Noticias del español

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| Roberto Guzmán
Clave Digital (Santo Domingo, República Dominicana)
Martes, 24 de abril del 2007

DE PALABRA EN PALABRA: *SUQUET

«. . . sardinas marinadas con pan con tomate, SUQUET de langostinos y alcachofas. . .»


Algunos lectores del español no se dan cuenta de que este suquet no es el nombre propio del suculento plato que se les propone en la carta del restaurante, sino una voz que pertenece a una lengua diferente a la española.


Al leer textos como el de la cita, a muchas personas se les abrirá el apetito, reacción que debe considerarse normal ante la mención de platos capaces de avivar los deseos por ingerirlos.

Suquet es una voz catalana que significa cazuela o marmita. En sí es un diminutivo de otra palabra, de such, que es jugo, caldo, salsa, moje. Por extensión se emplea el término del catalán para designar el plato de mariscos que se sirve en cazuela con caldo, salsa, etc.

Por aquello de que todas las lenguas están emparentadas, hasta cierto punto, es oportuno señalar la relación que existe entre el término such y el súcco o súgo del italiano, el suc del rumano; el provenzal sucs; el francés suc, de donde en portugués salió el suco, y en español el jugo que antes fue xuco. Para no agotar la paciencia del lector se lleva hasta este punto, pero el parecido trasciende estas lenguas hasta el polaco y las lenguas eslavas, así como el lituano. Es más, la familia llega hasta el inglés, con la palabra sap. Al mismo origen pertenece el verbo to suck en inglés.

Para cerrar esta sección. Siempre que se transcriba una palabra extraña a la lengua española en un texto en español, es recomendable que se le escriba en itálicas, o que se le coloque entre comillas. Ah, que les aproveche.

INTERVALO – *INTÉRVALO

«Luego, cocina a fuego mediano en INTÉRVALOS de 3 minutos volteándolos hasta que el tenedor no reciba resistencia. . .»

Hace más de cincuenta años se dudaba mucho en cuanto al régimen de los acentos en casos como los del título. Las reglas son claras y ya no hay que vacilar a propósito de esto.

Otro error en que se incurre con frecuencia cuando se usa el vocablo del título, es cuando se le hace acompañar de la palabra «tiempo». No se precisa del último término, porque en la definición de la Academia para este vocablo, que asentó lo que el uso impuso, la corporación de la lengua escribe: «espacio o distancia que hay de un tiempo a otro o de un lugar a otro».

*FLYER

«Sin embargo, uno de esos flyer captó la atención de. . .»

Todos estamos contestes que cuando se trata de voces de lenguas extranjeras cuya traducción no satisface las exigencias de las circunstancias, la palabra debe guardarse en su forma original.

Por fortuna, este no es el caso con el vocablo flyer, pues en nuestra lengua tenemos palabras que traducen muy bien el concepto. El chiste circula acerca de la persona que escucha a otra utilizar la voz comentada del inglés, y entonces quien escucha increpa al hablante y le insta a servirse de brochure, pues qué cosa es ésa de desnaturalizar el español.

La realidad de los hechos es que los dos términos extranjeros no son equivalentes, pero se asemejan bastante como para causar muchos dolores de cabeza a las personas que no digieren bien los vocablos ajenos a nuestra lengua.

La voz del inglés también se escribe con i latina, flier, y con toda propiedad se puede traducir con el español «volante», sin que pierda nada de su esencia. En algunos países le llaman «suelto» a esa página que antes en propaganda se conoció como «mariposa».

En algunos casos es más que un simple volante y se convierte en un «folleto», que es la traducción para la voz del francés que se citó en el segundo párrafo de esta sección. En algunos casos se puede utilizar la palabra «prospecto» para expresar mejor el concepto.

INHALADOR – ROCIADOR – ATOMIZADOR

«. . . pasando por INHALADORES para el asma, registró beneficios netos. . .»

En el campo médico, el inhalador es el aparato que sirve para hacer inhalaciones. La acción de inhalar es, en medicina, «aspirar, con un fin terapéutico, ciertos gases o líquidos pulverizados».

El rociador lo que hace es que arroja algunas cosas de modo que caigan diseminadas. Este término casi siempre se reserva para los líquidos, pues en su origen se encuentra la palabra «rocío» que se refiere al vapor que se condensa en la atmósfera en muy menudas gotas.

El «atomizador» es el «pulverizador de líquidos». El verbo atomizar del cual desciende el vocablo atomizador consiste en «dividir en partes sumamente pequeñas, pulverizar».

En la práctica de todos los días, los hablantes usan indistintamente cualquiera de los vocablos del término, sin parar mientes que a veces existe una pequeña diferencia entre unos y otros.

