Noticias del español

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| Roberto Guzmán - Lingüista
Clave Digital (Santo Domingo, República Dominicana)
Martes, 21 de agosto del 2007

DE PALABRA EN PALABRA: A BORDO

«La emoción fue tan grande para José Santos al ganar A BORDO de Funny Cide. . . que el gran jockey chileno hizo un chiste de la propia controversia. . .»


Llama la atención el uso que se hace de la locución adverbial en este caso. Quizá en algunos países se acostumbra a utilizarla para los caballos. No parece que sea conveniente este uso.

De acuerdo con lo que la Academia acepta, la locución equivale a «en una embarcación y, por extensión, en otros vehículos». No se puede discutir el hecho que en muchos sitios todavía el caballo es un vehículo, entendido como medio de transporte.

Si es «en una embarcación», como escribe la Respetada de Madrid, entonces se puede escribir «embarcado». Por la formación de la última palabra se puede deducir que se la empleó en su origen para las naves, los barcos y luego se extendió como lo señala la Autoridad madrileña de la lengua.

En la práctica la locución, o el verbo «embarcarse» se limita a los vehículos, naves y medios de transporte en los cuales la persona se encuentra «dentro» del vehículo. Casi siempre se usa para las embarcaciones y aeronaves en las cuales el sujeto se encuentra en el seno de la misma.

En el caso del caballo, el sujeto está «sobre» el animal, no se mete dentro de él. Es por eso que se dice y escribe que el jinete «monta A caballo». Si quien habla o escribe desea ser más preciso, hace uso de «sobre» para indicar con mayor precisión que se coloca encima del animal.

En el ejemplo de la cita hay muchas maneras de expresar la idea que trató de comunicar el redactor, pero parece que eligió la única que no era conveniente en el caso.

PERSONALIDAD

«El arquitecto busca crear vida y espacios geométricos alrededor de este centro. . . como plazoletas y zonas peatonales, que le darán PERSONALIDAD al campus de edificios. . .»

Hace ya un tiempo bastante largo que está importunando los oídos españoles el uso que se hace de la palabra del epígrafe para aplicársela a objetos, animales y a todo lo que se le ocurra al hablante. Irrita sobremanera que le presten esta cualidad de la persona al perro de cualquier vecino. En la cita, como se desprende de la redacción, le conceden el atributo a un conjunto de edificios de un recinto universitario.

Ya se llegó al colmo de la extensión con el vocablo. Hay que reclamar respeto para la persona, porque sobre ésta se construyó el concepto de la personalidad. Se recurrirá una vez más a la autoridad del diccionario de la lengua y a un pequeño viaje a los predios de la lengua francesa para echar una ojeada a lo que sucedió en esa lengua con palabras de la misma familia.

El diccionario de la Academia es muy claro con respecto al vocablo «personalidad». En las cinco primeras acepciones generales del término se encuentra presente la palabra «persona». Con esto se subraya la aseveración anterior de que el concepto de la personalidad solo se reconoce en español a las personas como grupo, o a una persona individual. Las tres últimas acepciones que constan en ese diccionario pertenecen a campos restringidos, dos al Derecho y una a la Filosofía.

Una vez que se dejó en claro la noción de «personalidad» en la lengua española, hay que salir en procura del origen de la confusión, es decir, la fuente del error. Para llegar allí hay que incursionar en la lengua inglesa.

En inglés además de las acepciones que comparte con el español, existe una que va más allá de lo que atañe a la persona. Esa acepción reza más o menos así, «el conjunto de características que distingue un individuo, nación o grupo. . .» Como se nota enseguida, se extendió el concepto hasta la nación o el grupo. Esta extensión existe en español. No se debe perder de vista que la nación aquí es el conjunto de personas, así como se presume del «grupo» de la definición, que también se refiere a grupo de personas.

En ninguna parte en ambas lenguas las características se refieren a cosas inanimadas ni a animales. Hay que alentar a los hablantes para que abandonen esta mala costumbre de reconocer rasgos de personalidad en animales o cosas, porque eso excede en mucho lo que el concepto de la personalidad representa y tolera. No se puede negar que quienes así actúan lo hacen movidos porque la personalidad representa en los humanos las costumbres, actitudes y otros rasgos, que ellos, quienes así se expresan, creen reconocer en los animales y cosas.

