Noticias del español

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| Enrique Badosa
abc.es, España
Miércoles, 9 de junio del 2010

¿DEL LATÍN AL GLOBISH?

EN tiempos, se tenía por analfabeto a quien no sabía ni leer ni escribir.


Ahora, casi se puede tener por tal a quien no sabe ni leer ni manejar el ordenador. Lo de escribir a mano, sea primero con el infantil lápiz escolar, más tarde con la también escolar pluma, en cierto modo va siendo superado. ¿Máquina de escribir? Somos poquísimos, casi vejestorios, casi arqueólogos, quienes seguimos dándole al teclado de una «Hispano Olivetti» venerable. Artilugio que ha devenido, casi, también casi…, pieza de museo, pero todavía tan útil, tan creadora de adicción para los que toda la vida la hemos usado. Para quienes mucho nos costaría prescindir de esta suerte de música que se sigue sin pulsarla. Todo esto por cuanto atañe a la escritura.

Por lo que se refiere al más esencial medio comunicativo, la lengua, el idioma, también muchos cambios. Sobre todo, uno. Centenares, incluso miles son las lenguas que se hablan en el planeta, desde las más cultas a las tribales y ágrafas. Pero poco a poco se ha ido venciendo a Babel. ¿Que si todavía español, francés, alemán, italiano, árabe, chino… y los millones de hablantes de tales idiomas? Por supuesto que sí. Pero ya su presencia y vivacidad no imponen babelismo. Sin dejar de ser ellas mismas, y siempre usadas, lentamente van tendiendo a una suerte de idioma universal, casi único, por no decir único. Lenguaje que naturalmente debe mucho a esto que llamamos Globalización, y que al mismo tiempo la propicia.

Tal lenguaje más o menos antibabélico existió en Roma. Desde el Imperio de los Césares hasta muy avanzada la Historia europea, el latín, mejor o peor hablado, fue la llamada «lingua franca» con la que tanto pueblos del Viejo Mundo, entonces no tan viejo, se comunicaban. A partir del Renacimiento, las cosas cambiaron. Las lenguas nacionales se fueron imponiendo. El latín, poco menos que olvidado. Se llegó a la barbaridad de calificarlo de «lengua muerta». Una de las grandes causas del olvido y del múltiple resurgir lingüístico, cultural, fue el nacionalismo romántico, y muy intensamente el imparable progreso científico y técnico, acompañado del auge planetario de la industria y el comercio que ahora más o menos gozamos. O sea, la Globalización. Y se fue imponiendo un idioma casi universalmente vehicular, el inglés que, siempre por mor de la Globalización, ahora parece que se comienza a denominar precisamente globish.

¿Globish por haber devenido la nueva «lingua franca»? Seguramente. Y como neologismo no está mal, incluso si lleva una cierta carga de sátira. Globish. Claro: si admitimos spanglish… Lo acabo de oír por la radio, no sé cuál ni en qué contexto. ¿Era una broma o el intento, puede que algo malintencionado, de nueva y abarcadora denominación? En todo caso, a los ingleses y demás nativos angloparlantes no les hará mucha gracia. ¿O sí, como muestra de prestigio mundial? Yo, la verdad, preferiría que el «palabro» no prosperase, aunque admito el ingenio que supone haberlo creado. Tampoco me gustaría debido a que supone otra invasión, una especie de superanglicismo con raíz latina, como tantos. Como tantísimos que afean las lenguas españolas, y contra los cuales resulta poco menos que imposible batallar y vencer.

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