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Agencia Efe

Comunicadores piden que la honestidad prime sobre la corrección léxica


Los periodistas participantes en el VI Seminario Internacional de Lengua y Periodismo han subrayado que en cualquier trabajo de comunicación la honestidad debe primar sobre la corrección léxica, aunque deben buscarse ambas cosas.


Esta es la principal conclusión de estas jornadas celebradas en el Centro Internacional de la Lengua Española de San Millán de la Cogolla, que han finalizado hoy con la redacción de las conclusiones del encuentro, organizado por la Fundéu BBVA y la Fundación San Millán.

El seminario ha reunido a periodistas y lingüistas de España y América durante tres días, para analizar los diferentes tipos de información, desde la de los corresponsables de guerra hasta la que habla de minorías étnicas, además de sus vertientes derivadas de la utilización del lenguaje políticamente correcto.

Pero en todos los casos «el uso lingüístico es solo un instrumento, y lo importante es hablar y comunicarse desde la honestidad», ha resumido la coordinadora del área de Lengua Española de la Universidad de Virginia (Estados Unidos), Pilar Guitart.

Ha recalcado que «acción y lenguaje no son lo mismo, y si no cambian las actitudes da igual que se transforme el léxico, que es solo un instrumento».

En esta misma línea, el responsable lingüístico de La Vanguardia, Magí Camps, ha opinado que aunque el lenguaje «no cambia la realidad, si la encamina, la visualiza, da pistas» y por eso cree que «los cambios en su uso pueden abrir un camino».

En las guerras y conflictos es donde especialmente se aprecia la diferencia entre lo políticamente correcto y lo que no lo es, ha asegurado la periodista Rosa María Calaf, para quien en ese tipo de situaciones extremas es donde «el léxico sí configura la realidad», por lo que ha postulado un «periodismo preventivo» que «alerte ante lo políticamente correcto, la falsedad y los intereses».

Y eso «quizás va en contra de lo que se enseña en las facultades de periodismo, donde se habla de la neutralidad del informador», ha cuestionado por su parte el arabista y profesor de la Universidad de Málaga, Juan Manuel Ortega, para quien «en ningún caso el periodista puede ser equidistante entre víctimas y verdugos».

El director de la Fundéu BBVA, Joaquín Müller-Thyssen, ha considerado, en declaraciones a Efe, que este seminario ha puesto de manifiesto la existencia de «un gran debate, sin una clara conclusión, sobre si el lenguaje cambia la sociedad o es una respuesta al cambio».

Ha considerado que el seminario ha aportado «una visión pesimista de la profesión periodística» porque muchos de los participantes han manifestado que los profesionales de la comunicación «llevan una larga temporada en la que son transmisores acríticos de los mensajes de terceros».

Los informadores «participan en el juego de palabras que los sujetos que quieren trasladar una determinada información», ha añadido.

Así mismo ha incidido en «la función social del periodista, que debe trabajar sobre el mensaje para trasladar lo que hay detrás de él y está obligado a preguntarse qué busca el sujeto de la información».

Ha reclamado de los informadores «sentido común, huir de lo deshonesto, de lo pusilánime y del eufemismo innecesario», aunque ha admitido que «a veces no es bueno utilizar un lenguaje que pueda ofender al lector, porque eso tampoco va a ayudar a entender las cosas».

Pero también ha señalado Müller-Thyssen, que el uso de un lenguaje políticamente correcto en periodismo «ha reflejado una sensibilidad social» y ha ayudado a que «algunos grupos sociales no se sientan despreciados».

 

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