En francés, como se ha hecho en español también, en los casos en que se envían cartas o mensajes a una gran cantidad de personas, se «personaliza» la carta cuando se le inserta el nombre del receptor, para hacer aparentar que no es objeto de lo que se conoce en la jerga publicitaria como «correo masivo». En este caso se dice que se ha «personalizado» el envío. No hace falta que se aclare que eso no es personalizar. Al fenómeno en francés se le conoce como personnalisation.

Del mismo modo cuando un objeto o cosa se puede adaptar a las necesidades o deseos de alguien, así como a sus posibilidades, en francés no ortodoxo dicen que se le «personaliza». En esa lengua se dice que el objeto o cosa es personnalisé, ée. En otras palabras, se trata de un objeto producido en serie al que se le introducen algunos detalles para acomodarlo a necesidades particulares.

En el español de todos los días, sobre todo en anuncios, se puede escuchar que una empresa tal o cual ofrece servicios «personalizados». Con este uso lo que se procura es dar la idea de que se le tratará como una persona, y que el objeto de las atenciones no será considerado solamente como un número más o como otro cliente.

El verbo personalizar en español es «dar carácter personal a algo». En el Diccionario de uso del español de María Moliner, se interpreta el verbo para «referirse expresamente a alguien en particular al decir una cosa». En relación con lo que se entiende por la personalidad, el último diccionario mencionado nada consigna que disienta del diccionario oficial de la lengua.

CONTENEDOR – *CONTAINER

«. . . Puerto Everglades, por el que anualmente circulan 3.7 millones de pasajeros, más de 600,000 CONTAINERS y se descargan 118 millones de barriles de derivados del petróleo».

No hay forma de entender a los hablantes de nuestra bien provista lengua. Mientras no se contaba con una palabra que ayudara a expresar en nuestro idioma lo que significa en inglés container, nos quejábamos. Ahora que consta en el diccionario oficial de la lengua una equivalente… no se la usa.

Ya en el año 1992 la Academia incluyó la palabra «contenedor» para traducir el inglés container y le asignó género masculino, como era de esperarse. No hay duda alguna acerca del propósito de la autoridad de la lengua, porque lo expresa de modo inequívoco en el apartado destinado al vocablo en el D.R.A.E.

La descripción que la Prestigiosa de Madrid hace del contenedor es así, «embalaje metálico grande y recuperable, de tipos y dimensiones normalizados internacionalmente y con dispositivos para facilitar su manejo». En la edición del año 2001 se le añadió otra acepción al contendor, «recipiente amplio para depositar residuos diversos».

Con la creación de la acepción transcrita más arriba para contenedor, se acabó con la necesidad de escribir contáiner para pronunciar en español la voz del inglés.

ARREBATO

«La neumonía atípica ha afectado principalmente al continente asiático, pero Canadá también ha sufrido los ARREBATOS de la extraña enfermedad».

Los arrebatos más conocidos son los que padecen los humanos cuando sus facultades de discernimiento se ven comprometidas, alteradas. De esta acepción nació el concepto americano de llamar «arrebatao», por arrebatado, a la persona que reacciona con rapidez y violencia.

El arrebato de la Academia es sinónimo del arrebatamiento en el sentido del furor. En el lexicón mayor de la lengua consta el concepto que existe en Bolivia, país donde una «enfermedad súbita y grave» es un arrebato. No hay que perder de vista que el arrebato que se conoce en todo el ámbito del español tiene un rasgo compartido con la enfermedad en Bolivia, la rapidez, lo que se asienta en el diccionario como «súbita».

Lo que no encaja en el contexto es que se sufran «los arrebatos de la enfermedad», cuando la enfermedad en sí es el arrebato de acuerdo con lo consignado en el diccionario mencionado.

De cualquier manera que se examine el vocablo comentado, no significa «ataque, embate, consecuencia» o palabra similar.

