Noticias del español

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| Roberto Guzmán
Clave Digital (Santo Domingo, Republica Dominicana)
Martes, 1º de mayo del 2007

DE PALABRA EN PALABRA: PRESUMIR *QUE – PRESUMIR DE QUE

«Angel PRESUME QUE nunca lo agarraron los agentes del Servicio de Inmigración. . .»


El régimen que gobierna el verbo presumir en español obliga a que después del verbo siempre se coloque la preposición «de», por lo tanto cuando el periodista olvidó ponerla incurrió en un error.

Este tipo de error es muy común, porque la persona que escribe ignora que después de ciertos verbos es imperativo que se coloque la preposición entre el verbo y el «que». Otras veces lo que sucede es que lo desconoce quien copia el artículo.

INTRUSIÓN

«. . .incluyendo INTRUSIÓN en sus computadoras, dejando puertas y ventanas. . .»

El nombre del título ha sufrido una evolución a través de los últimos treinta años. En la edición del Diccionario mayor de la lengua de 1970, en la definición constaba esto, 'acción de introducirse sin derecho en una dignidad, jurisdicción, oficio, propiedad, etc.'

Ya en la edición de 1992 para la acción solo recoge la Academia 'acción y efecto de intrusarse'. Para el verbo correspondiente, intrusarse, a su vez, escribe, 'apropiarse sin razón ni derecho, un cargo, una autoridad, una jurisdicción, etc.' Como se puede notar con la simple lectura, se dejó fuera la propiedad. Hay que resaltar enseguida que las tres palabras que la Academia emplea son del mismo género, es decir, 'cargo, autoridad, jurisdicción'. Los tres son tipos de actividades en el desempeño de funciones. La edición del 2001 del diccionario mantiene la misma redacción.

Es probable que la autoridad madrileña de la lengua haya actuado de esta forma guiada por el uso, que limitó el campo de acción del verbo a los cargos o funciones, y que abandonó la «violación» de propiedad privada a otro verbo.

En los casos en que en inglés se usa la voz intrusion, en español debe usarse «invasión», siempre y cuando se trate de violar la intimidad o el derecho a mantener fuera del conocimiento público algunas actividades de la vida privada. De este modo, en los casos en que se graban conversaciones privadas sin autorización, se invade el terreno de lo privado, de lo íntimo y eso puede constituir hasta un delito.

Aparte de lo señalado específicamente como diferente en las dos lenguas, los dos sustantivos comparten acepciones comunes.

MARCHANTE – MARCHANTA

«Una MARCHANTA asegura que tuvo el Matisse robado en su casa de Miami.»

Lo que se reproduce más arriba es un título que cubría cuatro columnas. Hay que leerlo dos veces para evitar las malas interpretaciones, pues se puede pensar que ella, la vendedora de obras de arte, tuvo el Matisse que había sido robado de su casa en Miami.

Lo que trataba de dar a entender el título es que ella, la traficante en obras de arte, había tenido en su casa de Miami una obra de Matisse que había sido robada. Para evitar la ambigüedad debió redactarse, «Una marchante asegura que tuvo en su casa de Miami el Matisse robado».

La historia no termina aquí, pues resulta que la palabra «marchanta», así en femenino, solo es reconocida en América para el parroquiano que compra en una misma tienda. En algunos países de la misma América es 'vendedor al que se acude a comprar habitualmente'.

El vocablo marchante, sin femenino, se aplica a la 'persona que comercia especialmente con cuadros u obras de arte'. No se pregunten porqué la Academia en la redacción para esta acepción usa la «u» entre cuadros y obras de arte. A renglón seguido la autoridad de la lengua asienta que en Argentina se usa el vocablo para buhonero, vendedor ambulante, aunque hace la salvedad que es de poco uso.

En República Dominicana un «marchante» es un «turpén», es decir, 'un individuo extraordinario en cualquier sentido'. Puede también aplicarse a la persona que es ventajista, que «vive a expensas de los demás».

El femenino «marchanta» en República Dominicana se aplica a una mujer comerciante, especialmente la que vende en las calles o la que pregona en la vía pública sus productos. Este uso está documentado ampliamente en la literatura dominicana. José Alcántara recoge en su libro Antología de la literatura dominicana, el uso que del vocablo hace C. E. Deive en, En el pueblo hay guerrilleros.

En criollo haitiano, la palabra machann sirve para designar no solamente al vendedor, sino también al pequeño vendedor al menudeo, al vendedor ambulante y sobre todo a la mujer que vende en el mercado.

Otro americanismo, no recogido por la Academia, es el uso de «marchante» en Puerto Rico y Ecuador donde se usa para «amante, novio, querido». En la literatura de ambos países consta el uso.

*A CUESTA DE – A COSTA DE

«No hay duda de que esta área necesita revitalización, pero no A CUESTA DEL desplazamiento de familias…»

Es probable que los lectores hayan escuchado cientos de veces —por no escribir miles— en el habla de todos los días que alguien utiliza «a costa de» para indicar que algo se hace «a expensas de», en el sentido de hacer pagar a esas personas a quienes se refieren los gastos o hacer las labores. En otros casos, lo que se menciona con el uso de la expresión es que algo se hace con el uso o empleo de lo que se menciona.

