Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Revista Pionero, Cuba
Septiembre del 2009

DEL IDIOMA: VARIEDAD LÉXICA = RIQUEZA

Hoy se habla mucho de la diversidad, palabra que procede del latín diversitas, -atis, y significa 'variedad, desemejanza, diferencia' y 'abundancia, gran cantidad de varias cosas distintas'. Este término que, generalmente vemos asociado a las ciencias de la vida —biodiversidad—, tiene también su aplicación en la lengua que hablamos y así aparece el concepto de diversidad léxica.


Si sabes que se llama léxico al conjunto de las palabras de un idioma o a las que pertenecen al uso de una región o actividad determinada, entenderás bien que la diversidad léxica se refiere a las diferencias en el uso del léxico, en este caso entre los muchos pueblos hispanohablantes.

Esa diversidad léxica del español se debe, entre otros factores, al hecho de que este idioma nuestro es lengua de 23 países repartidos entre cuatro continentes: España en Europa, la mayor parte de los países de América, República Árabe Saharauí y Guinea Ecuatorial en África y Filipinas —donde sobrevive a pesar de la imposición con la dominación americana y su influencia en las lenguas nativas— en Asia.

Precisamente es esa riquísima diversidad, la que está revitalizando el idioma y en un flujo que va de Latinoamérica hacia la «madre patria», no solo porque es en América Latina donde se concentra el mayor número de países hispanohablantes, sino porque, además, el español es ya la segunda lengua en Estados Unidos.

Esa diversidad es tal, que un cubano diría socio; un español, colega, y un peruano, pata, para referirse a un amigo. En cuanto al trabajo, el español diría que va al curro; el cubano, a la pincha y el peruano, a la chamba. Pijo en España, sifirno en Venezuela o súticos en la Argentina son términos despectivos para nombrar a los nuevos ricos, lo que, entre nosotros, pudiera hallar su equivalencia en el término maceta.

Nuestra patineta en España es monopatín; nuestra suiza, comba. Nuestro maní, voz taína, es llamado en España, Honduras y México cacahuete y en otros países de Hispanoamérica cacahuate. Nosotros hablamos de un documento adjunto enviado por el correo electrónico, los puertorriqueños hablan de anejo. Sin embargo, creo que le pone la tapa al pomo el término ausentista, que, en España, se mantiene como absentista.

En España, se usa aparcar y en la mayoría de los países hispanoamericanos parquear o estacionar. De igual modo, para nosotros es auto o carro, pero para los españoles coche, término que en Cuba alude al tirado por caballos. En las Antillas llamamos guagua al «ómnibus o autobús»; pero este término puede hallarse en la zona andina como «niño de pecho» y en Perú da nombre a un «pan dulce con forma de niño»; por otra parte, en México camión y en algunas zonas de Suramérica colectivo significan «autobús». En fin, muchos más ejemplos pudieran hallarse: el español se caracteriza por una gran diversidad léxica que no entorpece el entendimiento y, por el contrario, enriquece la lengua que hablamos.

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