Noticias del español

| | | | | |

| María Luisa García Moreno
Revista La Calle, Cuba
Diciembre del 2008

DE NUESTRA LENGUA: ALGUNOS NOMBRES TIENEN SU HISTORIA…

Allá en la lejana Galicia, donde tiene sus ancestros nuestro querido Fidel, los castros, del latín castrum, eran —o son, porque abundan sus restos— poblados fortificados o la altura donde hay vestigios de fortificaciones antiguas.


Eso es lo que significa el apellido de los líderes históricos de nuestra Revolución y, casualidad histórica o lingüística, eso son ellos para nosotros: nuestra fortaleza. Más casualidad aún —porque hay muchos Castro—, recuerdo a un Héroe del Trabajo, todo un coloso con la mocha en la mano, que se llamaba o se llama Reinaldo Castro. Y todavía más casualidadn, Fidel quiere decir fiel.

De manera que los nombres propios también tienen su historia y sus curiosidades. En mis tiempos de maestra, empleé mucho los poemas de Mirta Aguirre, para vincularlos al contenido de estudio. Hay uno, en particular, que siempre asocié con la derivación de palabras (Si es del agua aguamanil/ Y de afilar es afila,/ ¿es de la brasa Brasil?/ ¿Es de la mocha mochila,/ perejil de emperejila,/ toronja de toronjil?); pero pienso que, si Mirta viviera, rectificaría, con esa sencillez y modestia que la caracterizaban, el verso en cuestión. Porque siempre hay algo nuevo y hoy sabemos que Brasil, nombre del gigante sudamericano, sí procede de brasa, pues proviene de una excelente madera muy apreciada en Europa, a la cual los nativos llamaban ibirapitanga (en lengua guaraní, ybira significa «madera» y pitanga, «roja») y los portugueses pau-brasil (coesalpinia echinata) o palo-brasil, en español, en asociación con su color.

En nuestra América ocurre así con el nombre de unos cuantos pueblos hermanos: algunos se derivan de las lenguas autóctonas que hablaban sus oriundos pobladores y otros les fueron dados por los conquistadores europeos.

En el primer caso están México, del náhuatl: Mçxihco, que significa «en el ombligo de la luna»; Haití, «tierra montañosa» y Dominicana, «gran tierra hacia el este», pues en la isla de Santo Domingo se ubican ambas naciones, una al este y otra al oeste; Jamaica, de Xaymaca, que en lengua arawakan significa «tierra de bosques y aguas» y Guatemala, del maya Goathemala, «territorio muy arbolado».

En el secundo se encuentran Barbados, en las Antillas Menores, cuyo nombre surge por la asociación que hace el explorador portugués Pedro Campos, en 1536, de las higueras, que abundan en la isla y cuyas largas raíces aéreas se asemejan a las barbas, por lo que la llamó Os Barbados (Los Barbudos, en español); Venezuela, donde la llegada de los españoles se produjo por el gigantesco lago Maracaibo, que les recordó a los europeos la ciudad italiana de Venecia y nombraron a la República Bolivariana «Venecia Pequeña» (recuerde que los sufijos -uelo, -uela se usan para formar diminutivos.) y la República Argentina, cuyo nombre derivado del latín argêtum, significa «plateado» por asociación con el río La Plata.

Como puede ver, amigo lector, algunos nombres tienen su historia…

¡Hola!

¿Has buscado tu consulta?

Si no la encuentras, rellena nuestro formulario: