Noticias del español

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| José Eduardo Mora
Noroeste, México
Lunes, 10 de Agosto de 2009

DEFIENDE IDIOMA ESPAÑOL

Álex Grijelmo, presidente de la Agencia Efe —y vicepresidente primero de la Fundación del Español Urgente—, habla de la importancia de escribir bien.


Álex Grijelmo (Burgos, 1956) sería capaz de ir al confín del mundo para rastrear el origen de una palabra y conocer así sus genes y el aroma en que se engendró.

Por eso cada vez que en España un político nombra a un alumno «unidad de módulo educacional» o se refieren a un paciente como «unidad elemental de atención sanitaria», sabe que su lucha por defender el idioma es una batalla sin par.

De igual manera, se habría escandalizado al percatarse de que en Costa Rica un ministro, sin ningún pudor, «campeonizó» a un futbolista.

Autor del Libro de Estilo de El País, de Defensa apasionada del idioma español, El genio del Idioma, La gramática descomplicada y El estilo del periodista, entre otros, a Grijelmo, actual presidente de la Agencia Efe, lo desborda su pasión por la palabra.

Sobre Internet, la destrucción diaria del idioma, la importancia de escribir bien, el lenguaje inclusivo y la necesidad de que el español supere su sentimiento de inferioridad respecto al inglés, son algunos de los temas tratados en la entrevista.

¿Ha podido leer algún cartel, rótulo, aviso, indicador, comunicado, anuncio, prospecto o periódico, con la más sencilla corrección ortográfica?

Lo que he leído últimamente son mensajes publicitarios que llegan a mi teléfono celular y que tienen una ortografía y una sintaxis deplorables. No pienso contratarles nada, porque nunca me fiaré de una compañía que se comunica tan mal. También me enfada que me llegue publicidad no solicitada, pero eso es otro asunto.

¿Cuáles son las razones por las que se escribe tan mal?

Yo creo que se debe a una inadecuada formación en la enseñanza primaria y secundaria; y que eso sucede más en España que en América.

En una coyuntura en la que los periódicos salen con horrores y errores, hay una tendencia a prescindir de los filólogos.

¿En qué etapa considera que se empieza a gestar el gran problema con el idioma?

La relación con el idioma empieza en la infancia, y ahí se puede hacer mucho para que el niño se familiarice con las palabras y con la capacidad que tienen para construir historias. Un niño al que se le leen cuentos y al que se anima luego a leerlos por sí mismo será ya una persona diferente, con capacidad para la abstracción y para el dominio de las exposiciones ordenadas, con capacidad para comprender mejor la realidad y también para convencer a los demás.

¿Cómo surge en Grijelmo ese amor por el castellano?

Surge por el amor a mi profesión. El periodismo se basa en la palabra, y la pasión por el periodismo me llevó a la pasión por la palabra. Incluso las imágenes necesitan palabras, y nadie abre en Internet un vídeo si no sabe previamente de qué trata. Lo primero es la palabra, también en los productos multimedia.

En los medios de comunicación es donde se libra la gran batalla del lenguaje, debido a su deficiente empleo. En ese sentido, ¿cómo mejorar el idioma desde los medios?

Para empezar, hace falta que los propietarios sientan esa necesidad. Si el dueño de un medio no considera que la calidad en la escritura forma parte del rigor y el crédito de un medio de comunicación, no hay nada que hacer. Los propietarios deben entender que escribir bien beneficia a su negocio.

En Internet predominan las «arrobas», las palabras mutiladas, las jergas ininteligibles. ¿Qué hacer con la red?

La Red es como la calle, hay de todo. No creo que Internet sea el origen de los problemas, sino sólo su reflejo. Existe una tendencia al uso de anglicismos y pareciera que Internet promueve este uso.

¿De qué manera se puede combatir dicha situación?

A mí me parece que el uso de anglicismos es un termómetro que nos marca nuestro complejo de inferioridad cultural. El día en que nos sintamos más fuertes en nuestra identidad y compitamos de igual a igual con el mundo anglosajón, usaremos menos anglicismos. Ahora mismo es evidente que en el terreno económico y técnico sufrimos una dependencia del mundo anglosajón; pero no en el cultural. En la medida en que seamos conscientes de esto último, daremos más valor a nuestra lengua. Los anglicismos no son un problema, son el reflejo de un problema.

¿Cuál «animal político» pervierte más el idioma, entre abogados, periodistas, políticos y economistas?

El periodista, porque asume las jergas extrañas de todos los demás que ha citado.

Sostiene en sus libros y artículos que el idioma se rige por la democracia del pueblo. En ese sentido, ¿cómo califica la función de la Real Academia Española?

La Academia ha adoptado un papel que consiste en observar lo que hace el pueblo, para asumirlo como norma. Sin embargo, yo creo que debería poner más el acento en lo que hace el pueblo y algo menos en lo que hacen los periodistas. Los periodistas hemos inventado un dialecto propio que no es el del pueblo. Eso lo decía ya Fernando Lázaro Carreter, el anterior director de la Academia, y estoy de acuerdo con él.

¿Es optimista respecto al futuro del castellano en España y América Latina?

No me preocupa nada el futuro. Lo que me preocupa es el presente, y ese complejo de inferioridad ante el inglés. Si uno se siente superior a otro, no por eso es realmente superior. Pero si uno se siente inferior a otro, es realmente inferior desde ese mismo momento. En el futuro se arreglará eso, pero ahora es lo que tenemos.

* El autor es periodista de Costa Rica y la entrevista fue publicada en El Jornal y El Jornal digital: eljornalcr.com. Comentarios en eljornal@gmail.com.

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