RESQUEMOR

«. . .dolor en el pecho, sensación de RESQUEMOR que asciende desde la boca del estómago en ocasiones hasta la garganta. . .»

En la América Morena llaman esa sensación «agriera», lo que otras personas conocen con el nombre de acidez, y aún más, se le llama también «agruras».

No es posible que se le coloque el nombre de «resquemor» al síntoma que se percibe como consecuencia del reflujo gástrico. No lo es porque desde tiempos remotos el resquemor es el sentimiento opuesto al amor, es decir, el odio.

El resquemor es un sentimiento causado en el ánimo por algo penoso. En algunos países es equivalente de resentimiento, y con esta acepción pasó a algunos países de nuestra América.

No hay que rasgarse las vestiduras porque alguien haya confundido o extendido el alcance de un término del español. En este caso, como en muchos de la lengua, el uso puede propagarse y llegar a alcanzar proporciones tales que las autoridades de la lengua tengan que reconocer su utilización como común, hasta el punto de legitimarla.

Hasta tanto lo expuesto en el párrafo anterior no ocurra, lo más sano es abstenerse de llamar resquemor al «ardor» o «ardentía» que se siente como consecuencia de los ácidos o gases ascendentes que proceden del estómago.

Por su naturaleza, no se piensa que el resquemor sea posible sentirlo en el cuerpo, sino como un sentimiento que se percibe más allá de los sentidos corporales.

ENTALLAR

«. . .conjuntos de falda de dos piezas, ENTALLADOS en la CINTURA con cinturones.»

Por lo general, cuando una persona habla del talle, se refiere a la cintura. Así también lo entiende la autoridad de la lengua, cuando define el talle como «cintura del cuerpo humano», o «parte del vestido que corresponde a la cintura».

A pesar de lo aseverado más arriba, y de que entallar es «ajustar la ropa a la cintura», se le usa en el español coloquial para destacar que una ropa o vestido se ajusta al cuerpo, que está cortado o hecho a la medida de la persona que lo lleva puesto.

En el texto escrito y reproducido al principio de esta sección, no debió aparecer del modo como está, porque en buen español es un pleonasmo, ya que el talle es la cintura y muy mal se escucharía aquello de que está bien «entallado a las piernas». En un caso como el último, se dirá «ajustado o pegado» a las piernas o a la parte del cuerpo que se desee nombrar.

*LUNETARIO

«Del LUNETARIO, sin embargo, seguían emanando igual el entusiasmo y la aprobación.»

Este *lunetario desciende de las lunetas de los teatros. Se buscó en los diccionarios de americanismos para dar con el origen de esta palabra. No se consiguió huella de ella en los más conocidos diccionarios del español de América.

En general, cuando un periodista emplea un vocablo como este es porque en algún momento de su vida lo escuchó o lo leyó. Las posibilidades de que lo haya escuchado son mayores que las de haberlo leído, porque la lengua escrita es más cuidadosa que la oral.

Quizá quiso referirse a la platea, que es la parte baja de un teatro. En casos como el de la cita pudo haber recurrido a muchos otros giros para comunicar la idea. Las soluciones son muchas, como por ejemplo usando los términos «público, audiencia, asistentes» y muchas otras que pueden servir los propósitos de hacer pensar que las personas presentes en el espectáculo estaban entusiasmadas y aprobaban la actuación.

ESPURIO – *EXPÚREO

«. . . una oligarquía tan corrupta que los usará para justificar intereses tan EXPÚREOS como los que hemos visto defender en Venezuela.»

Un resbalón de esta naturaleza le pasa a cualquiera. El error que se observa aquí es común.

A muchas personas que hablan y escriben en español les extraña que la palabra «espurio» termine en –io, sí, así, tan simple como eso, ni lo del título ni *espúreo.

Esto es lo que se llama un cultismo. Son precisamente las personas leídas las que escriben el vocablo de los dos modos destacados en esta sección. En el caso de la cita, con la «x» para hacerla más extraña, o en otros casos, con «s», pero terminada igual en –eo.

El hecho de que desde hace largo tiempo la ortografía del término esté fijada en espurio, ria, no quiere decir que siempre lo fue así, ni que todos los escribientes estuvieron de acuerdo es escribirlo de ese modo. Todavía en el siglo XVII se podía escribir con la terminación en «eo».

El origen de la palabra se remonta al griego, de donde pasó al latín y de allí –como muchos otros vocablos- al español. Procede del Derecho Romano y significaba desde esa época «bastardo». Luego evolucionó y llegó a significar también «falso, adulterado». En la actualidad la Academia asienta el término como «bastardo, falso».

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