Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Revista Verde Olivo, Cuba
Diciembre del 2009

DE LA GUERRA AL LENGUAJE COMÚN: PÍRRICO

El nombre de una batalla —la de Bicoca— pasó al lenguaje común en correspondencia con los resultados de aquella acción y con el significado de «ganancia fácil»; pero no es esa la única palabra que, de una u otra forma relacionada con la guerra, ha enriquecido el lenguaje común.


El término pírrico alude a Pirro (318-272 a. n. e.), rey de Epiro, militar famoso por su dominio de la estrategia.

En el año 281 a. n. e., los pobladores de Tarentum (hoy Tarento), una colonia griega situada en el sur de Italia, que se hallaba por entonces en guerra contra Roma, solicitaron ayuda. Pirro desembarcó en el lugar al frente de 25 000 hombres y 20 elefantes, combatió contra los romanos y los derrotó en la batalla de Heraclea (280 a. n. e.); pero a costa de la pérdida de 13 000 soldados, más de la mitad de su ejército.

Más tarde volvió a derrotarlos en la batalla de Ausculum, con pérdidas tan severas, que expresó: «Otra victoria como esta y seremos destruidos».

Desde entonces, victoria pírrica —del griego pyrrikós— designa un triunfo cuyo costo es mayor para el vencedor que para el vencido. Este adjetivo también se aplica a lo «conseguido con mucho trabajo o por un margen muy pequeño» o aquello que es «de poco valor o insuficiente, especialmente en proporción al esfuerzo realizado».

Otro término que, de alguna manera, procede de la guerra o está relacionado con ella es mayonesa. Resulta que una de las primeras victorias del ejército francés contra los ingleses, durante la Guerra de los Siete Años1 (1756-1763), fue la conquista de la isla de Menorca, en las Baleares.

Por entonces, esta isla —hoy parte de una comunidad autónoma española, junto a Mallorca, Ibiza y otras— estaba en manos de Inglaterra desde 1708, cuando los británicos se la habían arrebatado a los españoles.

Pues bien, durante la ya mencionada guerra, el 17 de abril de 1756, en la isla de Menorca, los vigías ingleses detectaron en la lejanía, hacia los confines del horizonte, la presencia 197 velas: era la flota francesa.

Dicha flota traía en su buque insignia, el Foudroyant, al cardenal y político francés Louis François Armand Vignerot du Plessis, duque de Richelieu (1696-1788), quien sería el comandante de las fuerzas de desembarco.

Una vez conquistada la isla, el cardenal de Richelieu gustó en Maó o Mahón, la capital de Menorca, una salsa que los nativos usaban para sazonar el pescado, y que se hacía con aceite de oliva y yemas de huevo batidas. Encantado con el exquisito sabor de aquella salsa, la llevó a París, donde se puso de moda como sauce mahonnaise, «salsa de Mahón». Pronto fue afamada en el mundo entero y en los países hispanohablantes se le conoce como salsa mayonesa o mahonesa.

Pues nada, que la guerra, como toda actividad relacionada con el ser humano y la sociedad, también tributa a la lengua de todos.

Notas

1 Serie de conflictos internacionales (1756-1763) con el objetivo de obtener el control sobre Silesia, y la supremacía colonial en América del Norte y la India. Participaron las principales potencias europeas.

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