VERSÁTIL

«El pollo es uno de los alimentos más VERSÁTILES que existe».

Durante largo tiempo se combatió el uso en español del término «versátil» con el significado que posee en inglés. El uso en español se hizo constante y fue llevado de buena mano (pluma) hasta el punto que a la autoridad encargada de mantener la unidad de la lengua, así como la pureza, no le quedó más remedio que añadirle una acepción en su diccionario.

Hasta el año 1992, las acepciones para la palabra eran dos. La primera era «que se vuelve o se puede volver fácilmente». La segunda era en sentido figurado, «de genio o carácter voluble e inconstante». El primer sentido quizá fue el que originó los problemas en español, sumado al hecho de que en otra lengua, inglés, tenía otra significación.

La primera acepción se prestó para que algunas personas entendieran que significaba que este «se vuelve o se puede volver» se le tomara en el sentido de «tornarse, adaptarse». Este sentido como una extensión de «volver(se)» para expresar mudanza o trueque de alguien o algo de un estado o aspecto a otro.

Ya en la edición de 2001, el catálogo completo de la Academia insertó como segunda nueva acepción la que la práctica impuso, «capaz de adaptarse con facilidad y rapidez a diversas funciones». A la vez que introdujo esta nueva acepción, mantuvo las dos anteriores, desplazando la que ocupaba la segunda posición a una tercera.

Para resumir el asunto. Se le puede descolgar el sambenito a la palabra analizada para que se le emplee de acuerdo al uso, con su significado de «adaptable con facilidad y rapidez a diversas funciones». Así ya una persona capaz de desempeñar varias funciones es polifacética, talentosa, versátil. También las cosas pueden ser de varios usos, versátiles.

RECLAMO – RECLAMACIÓN

«. . . y ataca el fraude en la industria, una medida que espera reducir el número de RECLAMOS y con ello frenar la escalada en los precios de las pólizas. . .»

Aquí se puede repetir la frase famosa, «una cosa es con guitarra y otra es con violín». Una cosa es el reclamo, que se analizará primero. La reclamación es otra cosa según las autoridades de la lengua, y esto se analizará después de lo anterior. Por último se estudiará el «reclamo» en algunos países de nuestra América.

La palabra «reclamo» conforme con lo que escribe la Academia es un ave que se utiliza para que con su canto atraiga a otras de su especie. Es también la voz misma del ave. Además es el instrumento que imita la voz de las aves. Es el sonido del instrumento.

El vocablo reclamo es una señal hecha en un impreso o manuscrito para atraer la atención del lector. Es la propaganda de algo, mercancía, espectáculo, etc. Se usa el término para mencionar una cosa que atrae o convida.

De la lectura de las dos oraciones anteriores se deduce que la palabra «reclamo» no tiene nada que ver con lo que se menciona en la cita. No hay sitio para ella en ese texto.

Ahora se estudia el término «reclamación». Como siempre sucede en estos casos, es la acción y efecto de reclamar. Esto nos empuja a examinar el verbo más adelante. La segunda acepción para el vocablo es «oposición o contradicción que se hace a algo como injusto, o mostrando no consentir con ello». El verbo reclamar tiene dos entradas en el diccionario. La segunda, que es la más breve, registra la acepción de marinería.

En la primera entrada se asienta la acepción equivalente a gritar, llamar. Sobre todo cuando la acción se hace de modo repetido o con mucha instancia. La segunda acepción es aquí «pedir o exigir con derecho o con instancia algo».

Ya llegado a este punto se puede adelantar que en el contexto de la cita lo que debió usar el redactor fue la palabra «reclamación», así se la tomaría en el sentido mencionado en el párrafo precedente, que es «pedir o exigir con derecho».

Para cerrar esta sección, hay que estudiar lo que significa en algunos de los países de nuestra América la palabra «reclamo». En Argentina, Chile y Ecuador reemplaza a «denuncia, queja». En Cuba, en la terminología administrativa es, la «solicitud que se presenta a las autoridades cubanas para que se autorice a un cubano a radiarse en el extranjero». Con el mismo valor se usa también el término reclamación.

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