Noticias del español

| Pedro Álvarez de Miranda (El País, España)

Dejad a la lengua en paz

Hablantes frente a expertos. Con la excepción de la ortografía, quien decide sobre los fenómenos lingüísticos es la colectividad, no la Academia ni los ministerios.

En un artículo reciente, Javier Marías ha vuelto a explicar a sus lectores mediante un par de ejemplos lo que infinidad de veces desde la Academia Española se ha señalado: que son los hablantes, y no ella, quienes han decidido emplear la palabra autista en sentido figurado, para referirse a alguien encerrado en su mundo y desconectado de los demás; o la voz cáncer para designar, también por vía metafórica, la «proliferación en el seno de un grupo social de situaciones o hechos destructivos».

No supone insensibilidad por parte de la corporación el no poder atender las peticiones de expulsión lexicográfica que le hacen las asociaciones de padres de niños con autismo o de enfermos de cáncer. «Esta institución», escribía el novelista, «en contra de lo que muchos quisieran, no prohíbe ni impone nada; tampoco juzga»; como mucho, advierte de que tal o cual vocablo puede resultar malsonante o denigratorio.

Al hablar de los fenómenos lingüísticos es imprescindible distinguir cuidadosamente los niveles, y en particular el ortográfico de todos los demás. De los distintos planos de una lengua, el único que está sometido a una regulación convencional es el de la ortografía.

[…]

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