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Agencia Efe

Consultar un diccionario es señal de seriedad, no de debilidad


Consultar un diccionario es una señal de seriedad, no de debilidad, ha dicho en una entrevista a Efe el periodista Ramón Alemán, autor del libro Lavadora de textos, en el que ha recogido varios de los artículos que ha publicado en el blog que con el mismo título tiene en internet. 


El libro, que será presentado el jueves próximo, ha sido prologado por Alberto Gómez Font, coordinador general de la Fundación del Español Urgente, y Ramón Alemán reconoce que le provocó risa la idea de los amigos que le propusieron pasar al papel algo que está gratis en internet, pero considera que la Lavadora de textos impresa es una fórmula para ofrecer un servicio.

Por su experiencia, Ramón Alemán sabe que cuando alguien tiene una duda acerca de cómo se escribe una palabra alguien da la respuesta en lugar de reconocer que no lo sabe y consultar en un diccionario.

Por ello, y de ahí el subtítulo del libro La duda, el sentido común y otras herramientas útiles para escribir bien, recomienda consultar un diccionario, porque es una señal de seriedad, no de debilidad.

Ramón Alemán recomienda combinar la duda con el sentido común, la humildad y el respeto a las normas para escribir bien, lo cual significa hacerlo con corrección, sin faltas de ortografía y con una gramática coherente.

Los argumentos que expone en su página en internet acerca del bien escribir son el resultado de preguntas sobre las cuales aunque tuviera la certeza de conocer la respuesta las ha consultado sobre todo en los manuales de Manuel Seco, José Martínez de Sousa, Fernando Lázaro Carreter y Álex Grijelmo, entre otros.

Durante la entrevista Ramón Alemán recordó que comenzó a hacer la labor de corrector cuando trabajaba en el periódico La Gaceta de Canarias, que ha desaparecido, y como no había quien hiciera el cierre del diario le tocó ser el primero al hacer la elección por orden alfabético.

Una situación ante la que «flipó» pero le sirvió para darse cuenta de que le gustaba más mirar en los diccionarios que asistir a ruedas de prensa, y además hacía el trabajo en horario nocturno y sin jefes.

Ramón Alemán simultaneó el trabajo de periodista con el de corrector durante unos veinte años y en el periódico La Opinión de Tenerife coordinó el equipo de corrección y elaboró el segundo manual de estilo del diario.

«Por las circunstancias de la profesión» se apartó del mundo de la prensa de forma momentánea y decidió centrarse en la corrección, por lo que se desplazó hasta Madrid para ser «domesticado» en el Centro de Aplicaciones del Lenguaje y la Edición.

En esa academia reconoce que le «metieron en vereda, peinaron y vistieron» y desde entonces se dedica, aunque no de forma exclusiva porque no da para vivir, a la corrección de textos, que, fundamentalmente es de estilo y de pruebas.

Tras dejar de manera momentánea el periodismo pensó que la corrección de textos podría ser una salida profesional y entendió que no tenía mucho sentido entregar el currículo porque trabajaría en un ámbito pequeño, Canarias, y creó una web en la que ofreció sus servicios a potenciales clientes.

Para que la página en internet no fuese algo estático siguió el consejo de hacer un blog en el que resolvería dudas, lo que le ha llevado a tener un estilo propio y la web ha tenido más éxito del esperado, comentó Ramón Alemán.

  

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