Noticias del español

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| ALexis Márquez Rodríguez
Tal Cual, Venezuela
Martes, 5 de agosto del 2008

CON LA LENGUA: SEMÁNTICA

Recientemente comenté algunos de los errores más frecuentes en el lenguaje venezolano. Entre ellos hice referencia a los errores, muy comunes, que consisten en emplear mal las palabras, bien porque se ignore su significado y se les atribuya uno que no les corresponda, bien porque se construyan con ellas frases sintácticamente impropias.


Acabo de leer un interesante artículo que su autor tuvo la gentileza, que mucho le agradezco, de enviarme por correo electrónico, titulado «La revolución semántica», el cual me permite volver sobre ese tipo de error a la vista de un ejemplo concreto.

El artículo se refiere al vicio de ciertos gobiernos de cambiar los nombres de las instituciones y de las cosas, por otros que les convengan. No se trata de rechazar el significado de los nombres que se cambian, pues lo más frecuente es que se les reemplace por otros que significan lo mismo. Y aquí es donde reside el error de este artículo, pues tales cambios no tienen nada que ver con la semántica.

En efecto, la semántica es una rama de la lingüística que se ocupa del significado de las palabras. El DRAE define semántica como un adjetivo que significa 'Perteneciente o relativo a la significación de las palabras', y como un sustantivo con el valor de 'Estudio del significado de los signos lingüísticos y de sus combinaciones, desde un punto de vista sincrónico o diacrónico'. En tal sentido es parte de la semiología, el Estudio de los signos en la vida social (DRAE) y de la semiótica, la Teoría general de los signos (Ib.).

Como puede verse, pues, los cambios de los nombres de las instituciones y las cosas no tiene nada que ver con la semántica, a menos que tales cambios afectasen el significado de las palabras, que no es el caso en lo que comenta el amigo articulista. Y no es una paradoja, ni un juego de palabras, decir que este, al emplear mal la palabra semántica incurre en un error semántico.

Insisto en que el artículo en cuestión es muy interesante, y es lástima que resulte afeado por el error de su título, que quizás pudo ser «La revolución nominalista», o algo así.

Reitero, finalmente, algo que muchas otras veces he dicho: No está demás consultar de vez en cuando el diccionario.

INSÓLITO. Una vez más en el noticiero digital de Globovisión se comete el exabrupto de anunciar la muerte de una persona bajo el rubro de «Entretenimientos». Esta vez le tocó al novelista ruso Alexander Solzhenitsin, quien falleció días atrás, a los 90 años, en su retiro de Moscú. Solzhenitsin, Premio Nobel de Literatura, autor, entre otras, de la novela El archipiélago Gulag, en que denunciaba las atrocidades del estalinismo y del post estalinismo en las cárceles y campos de concentración de la extinta Unión Soviética, sufrió, como castigo por ello, la pérdida de su nacionalidad y la expulsión de su país, al que sólo pudo volver al derrumbarse la Unión Soviética. A tales penurias se suma ahora el escarnio que representa el que su muerte sea anunciada en una sección periodística de «entretenimientos».

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