Noticias del español

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Por Charles M. Stacy. Traducción de Joaquín Segura

Glosas, volumen 7, n.º 6 (Academia Norteamericana de la Lengua Española)

DE LORES Y SEÑORES


Como es de esperar, los diversos idiomas existentes expresan las fórmulas de respeto de distinta manera. El inglés míster viene de master, pero Señor equivalía y todavía equivale a Lord. El español posee el honorífico don, que se usa casi siempre ante nombres de pila y carece de equivalente exacto en inglés.


La influencia que los monarcas europeos ejercieron sobre la América Latina duró más que en las trece colonias que se convertirían, a no tardar, en lo que hoy conocemos como Estados Unidos. El rey de Portugal, dom João VI, recibía ya a su corte en el Brasil de 1808 a 1821, y Maximiliano reinó en México de 1812 a 1867. España conservó sus colonias de Cuba y Puerto Rico hasta 1898. 

De ahí que la realeza y el predominio de los títulos de tratamiento sigan figurando más en la conciencia nacional de América Latina que en la de Estados Unidos, donde el proceso de independización de Inglaterra empezó en el siglo XVIII. Todavía quedan algunos ecos lingüísticos de aquel acontecimiento histórico. 

Por ejemplo, en Hispanoamérica los alcaldes suelen  moverse en palacios municipales, pero sus homólogos estadounidenses se desenvuelven en el city hall, o sea en el Ayuntamiento. En la Argentina, para referirse a los jueces se recurre a los pronombres personales Vuestra Excelencia o Su Excelencia, mientras que en EE. UU. el tratamiento equivalente es Your Honor (Su Señoría). Los magistradosde habla hispana suelen celebrar Audiencias en palacios de justicia, pero sus homólogos angloparlantes se conforman con celebrar hearings (audiencias) ante un tribunal. En inglés, sólo el Rey o el Papa celebran audiences. Y los gobernadores estatales norteamericanos son los únicos que reciben mansiones; el Presidente tiene que contentarse con apenas una Casa Blanca. 

El Presidente de EE. UU. firma los proyectos de ley, pero en los países latinoamericanos, que gozan de autoridad constitucional y parlamentaria, el Presidente pone en vigencia las leyes por medio de decretos. En países hispanos, los notarios suelen ser funcionarios públicos autorizados para dar fe de contratos, testamentos y otros actos extrajudiciales, conforme a las leyes vigentes, mientras que en EE.UU., no son funcionarios públicos sino más bien escribanos autorizados para dar fe pública. 

La diversidad de títulos existentes en español es mucho mayor que en inglés. Los títulos profesionales son concedidos por las universidades latinoamericanas p. ej., el diploma de ingeniería,o de ingeniero. Esos títulos suelen abreviarse y anteponerse al nombre propio, como por ejemplo Ing. Carlos López Ayala o Arq. Vicente Salazar Callejo. Al mero graduado universitario (Bachelor of Arts, B.A.) se le conoce a menudo en español por su título de licenciado (Lic.). En inglés sería poco menos que insólito llamar a alguien «Arch. Jones» o «B.A. Smith». Los angloparlantes suelen aplazar el uso de títulos universitarios hasta alcanzar el grado más elevado (doctor, abreviado a Dr.). En las traducciones al inglés, el tratamiento español de Lic. debe dejarse tal cual u omitirse por completo, a menos que el contexto indique que se trata de un diplomado del Colegio de Abogados, en cuyo caso puede emplearse el título abreviado de Atty. (abreviatura de Abogado). 

En español el comienzo o salutación de una carta es a menudo Estimado licenciado; pero sería difícil de imaginar, como no fuera en un formulario o impreso, que en inglés se empezara con Dear Graduate (Estimado diplomado: / graduado:). En cambio, sí se puede escribir en inglés tranquilamente. Dear Mr. President, (Estimado Señor Presidente:) o Dear Colleague, (Estimado colega:). 

Si el uso de títulos antepuestos al nombre de la persona confiere a ésta honra y respeto (lo que se desprende claramente tanto en uno como en el otro idioma), sí podría aducirse también que tal anteposición quizás refleje una mayor deferencia del idioma español en los títulos que en los nombres de las personas. Compárense Notario Público No.112 del Distrito Federal,Sr. Lic. José Higinio Núñez y Bandera con Harriette Glasscock, Notary Public in and For the State of Texas. La misma secuencia se constata en Lic. López Cuevas frente a John Smith, B.A. Como hemos señalado ya, en español se prefiere anteponer el tratamiento al nombre del interesado. 

En EE. UU. los títulos suelen reservarse para ocasiones formales o profesionales, pudiéndose suprimir fácilmente en otros casos. Hoy, tan sólo siguen usando sus títulos los oficiales militares y los grupos eclesiásticos tradicionales. 