La expresión «a cuesta de» no es de utilización continua en el español de todos los días. Quizás por el prurito de no emplear «a costa de», que la Real Academia Española no registraba en la gramática, ni asentaba en el DRAE, se llegó a incluir en el caso de la cita la expresión criticada. En la página 1021 del primer tomo de la edición del 2001, en la entrada consagrada a «expensas», imparte la Academia su bendición sobre «a costa de», cuando la ofrece como equivalente de la expresión prepositiva «a expensas de», así como «por cuenta, a cargo de alguien».

No se puede dudar de que cuando algo que se hace tiene un costo, eso cuesta. Ahí están las dos palabras usadas, lo del costo, y la del verbo, «cuesta».

En el texto copiado más arriba, una solución posible es, «. . .pero no a expensas del. . .»

SEMBRADO

«Los españoles. . . aparecen como tercer y cuarto SEMBRADO respectivamente, junto con. . . »

El verbo sembrar aquí se emplea de modo muy diferente a la significación que tiene en español. Para permitir a algunos lectores entender de lo que se trata, es una palabra que se usa en otra lengua para ofrecer información acerca de la posición que ocupa alguien en una lista.

En la lengua española el verbo «sembrar» no posee ninguna acepción que permita que se le use para los fines que se expusieron en el primer párrafo.

En la lengua inglesa se utiliza el equivalente del «sembrado» del texto para los competidores en un torneo. Lo que se persigue con este seeded del inglés es evitar que los contendientes con mayores posibilidades de triunfo se enfrenten en las primeras rondas. Se les clasifica de modo que no coincidan en los primeros encuentros.

Los motivos para proceder de esta manera pueden ir desde un orden más racional en los encuentros entre jugadores, para eliminar primero a los que tienen menos probabilidades de triunfo, hasta uno mercurial, como es dejar para más tarde las contiendas entre los mejor posicionados.

Existen varias opciones para darle solución al uso criticado, como por ejemplo, «colocado, situado, puesto, clasificado».

COMPLICACIONES

«. . .y directora médica del ICU de recién nacidos, la cual trata a bebés que nacen con COMPLICACIONES.»

Para quienes no están acostumbrados a la jerga de los hospitales, las siglas ICU se pueden trasladar al español por UCI, pues significan en ambos idiomas, «unidad de cuidados intensivos». Para la última, la Academia se ha ocupado de ofrecer una definición, y lo hace de la manera siguiente, 'sección hospitalaria donde se concentran aparatos y personal especializado para la vigilancia y el tratamiento de enfermos muy graves, que requieren atención inmediata y mantenida.'

Después de esa aclaración se puede entrar en el estudio de la palabra complicación.

La definición más sencilla de una complicación es 'dificultad o enredo procedentes de la concurrencia y encuentro de cosas diversas'. La autoridad de la lengua da como sinónimo del vocablo estudiado la palabra complejidad.

En la lengua inglesa la voz complication tiene una acepción que es así, «enfermedad secundaria o condición médica que se desarrolla durante el transcurso de una enfermedad o trastorno primario». Claro, esto además de todas las demás acepciones que coinciden con las del español.

En la definición del concepto en la lengua inglesa aparece la clave para dar con el término que debe emplearse en español en un caso como el del texto, «enfermedad secundaria». Así se comprendería que se trata de una enfermedad que aparece sin estar específicamente relacionada con la primera —como consecuencia o independiente— y que modifica la prognosis de la primera enfermedad.

Se hace obvio al entendimiento de que en la lengua inglesa existe una acepción específica en el ámbito de la medicina para el término sometido a escrutinio. En nuestra lengua no sucede lo mismo.

A pesar de lo expuesto más arriba, hay que reconocer que en la jerga médica se utiliza en lengua española el vocablo con el mismo valor que en inglés.

PLANTEAR

«El coordinador afirmó, además, que hasta ahora no se han PLANTEADO fondos federales para indemnizar a los hospitales por esas posibles pérdidas.»

En muchas ocasiones el lector se pregunta como es que algunas palabras llegan a colarse en ciertos textos. No le parece al lector que exista posibilidad alguna de que un vocablo tal o cual pueda significar lo que tratan de hacerle expresar.

No parece ocioso que se repita en este lugar que en español existen muchas otras palabras que podrían usarse en lugar de «fondo(s)», que ya aburre, pues los periodistas o traductores echan mano del término cada vez que leen en inglés funds.

Una posibilidad que se mantiene abierta en casos parecidos al de la cita es emplear la palabra «dinero». En el caso específico del texto pudo usarse «partidas», para referirse a la asignación que el gobierno federal debería hacer para indemnizar a los hospitales. En el ejemplo anterior se escribió el nombre que corresponde al verbo que reemplaza al desdichado «plantear», para que la oración adquiera sentido, «asignar».

Otro verbo que desempeña cabalmente las funciones en el caso es «destinar», de ese modo terminaría la frase así, «. . .que hasta ahora no se han destinado las partidas. . .»

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