Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Revista Pionero, Cuba
Abril del 2008

DEL IDIOMA: IDIOMA Y MATEMÁTICAS

En cierta ocasión me referí a la palabra matemáticas, del latín mathematicus, y este del griego mathematikós. Esta voz apareció en español hacia el 1440 y signica «estudioso», porque en latín, mathema quiere decir «conocimiento».


Una rama de las matemáticas, el álgebra se caracteriza por el uso de letras para representar relaciones aritméticas, lo que permite darles un carácter más general, válido para cualquier número. El álgebra surgió en Egipto y Babilonia, donde los matemáticos resolvían ecuaciones de primero y segundo grado, prácticamente mediante los mismos métodos que se emplean hoy. Entre los árabes se destacó Al-Jwarizmi, de cuyo nombre tomó el castellano las palabras guarismo y algoritmo. Fue, precisamente Al-Jwarismi, quien usó el término al-gabr para designar esta parte de las matemáticas, cuyo nombre completo era ilm al-gabr wa l-muqabala (ciencia de las reducciones y de las comparaciones).

Resulta curioso que en latín, durante la Edad Media, algebra se usaba tanto para designar esta parte de las matemáticas como el «arte de restituir a su lugar los huesos dislocados». En la primera edición del Diccionario de la Real Academia Española, conocido como Diccionario de Autoridades, algebrista aparece definido como «componedor de huesos».

Tampoco geometría, palabra que nombra otra rama de las matemáticas, estuvo en sus inicios relacionada solo con esta ciencia. Seguramente sabes que existen unas cuantas palabras que llevan el prefijo geo-,«tierra». Ejemplos de ello son: geografía, geodesia, geología, geoda, geófago geofísica, geólogo, geocéntrico, geogonía, geopolítica, geotérmico, geotropismo, geomorfo y otras, cada una con sus respectivos derivados. Y además, está geometría, del latín geometria, y este de origen griego ¿Y qué tiene que ver la geometría con la tierra? Pues, es simple: esta ciencia surgió con el objetivo de realizar mediciones en la tierra, de donde procede su primera acepción: «Estudio de las propiedades y de las medidas de las figuras en el plano o en el espacio».

Por su parte, aritmético, -a viene del latín arithmeticus, y este del griego, define tanto a la persona que tiene especiales conocimientos de aritmética como a esa parte de las matemáticas que estudia los números y las operaciones con ellos.

Otro término muy matemático, ecuación, procede de igual y este, del latín egual. Es un derivado culto de aequare, «igualar». De esta familia procede el elemento compositivo equi-, que vemos en equidistante, equipatar, equivalencia y equilátero —formado con latus, -eris, «lado»—, todos relacionados con esta ciencia y, además, equilibrio, equívoco, equivocación y sus respectivos derivados.

Hay muchos otros elementos compositivos relacionados con las matemáticas y con las unidades de medidas: decen-, deci-, decu-, deca-; centi-; mili-, mil-; cuadr-; multi-; nona- —nueve—;octo-, octu-; quint-, penta-; sex-, sextu; septen-; semi-; hecto-; kilo-; miria- —diez mil—; hemi; hepta; hexa- (exa-); mono-; poli-. Estoy segura de que los conoces y empleas con frecuencia; pero si por casualidad desconoces alguno, recurre a ese buen amigo, el diccionario.

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