Noticias del español

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Alexis Márquez Rodríguez  

Tal Cual (Venezuela)

Martes, 28 de agosto del 2012

CON LA LENGUA: FRASES NEGATIVAS


«Jamás», adverbio de tiempo que usamos en frases negativas, algunas con doble negación, equivale al también adverbio de tiempo «nunca», y es frecuente que combinemos estos dos adverbios: «Jamás ni nunca haré eso»;  «Nunca jamás me verán por aquí».  


Es posible del mismo modo, aunque no es muy frecuente, que «jamás» se complemente con locuciones como «por siempre» y «para siempre», que si bien no son en sí negativas, refuerzan, no obstante, la negación contenida en el adverbio «jamás»: «No iré allá por siempre jamás»; «Ella se marchó para siempre jamás». Esta última frase es elíptica, pues se sobreentiende «para siempre jamás volver».

La equivalencia entre los adverbios «jamás» y «nunca» permite que en algunas frases empleemos solo uno u otro: «Nunca vendrá» / «Jamás vendrá».

A veces la negación se expresa en frases afirmativas que no son de por sí  negativas, pero que circunstancialmente adquieren ese carácter: «En mi vida le ofendí»; «En toda la noche he podido dormir». Estas frases son poco usuales, y pertenecen al lenguaje culto, o mejor, literario.

En la práctica no solo empleamos la doble negación, con el propósito, como ya  vimos, de reforzar el valor negativo de la frase, pues a veces son más de dos los elementos negativos en la estructura oracional: «Ese no regala jamás nada a nadie». Aquí son cuatro los elementos negativos: «no», «jamás», «nada», y «nadie».

En el lenguaje coloquial se suele emplear, con el fin de reforzar la negación, ciertas palabras que denotan poco valor o que dan la idea de poca cosa, de insignificancia. Son palabras que no tienen un significado negativo, pero se prestan, sin embargo, para reforzar la negación que queremos expresar, en una muestra más del dinamismo de la lengua. Son palabras como «pepino», «comino», «pizca», «pelo», etc.: «Eso no vale ni un pepino»; «No me importa ni un comino»; «Ese chiste no tiene ni una pizca de gracia»; «Ella no tiene ni un pelo de tonta».

La colocación de «no» dentro de la frase, antes o después del verbo, no es casual ni arbitraria, pues según donde vaya puede determinar diferencias en el significado de la frase. Por ejemplo, no es lo mismo «Puede usted no haberlo visto» que «Usted no puede haberlo visto». En la primera frase se expresa una duda o una suposición, mientras que en la segunda se formula una  negación categórica.

Tampoco es lo mismo, por igual razón, «Eso puede no ser verdad» que «Eso no puede ser verdad».

Hay frases de construcción negativa con la preposición «sin», en las cuales esta  anula el valor negativo, que resulta solo aparente: «No lo dijo sin mala intención»  significa 'Lo dijo con mala intención'. 

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