Noticias del español

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| Leonardo Chamba Herrera
cronica.com.ec, Ecuador
Viernes, 3 de octubre del 2008

CUESTIÓN DE GRAMÁTICA

El idioma español es una de las herencias que nos dejaron los españoles, a raíz de la conquista y la colonia, en la mayoría de los países del continente americano.


Al respecto, vale recordar que en 1492, año del descubrimiento de América por Cristóbal Colón, apareció en España el libro Gramática de la lengua castellana de Elio Antonio de Lebrija; autor que veinticinco años después publicó la obra Las reglas de la ortografía castellana.

Al continuar revisando la historia de la lengua castellana llegamos a conocer que en 1713 se fundó la Real Academia Española, siendo su primera tarea la de fijar el idioma y sancionar los cambios que habían introducido los hablantes a lo largo de los siglos. Y desde el 1 de abril de 1894 tiene su sede y edificio propio en Madrid.

De los cerca de cinco mil idiomas que existen en la Tierra el español, con más de 400 millones de hablantes, es en la actualidad la tercera lengua más hablada en el mundo; estimándose que a mediados del siglo XXI abarcará a 500 millones de personas.

Desde 1492 hasta la fecha el español se ha extendido por los cincos continentes. Además de ser el idioma oficial de España y de diecinueve países de América y del Caribe, es también la lengua materna de gran parte de la población de Estados Unidos; siendo, en la actualidad, de enseñanza obligatoria en Brasil.

Este corto prefacio lo he enunciado con el propósito de adentrar al lector en el asunto de fondo: la cuestión de gramática en el texto de la Constitución 2008, aprobada en Ecuador en las votaciones del 28 del mes próximo pasado.

En el Preámbulo se han cometido las siguientes faltas ortográficas: «nosotras y nosotros», con mayúsculas. Al respecto cabe señalar que el I>Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española, RAE, señala claramente las reglas para el uso de las mayúsculas. En el presente caso, sólo la primera letra debió ser escrita con mayúscula. Otro error que se observa es el frecuente e innecesario empleo del género masculino y femenino al mismo tiempo. En este tema, hay que tener presente que la RAE, en la reglas de la palabra género, expresa lo siguiente: «2.1. En los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no se emplea para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar la clase, esto es, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos. Consecuentemente, los nombres apelativos masculinos, cuando se emplean en plural, pueden incluir en su designación a seres de uno y otro sexo. Así, con la expresión los alumnos podemos referirnos a un colectivo formado por chicos y chicas. A pesar de ello, en los últimos tiempos, se está extendiendo la costumbre de hacer explícita en estos casos la alusión a ambos sexos. Se olvida que en la lengua está prevista la posibilidad de referirse a colectivos mixtos a través del género gramatical masculino, posibilidad en la que no debe verse intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva. Por ora parte, el afán por evitar esa supuesta discriminación lingüística, unido al deseo de mitigar la pesadez en la expresión provocada por tales repeticiones, ha suscitado la creación de soluciones artificiosas —las y los ciudadanos— que contravienen las normas de la gramática.»

En el Capítulo primero, Principios fundamentales, Art. 2 se lee: … «El castellano es el idioma oficial del Ecuador; el castellano, el kichwa y el shuar son idiomas oficiales de relación intercultural…». Pues bien, si el castellano (o español) es el idioma oficial de nuestro país, entonces debemos poner el mayor esmero en hablar y escribir acertadamente, de conformidad con las reglas impuestas por la autoridad del idioma español, la Real Academia Española. Igualmente, en la misma frase se ha escrito kichwa, vocablo que no existe en el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) siendo lo correcto quichua.

Espero que este breve aporte sea mirado con positivismo, desde el punto de vista meramente gramatical, puesto que los lojanos, que siempre nos hemos caracterizado por hablar y escribir de lo mejor en esta parte de América, no podemos dejar pasar por alto estas falencias en contra de nuestra lengua.

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