Noticias del español

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| Juan Mendieta
www.larepublica.com.uy, Uruguay
Jueves, 23 de septiembre del 2010

CON EL GÉNERO NO SE JUEGA

Es un tema recurrente. Me refiero a la extendida práctica entre los hispanohablantes no españoles de usar los adjetivos numerales masculinos ante sustantivos femeninos, lo cual constituye un barbarismo.


Me explico. Desde los subtítulos de las películas pasando por los locutores y periodistas radiales y televisivos hasta los dirigentes políticos, es posible oír enunciados tales como: «Se ha violado la tercer enmienda»; «Es la primer victoria de un equipo del interior»; «el documento lleva la firma de cuarenta y un personas»; «La cita es esta noche a las veintiún horas».

En todos los ejemplos ut supra (me encantan los latinazos) se ha cometido el mismo error: a los sustantivos 'enmienda', 'victoria', 'personas', 'horas' se han antepuesto los ordinales masculinos 'tercer' y 'primer' y los cardinales 'cuarenta y un' y ventiún' respectivamente.

Les recuerdo una vez más a todos quienes comunican a través de los medios que los adjetivos numerales femeninos no pierden nunca la a final aunque precedan al sustantivo, por más que los masculinos sí pierdan la o final. Decimos muy correctamente «primer contacto», «tercer acto», «Treinta y un senadores»; pero no debemos omitir jamás la a final en «primera asamblea», «tercera época» o «ciento una ovejas». Los cuentos de Sherazade llevan por título «Las mil y una noches y no Las mil y un noches».

En una crónica parlamentaria podemos escribir que cincuenta y un diputados levantaron su mano para aprobar el proyecto, o que cincuenta y una manos se levantaron al momento de votar afirmativamente el proyecto. ¿Quedó claro?

-Más claro, échele agua, pero agua en estado sólido; cosa de enfriar un poco la grapa.

-!Qué lo parió¡

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