Noticias del español

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| César Garizurieta
www.rumbodemexico.com.mx, México
Jueves, 19 de julio del 2007

CUENTOS CHINOS

Fue criticado el presidente Calderón por referir que son cuentos chinos las graves imputaciones que Zhenli Ye Gon hizo al secretario Lozano.


Una situación similar le sucedió al ex presidente (perdón presidente) Fox. En aquella ocasión tuvo a bien hacer ver que los mexicanos que emigraban a los Estados Unidos hacían labores que ni los negros querían llevar a cabo. Se vio obligado a pedir perdón a algún pastor estadounidense de esa tonalidad (qué bueno que no fue a un pastor alemán).

La verdad es que «cuentos chinos» es un giro del lenguaje; tal vez no muy afortzunado, pero giro del lenguaje al fin. El problema es que lo dice el presidente de la República y en él está puesta la atención de todos los medios.

La expresión no tiene, quizás, ni siquiera, la connotación que le dio Calderón. El diccionario de la academia la define como sinónimo de ‘embuste’; «embuste», a su vez, quiere decir, según el propio lexicón, ‘Mentira disfrazada con artificio’; un «artificio» es ‘arte, primor, ingenio o habilidad con que está hecho algo’, o sea que un cuento chino es un mentira disfrazada con ingenio. La expresión presidencial no pretendía, desde luego, la significación académica; el presidente quiso decir que lo de Zhenli era una mentira absurda, burda, ni siquiera, creo, quiso reconocerle algún «ingenio o habilidad».

No habría que ser tan quisquillosos con ciertos giros que usamos en español, pues aunque, desde luego, algunos tienen un carácter peyorativo, ya ni siquiera nos percatamos de ello:

Reza el refrán «no tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre», sin percatarnos que el dicho originalmente era un reproche para los peninsulares que osaban hacer vida social con los indígenas.

El diccionario académico no recoge «cena de negros», pero sí «boda de negros» que define como: ‘función en que hay mucha bulla, confusión, grita y algazara’, definición que no parece reconocer a la serenidad como un atributo preponderante de la gente de color.

Un gentilicio que también se usa peyorativamente es «cámara húngara»; al parecer esta expresión viene de la jerga deportiva, para referir una pelea tumultuaria y no parecer reconocer en los húngaros la cualidad de pacíficos.

«Gótico» tiene un origen igualmente peyorativo; la arquitectura gótica, frente a la clásica, apareció tan revolucionaria, que la llamaron «gótica» no por que proviniera de los godos, sino porque éstos eran considerados bárbaros, de modo que decir «gótico» era decir «bárbaro».

A la voz «gitano», si bien el Diccionario de la lengua española le reconoce el significado de 'que tiene gracia y arte para ganarse las voluntades de otros. U. (úsase) más como elogio, y especialmente referido a una mujer', también recoge la acepción de 'que estafa u obra con engaño'.

«Hacer el Indio», según el diccionario es ‘Hacer algo desacertado y perjudicial para quien lo hace’ y «caer de indio», ‘Caer en un engaño por ingenuo’; así que la sagacidad no destaca como un atributo reconocido para los indígenas en el lexicón.

Pero cuando las palabras se unen para formar giros, las voces que forman éstos pierden su significación original: «cuentos chinos» no quiere decir que son cuentos que vienen de China —aunque en la especie el tal Zhenli sí sea originario de aquel país—; igual que las «enchiladas suizas» nada tenga que ver con oriundas de la Confederación Helvética que hubieren tenido alguna relación con ardientes mexicanos.

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