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Alexis Márquez

Tal Cual.com (Venezuela)

Martes, 15 de enero del 2013 

CON LA LENGUA: LOS NOMBRES DE LAS PERSONAS (1)


La costumbre de poner nombres a las personas es  muy antigua. Surgió cuando el aumento creciente de  la población impuso la necesidad de identificar a cada quien, diferenciándolo de los demás. Al principio bastó con el nombre solo, sin apellido. Este apareció más  tarde, cuando de nuevo el aumento de la población hizo necesario que se distinguiese entre personas que  llevasen el mismo nombre.


A este propósito inicialmente se recurrió principalmente al lugar de origen o  pertenencia, o al oficio u ocupación, hasta que se  establecieron los apellidos propiamente. De esto  hablaré  más adelante.

De manera explícita distinguimos entre los nombres, estrictamente hablando, conocidos como nombres de pila o de bautismo, y los apellidos o nombres de familia. Esto da una idea de la relación, a veces muy indirecta y casi imperceptible, entre llevar  algún nombre y las prácticas religiosas.

Pero lo que inicialmente fue una costumbre de  orden práctico, por la necesidad, como ya se ha dicho, de  identificar a los individuos y diferenciarlos unos de  otros, con el tiempo se convirtió en un fenómeno  cultural de enorme  importancia, sobre todo por la multiplicidad de factores que en ello se involucran.

El aparentemente simple acto familiar de poner nombre a los hijos se ha convertido en un verdadero ritual, en el cual se han vinculado valores religiosos, como ya lo señalé, pero también tradicionales, filosóficos, literarios, mitológicos, sociológicos, etc.

De hecho, todos los elementos de la cultura en general están, de una manera u otra, vinculados con ese simple acto de poner nombres a las personas. Hasta el punto de  que esta actividad, en apariencia solo doméstica y meramente familar, es un verdadero ejercicio de cultura.

Los nombres de pila tienen  diversos orígenes. En la antigüedad era frecuente el empleo de nombres compuestos artificialmente, palabras que se formaban, expresamente o no, para darles nombre a determinadas personas.

Aristóteles, por ejemplo, es palabra compuesta de dos raíces  griegas: aristos, que significa 'el mejor', y telos, que significa 'realización, resultado, fin, objeto'. Como nombre se hizo tal a partir de haberlo llevado  el más famoso filósofo de la antigüedad.

Platón, el otro gran filósofo griego, se llamaba en realidad Aristocles, pero como era además un destacado  atleta, con los músculos de los hombros sumamente desarrollados, su profesor de ginmasia le puso el sobrenombre de  Platón,  que a la larga se consagró como su nombre de pila.

El nombre de María, de origen hebreo, corresponde al de Miriam, hermana de Moisés y de Aarón. Durante mucho tiempo María se consideró demasiado sagrado, por lo cual no se usaba como nombre de pila.

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