La diferencia en el uso de títulos entre los dos idiomas es evidente en los periódicos. Un extenso artículo sobre Vice President Biden (el Vicepresidente Biden), publicado en el New York Times, se refiere a él 19 veces como Mr. Biden frente a 6 en que lo llama «the Vice President», a secas. Con excepción de títulos religiosos, de rango militar (y hasta de autoridad política representada por «President»), los demás suelen empezar con un simple «Mr.»  El español, por contraste, no parece referirse nunca al Presidente Zedillo como Señor Zedillo. A medida que se repiten las referencias en un determinado artículo, el inglés se contenta con un título igualitario «Mr.» y el  apellido de la persona («Biden»), mientras que en español se suprime con gran frecuencia el apellido a la vez que se retiene el título («Presidente»). 

 Además, en materia de títulos existen más variantes en español que en inglés. Esta afirmación se refleja en un artículo sobre un cura prisionero que logró escapar de las garras de los  rebeldes en Sierra Leone, al que llama indistintamente  «el misionero javeriano español», «el sacerdote javeriano» y «el padre». El inglés usó en todos estos casos solo el título de Father (padre).

Tanto en cartas como en documentos oficiales de todo tipo, en español se acostumbra anteponer el título al nombre del destinatario y a la firma de quien escribe, lo que viene a corresponder a dos sustantivos yuxtapuestos. Esto no tiene razón de ser en inglés, idioma en el que abundan los sustantivos consecutivos. Pero en español la presencia de dos sustantivos seguidos (a no ser que se trate de una lista) es mucho menos frecuente, y cuando se produce tal coyuntura el segundo sustantivo modifica en cierto modo al primero (es decir, adquiere a veces oficio de adjetivo). 

En El contratista se obliga a prestar los serviciosobjeto del presente contrato, el segundo sustantivo (objeto) se refiere a los servicios que ha de prestar el contratista; pero en los títulos adquiere naturaleza adjetival, y si se antepone al primer sustantivo se destaca todavía más. Compárense, por ejemplo, el gran hombre y el hombre grande, en que el primero es un hombre de gran fama y el segundo más bien un hombre de talla grande. 

Lo anterior servirá sencillamente para indicar cómo se usan los títulos españoles comparados con lo que sucede a este respecto en inglés. Aunque aquéllos escaseen en el sentido de estructura gramatical, es más frecuente que en los de habla inglesa sobrevivan repetidamente a la yuxtaposición de dos sustantivos (uno de los cuales hace de adjetivo), y a menudo se dan con mayor diversidad de formas. 

Finalmente, los sustantivos españoles pueden conllevar la idea de respeto si se escriben con mayúscula inicial: «Se trata del honor de la Nación» frenteal inglés: «The nation's honor is at stake». O bien: «Hay que cumplir la Ley en todo momento» frente a «The law must be obeyed at all times». Normalmente, en español ni ley ni nación se escriben con mayúscula inicial. Más bien, sucede todo lo contrario. En cambio,  tratándose de una ley o disposición legal concreta, es de norma en inglés escribirla con mayúscula inicial: «In Article 3 of Law No.433» frente a: «En el artículo 3 de laley no. 433». 

Y ya que hablamos de leyes, donde el español dice: El contrato se regirá por la ley de la República Mexicana, el verbo regir, que viene del latín regere, se emplea aquí en el sentido de se aplicará, por influencia del inglés Mexican law shall be applicableto the contract.

El idioma español incluso tiene la propensión especial de reflejar la autoridad o posición más privilegiada o más poderosa, a la que otra u otras se supeditan: 

El contratista será responsable anteel cliente…     Contractor shall be liable to customer…

… representar al cliente anteel tribunal…              … to represent a clientin court

… registrar el documento ante las autoridades…    … to file a document with the authorities…

fimar el convenio ante notario…                         … to sign the agreementbefore a notary…

la elección de delegados ante la reunión…         … the election of delegates to the meeting…      

En español, las ocasiones más formales o las personas dignas del mayor respeto pueden inducir a un determinado individuo a usar adjetivos como ilustrísimo, que de inmediato lleva, en inglés norteamericano a illustrious y a pensar en algún personaje extranjero. Pero no hay que olvidar que la monarquía todavía sobrevive tanto en España como en Inglaterra, y que ciertos términos relacionados con la realeza han persistido en el inglés norteamericano. 

Por ejemplo, los inventores y los autoresde libros reciben royalties (regalías o derecho de autor) garantizadas por las respectivas patentes o copyrights ©, y ciertas universidades todavía cuentan conregentes (regents) en vez deconsejeros de administración (trustees). 

De todas maneras, el traductor experimentado es indulgente con todos esos PalaciosAudiencias de la lengua española, que traduce fielmente al referirse en inglés al juez como Your Honor. Después de todo, ¿quién no aspira a que se le remunere su obra creativa a cuerpo de rey?

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