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DEL «TWEET, TWEET» AL «PIO, PIO». TRADUCIMOS LAS ONOMATOPEYAS MÁS COMUNES


Aunque en teoría un sonido sea igual en cualquier parte del mundo, según el idioma que utilicemos puede parecer completamente diferente.


La onomatopeya es la imitación lingüística o representación de un sonido natural o de otro fenómeno acústico. Dice la Real Academia Española que se trata de un vocablo que imita o recrea el sonido de la cosa o la acción nombrada.

Lo que resulta más curioso es que las onomatopeyas también tienen idiomas, y así, por ejemplo, en España no interpretamos de la misma manera el sonido de un pájaro con su «pio, pio» que en Inglaterra es «tweet, tweet» , se traduce como «pi, pi» en Italia o «ciu, ciu» en Francia.

Existen onomatopeyas en todos los idiomas aunque generalmente difieren de uno a otro, a veces radicalmente, ya que la mayoría de los sonidos no se pueden articular fonéticamente.

En algunos idiomas, estas onomatopeyas se encuentran incorporadas al habla cotidiana. Así sucede con el japonés, que es posiblemente la lengua más rica en este tipo de representaciones que les sirven tanto para describir sonidos como figuras o para enriquecer acciones.

Existen así, por ejemplo, alrededor de diecisiete onomatopeyas para describir el acto de caminar, permitiendo diferenciar entre pequeños pasos de bebé, un paso acelerado o la forma de caminar de algunas personas que arrastran los pies.

Posiblemente la necesidad de imitar las «voces» de los animales hace que este tipo de onomatopeyas sean las más habituales.

Y ya que hablábamos de Japón, en este idioma los cerdos hacen «buu, buu», mientras que un pata negra español se expresaría con un típico «huic» o «cui», dependiendo de la región en la que viva el gorrino. El mismo animal nos contestaría en inglés con un sonoro «oink».

Uno de los animales que más idiomas manejan son las ovejas. Un traductor tendría que manejar varios diccionarios para interpretar lo que nos quiere decir una churra o una merina en español con su conocido «bee», y transcribirlo al «baa» de su pariente británica, al «mee» de la oveja japonesa, y diferenciarlo del «bê» francés y el «mäh» alemán. 

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