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| Agencia Efe

«Con dos huevos» ofrece un glosario ilustrado literal de expresiones castizas

«Estar en todos los fregados», «dar el coñazo» o «cágate lorito» son algunas de las expresiones recogidas en Con dos huevos, un divertido glosario donde la filóloga Héloïse Guerrier desvela el origen de estos castizos modismos, acompañados por los dibujos realizados «al pie de la letra» por David Sánchez.

magen facilitada por la Editorial Astiberri en la que aparecen ilustraciones referidas a (de iz. a dr. y de arriba a abajo) «Montar un pollo», «Dar morcilla», «Calzonazos» y «Manda huevos».

Imagen facilitada por la Editorial Astiberri en la que aparecen ilustraciones referidas a (de iz. a dr. y de arriba a abajo) «Montar un pollo», «Dar morcilla», «Calzonazos» y «Manda huevos».

Guerrier (Francia, 1981) se planteó este reto metalingüístico ante el desconcierto que le produjo —sobre todo como extranjera— intentar buscar el sentido a expresiones populares formadas con palabras y términos sencillos, entre el surrealismo y lo escatológico, y cuyo significado real no tiene nada que ver con lo enunciado.

La filóloga planteó a la editorial Astiberri, en la que trabaja, la idea de este glosario ilustrado, y propuso como compinche al dibujante David Sánchez, encargado de «traducir» al papel estos galimatías léxicos, explica a Efe en una entrevista.

Como carta de presentación de lo que esconde, Con dos huevos lleva en la portada a un Miguel de Cervantes que sujeta en su mano derecha dos huevos de gallina a la altura de los genitales.

A Guerrier, que estudió filología hispánica en la Sorbona, el interés por estas frases le vino cuando se trasladó a vivir a Madrid, hace diez años.

«En la Facultad no te enseñan las expresiones de este tipo que se usan en la calle, y las españolas son muy gráficas: “cagarse en la leche”, “montar un pollo”, “que te folle un pez”… Yo me las apuntaba porque si te paras a pensar en ellas son verdaderamente perturbadoras», explica.

Investigó su origen en diccionarios de dichos, frases hechas y populares (como los de Buitrago, Celdrán o Seco), «buceó» por internet y comprobó que detrás de cada una de esas expresiones «había mucha miga», más de lo que pensaba.

La filóloga analizó la etimología, cuál era el uso inicial, en qué contexto se creó, y cómo habían ido evolucionando. Por ejemplo, “poner los cuernos”, una frase que se remonta según algunas fuentes a la Edad Media, cuando el señor feudal ponía en práctica el derecho de pernada sobre la esposa de un vasallo, y se colocaba una cornamenta de ciervo en la casa del marido.

O «dormir la mona», expresión que se remonta al siglo XVI y que hace referencia a la costumbre que había de dar vino a los monos para ver el efecto que les provocaba.

Por encima del machismo residual que lleva consigo en ocasiones la lengua —«es la polla» para referirse a algo positivo, mientras que «menudo coñazo» se asocia a algo negativo— Guerrier encontró que muchas expresiones utilizaban palabras vinculadas a la comida y el sexo: «estar metido en el ajo», «que te den morcilla», «joder la marrana», «echar un polvo»…

«En Francia hay expresiones así, pero aquí son más bestias», comenta la autora que aún recuerda su sorpresa cuando un compañero de Astiberri cansado de que algunos autores se pasaran por la editorial sin avisar gritó: «Esto parece el coño de la Bernarda».

Precisamente, esta extraña frase se incluye en el libro (hace referencia a una curandera granadina cuya vagina se halló intacta al desenterrarla), pero en otras, Guerrier y Sánchez se dieron por vencidos ante la dificultad para convertirlas en una imagen.

«Frases como “no tengo el chichi para farolillos” y con “verdades como templos” tuvimos que sacarlas de la lista porque eran demasiado complicadas», comenta sonriente la autora del libro.

David Sánchez (Madrid, 1977), premio al autor revelación del Salón del Cómic de Barcelona en el 2012 con su obra Tú me has matado, reconoce que en este caso ha actuado más como ilustrador que como coautor y que ha intentado elegir las expresiones que resultaran más gráficas.

«Buscar la literalidad en dibujo de expresiones como “dar el coñazo” ha sido raro», explica el ilustrador que ha optado por representarla con una surrealista vagina en forma de balón que es entregada en mano. Nada que ver con el origen etimológico de la frase, ya que no tiene nada que ver con el órgano genital femenino sino con el término latino conatus (esfuerzo) relativo a la persistencia empleada en conseguir algo.

Las explicaciones de las locuciones está traducida al inglés y al francés (tanto en su significado real como literal: to shit in the milk, etre fourré dans l’ail, por citar dos ejemplos) por lo que el glosario saciará la curiosidad de los nativos y ayudará a combatir las dudas de los extranjeros que suelen «hacerse la picha un lío» cuando buscan la literalidad de algunas expresiones.

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