Noticias del español

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| Elisa Silió
El País, Madrid (España)
Lunes, 4 de junio del 2007

CURSO EXPRÉS PARA MAESTROS DE ESPAÑOL

Profesores británicos aprenden en Madrid castellano básico en siete días para enseñárselo a sus alumnos de primaria.


El español es el cuarto idioma más hablado del mundo, con 400 millones de hablantes, y actualmente lo estudian como segunda lengua 14 millones de personas, fundamentalmente en Estados Unidos, Brasil y Europa. Reino Unido, que presume de anti-comunitaria, de conducir por la izquierda y de calcular en pulgadas, ha vivido hasta ahora de espaldas a este auge lingüístico. Hasta el próximo septiembre, momento en el que por fin otros idiomas —alemán, francés, chino o español— ocuparán una hora semanal en el programa escolar de los alumnos de primaria (de 4 a 11 años). No es una urgencia, a fin de cuentas, con el inglés uno puede viajar por el mundo y hacer negocios, pero abre la mente a nuevos mundos.

Otro idioma, casi siempre francés, dejará de ser obligatorio en secundaria y pasa a ser optativo. Los laboristas se han propuesto reformar la abofeteada enseñanza pública secundaria. Unos 10.000 nuevos profesores van a ser contratados, los directores de los colegios disponen de más fondos que gestionar y en las escuelas primarias se van a dedicar más recursos a la enseñanza de idiomas, música y deportes. El propósito es que, en 2010, el 50 % de los jóvenes acceda a la universidad, cuya oferta se verá ampliada en plazas y cursos paralelos.

Gary Boyd, director de una escuela en el conflictivo y multiétnico barrio londinense de Hackney —tan sólo un 3 % de sus alumnos es británico— ha decidido gastar parte de los dos millones de euros que va a recibir en fomentar la enseñanza del español. Su idea es que en dos años en su colegio no se enseñe este idioma una vez a la semana, sino tres o, incluso, cuatro. Un objetivo que suena algo descabellado, habida cuenta que tan sólo tres profesores dominan el español. Pero con el dinero pretende establecer intercambios con maestros españoles de colegios bilingües de la Comunidad de Madrid para estancias de seis semanas. Además, las escuelas británicas se van a hermanar con otras españolas para que los niños y los maestros se crucen correos electrónicos e incluso hablen por vídeo-conferencia.

Hasta el pasado viernes y durante una semana, Boyd y ocho de sus profesores —en total eran 40— han asistido en Madrid a un cursillo intensivo para aprender las técnicas básicas para enseñar español a los más pequeños. De forma que, a la vez que con la canción del Veo, veo —acompañada de palmas, y bailada como un chachachá— aprendían sus primeras palabras en español, el juego les servirá en septiembre para repetirlo con sus niños. «No todos van a dar clase de español. La idea es que algunos conozcan la cultura española para servir de apoyo a los otros maestros», explica Ed Cousins, director de Interacting, la empresa organizadora del curso.

«Nosotros no usamos un lenguaje académico, sino que utilizamos el idioma como una herramienta de comunicación. Utilizamos juegos, canciones o teatro para enseñar la gramática o el vocabulario», subraya Cousins, originario de Irlanda del Norte, convencido de que los británicos «están muy desfasados en técnicas de enseñanza de idiomas».

Angela Ferguson, también norirlandesa y profesora de español desde hace 20 años, piensa que el truco está en «asociar la estructura verbal con el movimiento». «Así es más fácil de memorizar», dice Ferguson, que no duda en poner a jugar como niños a sus alumnos-profesores. Algunos van vestidos para el trópico en mayo y se muestran muy expansivos. Por unos días, ellos son los estudiantes, y no se quejan. Al fin y al cabo, los siguientes en aprender lo que ellos aprendan serán sus alumnos.

«Estoy muy orgulloso de estos profesores, que en su semana de vacaciones han dejado a sus familias para venir aquí a aprender. Están muy motivados y las clases son excelentes», agradece John Bald, coordinador en Londres de esta iniciativa, que se repetirá en julio y septiembre. El proyecto ha sido sufragado por el nuevo Programa de Aprendizaje Permanente 2007-2013 (PAP), que cuenta con un presupuesto total en Europa de 7.000 millones de euros para este periodo.

«Es nuestro primer acuerdo con el PAP, pero en los próximos cursillos no sólo van a venir británicos, sino profesores de Italia, Rumania o Grecia», dice Cousins.

El jueves pasado visitaron seis colegios divididos en grupos y la experiencia, dicen, fue muy «estimulante». «Les llamó la atención que en las aulas no hay conflictos», cuenta Cousins. Boyd sacó conclusiones más negativas: «Se nota que la inmigración en Madrid es un fenómeno reciente. No se conocen las distintas culturas de los niños que asisten a clase». Él lo sabe bien pues convive con vietnamitas, rusos o hindúes.

«Yo creo que muchos se van a decantar por el español. Aprender francés para muchos de nosotros fue un trauma —no entienden nuestro acento— aunque sea muy chic hablarlo, y el español se asocia a pasárselo bien. Querrán practicar durante sus vacaciones», sostiene Nick Lyne, director del curso de Interacting.

La idea de Lyne es compartida por muchos estudios en Estados Unidos, que indican que el español está muy lejos de ser reconocido como exponente de una gran cultura europea. Por ahora es la lengua de la fiesta.

La estancia en Madrid no se ha reducido a las clases. Fundamental también conocer la cultura española y nada mejor, piensan los organizadores, que visitar Aranjuez, recibir clases de sevillanas, participar en una cata de vinos o en una charla taurina. Sin duda, para ellos el español será también un divertimento.

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