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| Marcelo Arduz Ruiz
laprensa.com.bo, Bolivia
Viernes, 11 de junio del 2010

CURIOSIDADES EN EL LENGUAJE: CACO

Caco


Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), 'ladrón que roba con destreza'. La voz proviene del griego Kako: defectuoso, torcido, sórdido, perverso, que en la mitología griega y latina era el nombre del más famoso malhechor del mundo antiguo, que vivía en una enorme gruta a los pies del monte Aventino, en cuyo ingreso colgaba las cabezas sangrientas de sus víctimas y en el interior escondía los botines de sus hurtos. Su padre, Hefaistos, era el dios más horrendo de todo el Parnaso olímpico, que quiso encarnar en el hijo el horror que en la antigüedad despertaba el robo, ligado a horrendos crímenes. La leyenda cuenta que arrojaba llamaradas de fuego y torbellinos de humo por los ojos y boca, y estaba dotado de una talla y fuerza descomunales, por lo cual cometía sus fechorías con total impunidad, al no protestar nadie por temor a las represalias; al extremo de atreverse a jugar una trastada a Hércules, en la cual fue derrotado.

Según registra Virgilio en uno de los más hermosos pasajes de su célebre poema épico La Eneida, entre los trabajos que el rey de Micenas le había impuesto al héroe para alcanzar la inmortalidad, se hallaba el de capturar en los remotos y fabulosos reinos del terrible Gerión —coloso de tres cuerpos y una sola alma— su rebaño de furiosos bueyes rojos, custodiado por el perro de tres cabezas, hermano de Cerbero. Hércules, luego de atravesar con saetas envenenadas al gigante y matar con su mazo al horripilante can, embarcó los bueyes en la dorada nave de Apolo.

Tras mil peripecias en el camino de retorno, una noche en la cual mientras hacía pacer las fieras a orillas del río Tíber, el héroe quedó profundamente dormido, momento que aprovechó Caco para arrastrar a reculones hasta su antro cuatro pares de bueyes. No obstante que había tomado la precaución de borrar todos los rastros del delito, en el mito latino lo delata su hermana Caca, por lo cual enfurecido el héroe corrió hasta la caverna del monstruo y sujetándolo por la espalda, para librarse del fuego que escupía, lo ahogó entre sus brazos. Los bueyes fueron sacrificados en honor a la diosa Hera, esposa de Zeus y madre de Hefaistos, quien horrorizada ante su nacimiento lo había arrojado desde el cielo a la tierra; mientras a la hermana los dioses la recompensaron por revelar el robo, con la inmortalidad; aunque una variante dice que tuvo que sustraer los toros al hermano para devolverlos a Hércules, dando origen al adagio ladrón que roba a ladrón tiene 100 años de perdón.

En las escrituras bíblicas, mientras «el mal ladrón» se burla de Cristo, diciéndole que si era el Salvador lo librara de la crucifixión; «el buen ladrón» (Dimas) se arrepiente el momento de expirar, siendo premiado con el paraíso. En la trilogía moral de los incas, el primer precepto era el Ama Sua (no robes, en quechua): las viviendas no tenían puertas y se cortaban las manos a los ladrones, para que en el más allá recordaran que lo robado en este mundo se paga en el otro.

En el programa televisivo Chespirito, junto con los entremeses del Chavo del 8, Chapulín colorado, Los chifladitos y El doctor Chapatín, los caquitos se ocupa de dos cándidos personajes que abandonan el «negocio» de rateros, para convertirse en gente honrada pero pobre; aún así, el 99 % de su conversación sigue girando en torno al tema, bajo riesgo que los niños (principales consumidores de estos enlatados), vean en el oficio de Caco una diversión como cualquiera otra, con la agravante que en el futuro ingresen al mundo de la política.

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