Noticias del español

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| Jorge Montenegrolatribuna.hn, Honduras
Martes, 9 de marzo del 2010

DÉJENME DECIRLES QUE…

Si yo le dijera ¿cómo tuestas? Quizás usted me contestaría que no está tostando nada.


Si se lo digo despacio es probable que me entienda: ¿Cómo tu estás? Ya ve, es fácil. Esa es parte de la gramática especial que estoy escribiendo sobre cómo economizar palabras, estará dirigido a los perezosos de la lengua que hoy en día abundan en todas partes. Acaso en su propia casa su mujer no le ha pedido algo porfa estoy seguro que no sólo su mujer sino que medio mundo se lo dice: «Me das una llamadita por fa», «me traes unos aguacates porfa», «dame un besito porfa», el tal Porfa, ya no lo aflojamos del pico, ahí vive, se quedó para siempre. Estaba pensando que también es otra de esas abreviaturas que sirven a las lenguas perezosas y que debe de figurar en mi diccionario.

Para no molestarme mucho si llama alguien le digo ventuaca, pero ¿qué quiere decir ventuaca?, simple y sencillamente quiere decir: Ven tú acá, es más fácil verdad y más económico, ya que se economiza saliva. Pero eso de las abreviaturas no es nada nuevo… uhhh desde hace años que decimos: Ta bueno pue, en vez de está bueno pues. Sin embargo el tal pue suena mucho en los celulares y en los teléfonos fijos, cada vez que alguien finaliza una llamada dice: dale pue, ese dale pue es una forma moderna —gramatical penco hablando— de finalizar una conversación ya sea por teléfono o personal… es lo moderno, lo que no implica muchas palabras, como ese dale pue hasta se cierran negocios.

Otra expresión digna de tomar en cuenta y que se utiliza igual que dale pue es la que equivale a decir en buen castellano: Está muy bien, quizás usted la haya escuchado muchas veces y ahora la está repitiendo al finalizar una llamada: «Okey… cheque pue». Cheque pue… y ahí terminó todo. Chavos y adultos platican en la calle, en un salón, en su propia casa y al despedirse no dicen: Que te vaya bien, todo ha cambiado, ahora hay que decir: Cheque pue

Vayan aprendiendo: Comotuestas… ventuaca… porfa… dale pue… cheque pue, ¿ya saben cómo se emplean verdad? Pero vean ustedes cómo se enriquece un diccionario, quizás alguien le pregunte a un amigo: ¿Ajá vos y qué tal te va?, el otro contesta: «Por ahí ando», sin embargo en el ahorro de palabras lo más seguro es que la respuesta sea; poraimiando. Y sabían ustedes que cuando algo sale bien decimos que está excelente, quizás con el argot popular exclamemos: «Salió cachimbón», pero en el diccionario de los perezosos de la lengua, la misma expresión popular toma matices del idioma inglés: «Esto está cachinforney». En muchos hogares ya no existen las palabras completas, por ejemplo antes se decía: «Échate eso por favor», hoy en día la transformación de la frase es increíble: Chateso porfa hombre somos especiales en eso de manejar el idioma español. A mi amiga Vilma Castillo debe darle mucha risa eso del idioma de la pereza.

Un caso que me llamó la atención es la pereza al revés, así como lo están leyendo: Pereza al revés. Hace años tuve un amigo llamado Miguel Q.D.D.G., una vez llegué a visitarlo al mediodía, al preguntarle la hora se limitó a ver el reloj y me dijo «sal cedo», lo quedé mirando y repitió. Sal cedo, luego se rió y expresó: «Te estoy diciendo que son las doce pero al revés: Salcedo». Esa es otra cosa que usted acaba de preguntar, dar la hora al revés… ya van entendiendo cómo es la babosada.

Como los hondureños todo lo anunciamos, de repente usted se levanta y le dice a los presentes: «Ya vengo, voy al baño porque ya me hago», está diciendo que necesita ir al sanitario lo más pronto posible. Hay otra manera más fácil. Abreviada, sutil y tajante de decir lo mismo sin andarse por las ramas en el idioma de los perezosos de la lengua castellana, el tipo se levanta, se pone las manos en el estómago y dice: «Ya me carruseo», no hay protocolo, no hay diplomacia, simplemente «ya me carruseo» y ya!

Algunas familias se han acostumbrado al ahorro de nombres y de palabras, una vez les conté en esta columna de una joven que le preguntó a la mamá: «Mamá… ¿dónde está el coso?», la doña que se encontraba en la cocina gritó: «Busca el coso ahí por el cosoroilo que está en la mesa», luego la muchacha respondió, «ya lo encontré pero el coso no estaba cerca del cosoroilo sino que al par de la cuestionada»… le entendieron? ¿Verdad que no?, ni yo tampoco, la mamá y la hija sí entendieron de lo que hablaban, o sea que se hace necesario escribir el diccionario de los perezosos del idioma.

Es más fácil decir: «Ya está el hartazón» que «ya está servida la comida», o es posible que usted también busque involuntariamente la palabra más fácil al pedir: «Hey vos damiagua porfa», es más difícil decir «Hey vos… dame agua por favor», refrigeradora es una palabra muy larga, hay que decir: refri, pulpería es más larga todavía, debe decirse: pulpe. Pero hay otra más larga de las dos anteriores: supermercado, no hay que matarse, simplemente se dice: súper. Hasta en las cosas íntimas hay pereza: Ya no se dice: «Dame un beso, se dice: dame un kiko».

Yo utilizo en mi programa Montenegradas que se transmite sábados y domingos por Radio América, la palabra cachimbonamente que en hondureño quiere decir me siento bien. «¿Ajá vos cómo te sentís?», «Ahh yo me siento cachimbonamente», la famosa palabrita la usamos todos los que nacimos en Honduras. Aquí no decimos: Hace el disimulado, acortamos la frase para decir: Hacete el papo, yo no se qué pensará mi buena amiga Vilcast de todo este rollo idiomático, pero a mí…. Je, je, je, je, je me da risa.

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