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| Jesús R. Cedillo
La Vanguardia
Lunes, 20 de febrero del 2006

CONTRAESQUINA: REK2 X EL CEL

Lo que empezó como una forma de comunicación entre jóvenes, se ha convertido en una herramienta cada vez más usada en el mundo ejecutivo.


En 1997 en Zacatecas, y durante la realización del Primer Congreso de la Lengua Española, profético, el Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, habló en su conferencia magistral que fue incendiaria, de «jubilar la ortografía», por considerarla obsoleta y ya rebasada por otros lenguajes que hoy desgraciadamente, están más vivos que nunca. La propuesta de García Márquez fue tomada a «vacilada» y estuvo un tiempo en el candelero periodístico; luego, fue condenada al olvido.


Otro profeta, el pensador Jaques Atalli, habló por la década de los 80’s, de un nuevo mundo bipolar: los nómadas lentos contra los nómadas veloces. Los primeros usaban sandalias y se transportaban en burros, caballos y camellos; para los segundos, los aviones y jets eran de uso común y estaban conectados perpetuamente a la red de redes, Internet, y al uso de la telefonía celular.

Los poetas (etimológicamente: creadores), los creadores, esencialmente son profetas y el paso de los años le ha venido a dar la razón al Gabo y al pensador francés Atalli: gracias al Servicio de Mensajes Cortos (SMS, por sus siglas en inglés) por teléfono celular, la ortografía está a punto de ser abolida y los nómadas lentos han perdido la batalla contra los nómadas veloces.

El SMS es una tecnología que se introdujo en México en el 2002 y permite enviar mensajes de texto hasta de 160 caracteres entre teléfonos celulares. Según un análisis de la revista de negocios Mundo Ejecutivo, el envío de mensajes cortos en México podría representar pronto entre 10 y 15 por ciento de los ingresos de los operadores, quienes estarían cobrando por el tipo de contenido y por el incremento de tráfico de datos.

Este —digamos—, nuevo lenguaje cibernético, abomina de la ortografía y está en vías de jubilarla e incluso, de extenderle el certificado de defunción. En una pantalla de 2 x 3 centímetros, la ortografía es sacrificada, a fin de utilizar el mínimo de caracteres y el máximo de ideas posibles. Se reciben y envían mensajes donde se eliminan signos de admiración o pregunta, se omiten vocales, el uso de abreviaturas y acrónimos raya en el jeroglífico y sobre todo, se utiliza el sonido literal de las letras como forma eficaz de comunicación.

Lo que empezó como una forma de comunicación entre jóvenes, se ha convertido en una herramienta cada vez más usada en el mundo ejecutivo por una sola cosa: el costo es 50 por ciento menor a una llamada telefónica.

Y claro, quien marca la pauta y las modas a seguir en materia de lenguaje e información, no son los periodistas, los intelectuales, ni mucho menos los puristas de la Academia de la Lengua Española, no; quienes marcan los derroteros son los cibernautas, los dueños de la súper carretera de la información llamada Internet y ahora, los usuarios de la telefonía celular que prescinden incluso de la voz, para instalarse desgraciadamente en la afasia funcional.

Esquina-bajan

¿Qué se está perdiendo en esta interacción y escaso cruce de palabras entre los seres humanos donde se abomina ya no sólo del contacto, sino de la propia comunicación?

El escritor y periodista Alex Grijelmo escribe en su libro La seducción de las palabras: «Las palabras arraigan en la inteligencia y crecen con ella, pero traen antes la semilla de una herencia cultural que trasciende al individuo. Viven, pues, también en los sentimientos, forman parte del alma y duermen en la memoria. Y a veces despiertan, y se muestran entonces con más vigor, porque surgen con la fuerza de los recuerdos descansados».

«Son las palabras los embriones de las ideas, el germen del pensamiento, la estructura de la razón, pero su contenido excede la definición oficial y simple de los diccionarios…» la ecuación de Grijelmo la hacemos nuestra: sin palabras no hay ideas ni pensamiento, de aquí entonces que la afasia se esté instalando en el lenguaje de los jóvenes y no tan jóvenes, que han encontrado paradójicamente en una NO comunicación su comunicación.

De acuerdo con la publicación especializada Mundo Ejecutivo, Telcel es la empresa que ofrece mayor volumen de mensajes cortos. La revista mensual destaca que esta compañía telefónica cuenta con más de 26 millones de clientes sólo en el sistema de prepago o «Amigo», y para este año espera ofrecer aplicaciones para celulares más allá del envío de voz.

La cosa es de pensarse en un mundo ya revolucionado por la Internet y la telefonía celular. Según una encuesta de Microsoft, entre e-mails y el chat, se va la mitad del tiempo laboral en América Latina.

Leamos a Grijelmo: «Los tiempos actuales, tendientes a considerar a todos los seres humanos iguales ante la ley, empezando por las leyes de la gramática, han dado a no distinguir con la mayúscula apenas ningún nombre común, al contrario de lo que sucedía hace un par de siglos».

Letras minúsculas

Lea el lector un recado escrito por celular, el cual fue enviado a este columnista por su novia en turno: «T QO BBY. NOS V P EAT EN BK. T EXT*O. BY.» ¿Alguien no entendió? Más claro ni el agua.

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