Noticias del español

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| Alexis Márquez Rodríguez
Tal Cual, Venezuela
Martes, 23 de septiembre del 2008

CON LA LENGUA: EL VERBO Y LAS PREPOSICIONES (1)

Uno de los fenómenos más interesantes que se dan en la construcción sintáctica del idioma es el conocido como régimen de los verbos.


En realidad no es exclusivo de los verbos, sino que se refiere en general a la interrelación entre las palabras al estructurarse en frases y oraciones, relación que a veces supone la dependencia de unos vocablos sobre otros. Pero la relación de ese tipo que generalmente existe entre los verbos, o entre la mayoría de ellos, y determinadas preposiciones adquiere en la sintaxis castellana tal importancia, que suele emplearse el solo término «régimen» para referirse a ello.

En efecto, muchos verbos se construyen con una o más preposiciones, de tal suerte que para emplear bien dichos verbos hay que tomar en cuenta este hecho, es decir, cuál es la preposición adecuada, habida cuenta de que muchas veces el verbo de que se trata puede exigir una u otra preposición, según el caso. Si no se sabe —por conocimiento de la gramática o por intuición— cuál es el régimen correspondiente, se puede incurrir en graves faltas y en agresiones a la sintaxis, errores que se cuentan entre los muy frecuentes por mal uso de las preposiciones a que antes me he referido.

Un buen ejemplo lo hallamos en una cuña televisiva de fuente gubernamental, posiblemente del Ministerio de Información y Comunicaciones, de la cual he hablado dos veces en esta columna. Es la que dice «La siguiente transmisión obedece con lo establecido en el artículo 10». Como no sólo la sintaxis, sino incluso el buen sentido lo señalan, allí está mal empleada la preposición «con», pues la que corresponde es «a». Es decir, el verbo «obedecer» en este caso exige la preposición «a». En este caso, digo, porque en otros el mismo verbo puede pedir otras preposiciones, incluso la misma «con», pero en oraciones de muy distintos sentidos: «Ella obedece con sumisión»; «Nosotros obedecimos con rapidez». Puede ser que el verbo «obedecer» pida otras preposiciones: «Le recomiendo que obedezca en todo»; «Obedecer en algunas circunstancias es necesario»; «Sólo obedeció ante el ruego de su madre»; «Obedecían bajo un inmenso temor»; «Ella obedecerá, contra lo que todos esperan»; «Obedecen de buen grado»; «Obedecimos hasta cierto punto»; «Obedecemos para evitar males mayores»; «Obedecen por temor al castigo»; «Obedecieron sin chistar»…

Es de advertir que la construcción de oraciones con el verbo «obedecer» puede no exigir preposiciones: «Ellos obedecieron rápidamente»; «A él le obedece todo el mundo»; «Muchos empleados no obedecen las instrucciones que se les dan»; «Yo obedecí tus recomendaciones».

Lo más importante, en fin, es tener claro, o bien que el verbo de que se trate no exija preposición alguna, o en caso contrario saber con exactitud cuál es la preposición que se exige. Aunque es una cuestión gramatical, no siempre es indispensable saber gramática para acertar en casos como este, y entonces la mejor guía será la intuición, como ya dije, la sindéresis, el sentido común.

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