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| Mi Gente, Carolina del Norte (EE. UU.)
Martes, 14 de octubre del 2008

CUANDO LOS GENTILICIOS SE CONVIERTEN EN INSULTOS

En la columna pasada publiqué un glosario de gentilicios despectivos. A veces sucede también en el lenguaje que algunos gentilicios empiezan a usarse como insultos o como sinónimos de adjetivos o características indeseadas en la sociedad. De hecho, algunos gentilicios están tan asociados a esas características que los diccionarios las incluyen entre sus acepciones.


Aquí va una lista con algunos ejemplos que recopilé en español:

Gallego. En Hispanoamérica este gentilicio (que suele usarse para designar a los españoles en general) es sinónimo de tonto.

Gitano. Se aplica a la persona que actúa con engaño, particularmente en los tratos comerciales.

Judío. Se aplica a la persona avara.

Moro. Se aplica al hombre celoso y posesivo en su relación con las mujeres.

Cafre. Este resulta interesante. Originalmente este adjetivo se usaba para designar al habitante de la antigua colonia inglesa de Cafrería, en Sudáfrica. Hoy en día, se aplica más comúnmente a una persona brutal o salvaje. En México, por ejemplo, les decimos cafres a los que manejan (conducen) salvajemente.

Zulú. Además de ser un grupo étnico africano, el adjetivo se aplica a una persona tosca e ignorante.

Entre los gentilicios regionales de México hay dos ejemplos:

Regiomontano. Como ya lo decía en la columna pasada, así se les llama a los habitantes de la ciudad de Monterrey. Su abreviación es regio. Muchas personas usan el gentilicio como sinónimo de «tacaño».

Jarocho. Este también resulta interesante. Como los mexicanos saben, se usa para designar al habitante de la costa de Veracruz. Pero resulta (y a que ésa no se la saben) que originalmente el adjetivo se aplica a la persona de modales bruscos, descompuestos y algo insolentes (DRAE). En México llamar jarochos a los veracruzanos no es insultante en lo más mínimo, pero quizás en un inicio sí lo fue. Parece ser que antiguamente se llamaba jarochos a los milicianos negros que usaban la jarocha o lanza y que custodiaban las costas. Es probable que «jarocho» se usara primero para referirse despectivamente a los negros que custodiaban la costa de Veracruz y que después se extendiera para todos los nativos de dicho estado. Sea como sea, el adjetivo ya no es despectivo y hasta los veracruzanos se autodenominan así.

También hay algunos sustantivos y expresiones que provienen de gentilicios, y que aluden a actividades indignas. He aquí algunos ejemplos:

Andaluzada. Exageración que, como habitual, se atribuye a los andaluces.

Judiada. Se refiere a una «acción mal intencionada o injusta ejecutada contra alguien».

A la francesa. Al estilo de Francia. Se aplica particularmente a «marcharse» o «despedirse», significando «bruscamente, sin avisar» o «sin despedirse».

Hacer el indio. Significa «dejarse engañar tontamente» o «hacer cualquier desacertada o que enfada».

Punto filipino. Expresión calificativa que se aplica a una persona dispuesta a cometer inmoralidades, engañar, estafar, etc.

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