Noticias del español

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| Víctor Hurtado Oviedo
www.nacion.com, San José, Costa Rica
Sábado, 13 de noviembre del 2010

COMO TE LEEN, TE TRATAN

Para diciembre La Asociación de Academias anuncia una próxima Ortografía de la lengua española.


1815 es el número de la suerte de los escolares. En 1815, la Real Academia Española (RAE) publicó la octava edición de su Ortografía, que simplificó notablemente la escritura castellana. Por esto, ya no ponemos 'physica' sino 'física', ni 'rhytmo' sino 'ritmo'. Gracias a esa obra, cuando sufrimos los dictados en la escuela, nos salvamos de ser, todos juntos, el último de la clase.

Por supuesto, la ortografía española no es perfecta. Tenemos más letras que sonidos (b, v; c, k, q; j, g; h; x), y esto impide que haya una identidad excluyente entre los sonidos y las letras.

Sin embargo, estamos cerca del ideal, junto con el italiano, el catalán y otros idiomas europeos. Del inglés es mejor no hablar porque sería mentar la soga de la incertidumbre en la casa del ahorcado por la ortografía.

Tales asuntos volvieron a ser noticia en la última semana pues se anunció que la Asociación de Academias de la Lengua publicará una nueva Ortografía de la lengua española a fines de diciembre.

La noticia llegó desde San Millán de la Cogolla (España), donde se reunió la comisión interacadémica que prepara el contenido.

El texto final se aprobará el 28 de este mes en Guadalajara (México), adonde irán representantes de todas las academias. Por la Academia Costarricense de la Lengua (ACL) concurrirá una delegación encabezada por Estrella Cartín, presidente de esa institución.

«En realidad, no se intenta una reforma. Una reforma sería, por ejemplo, suprimir la 'h'. La 'ch' y la 'll' no son propiamente letras, sino dígrafos [dos letras], y aparecerán respectivamente en la 'C' y en la 'L' del Diccionario”, detalla Cartín.

«También se regulará el uso de mayúsculas pues sufrimos 'mayusculitis': si queremos darle relevancia a algo, usamos mayúscula», añade la presidente de la ACL.

Para Estrella Cartín, la obra será «una ortografía razonada» pues explicará por qué se establecieron las normas. Entre las novedades estará un capítulo dedicado a la ortotipografía: las reglas que definen la correcta edición de un texto (sangría, tipos de letra, etcétera).

Los cambios. La Agencia Efe ha adelantado algunos de los cambios previstos. Así, ya no se pondrá tilde en las palabras compuestas de una sola sílaba que solían llevarla, como 'huí', 'chií', 'guión', 'Sión', 'riáis' y 'truhán'.

Pese a todo, tales vocablos siguen siendo círculos cuadrados: escritos, son monosílabos; pronunciados, son bisílabos. Para transcribir la pronunciación habitual habría que usar la diéresis: 'hüi', 'guïon', 'chïi'; pero esto ya parecería extravagante.

Los únicos monosílabos que requieren tilde (diacrítica) la necesitan para diferenciarse entre sí: 'té' (una planta), 'te' (un pronombre); 'más' (un adverbio de cantidad), 'mas' (> pero), etc. No se censurará poner tilde a 'solo' (> solamente) si la frase puede ser confusa.

El prefijo 'ex-' se escribirá unido si afecta a una sola palabra: 'exdirectora', pero continuará separado cuando anteceda a palabras compuestas: 'ex comandante general'.

Las palabras latinas se escribirán en letras cursivas y sin tildes (el latín careció de tildes): ex cathedra. En el Diccionario de la Real Academia (DRAE) aún aparece 'ex cáthedra'. Sin embargo, ignoramos si se conservarán disparates como 'clóset', palabra inglesa… ¡tildada!

Sin desearlo, el DRAE es ya un absurdo diccionario multilingüe pues incluye palabras foráneas como 'bouquet', 'jogging', 'leitmotiv' y 'pizza', que no se acomodan a las formas (la morfología) españolas.

La Ortografía eliminará 'quorum' e instaurará 'cuórum', que no es chicha, limonada, castellano ni latín. Un capricho similar es 'estatus', centauro que comienza español ('es'’) y acaba latino ('-us').

Mejor criterio se revela al haber anulado la 'q' de 'Qatar', que ahora se escribirá 'Catar'.

«En árabe hay dos fonemas parecidos: uno más gutural y otro igual que el nuestro. En la transcripción científica del árabe al español se usa la 'q' para el primero y la 'k' para el segundo», explica a Áncora el arabista español Alberto Gómez Font, coordinador de la Fundación del Español Urgente.

'Qatar' es una grafía de lingüistas para lingüistas, pero impronunciable por el hablante normal. Casos parecidos son transcripciones de palabras indígenas de Costa Rica, como 'Sibö'. Esta trae una diéresis impropia del español, aunque usual en idiomas como el francés ('Citröen') y el alemán ('Ödipus').

Por otra parte, es lógico que la nueva Ortografía no disponga escribir 'Iraq', sino 'Irak', ya que la 'q' sola no debe cerrar una sílaba (no es coda silábica). En castellano, la 'q' siempre forma parte del grupo 'qu' ('que', 'quien').

Algunos académicos sospechan que los cambios, sin ser muchos, crearán resistencias. «Seguiré escribiendo como me apetezca», ha adelantado bostezando el novelista español Javier Marías, cuyos libros son un sueño.

Dignidad. La ortografía española es un péndulo que ha oscilado entre la etimología y la pronunciación; como si dijésemos: entre escribir 'lyra' (forma etimológica) o 'lira' (copia de la pronunciación).

La RAE se fundó en 1714, según el modelo de la Academia Francesa, y su primer diccionario se «contaminó» de etimologismo porque el idioma francés conserva muchos étimos latinos y griegos.

Durante el siglo XVIII, las ediciones de la Orthographia académica fueron «liberándose» poco a poco de formas etimológicas ('studio' > 'estudio', 'psalmo' > 'salmo', etcétera) hasta la edición de 1815.

En los años subsiguientes, las modificaciones fueron menores. La RAE nunca aceptó cambios radicales, como los propuestos por el venezolano-chileno Andrés Bello.

Al fin, la ortografía castellana privilegia la pronunciación, mas prefiere la etimología en casos de duda ('general', no 'jeneral').

Son pocas las violaciones de la etimología ('ad vocatus' > 'abogado', 'verrere' > 'barrer', etcétera).

Como bien explica el lingüista costarricense Óscar Chavarría (La ortografía en perspectiva), la ortografía es una convención más que una corrección per se. Sin embargo, al igual que la limpieza en el vestido, el empeño por lograr la escritura «correcta» es una confesión de la propia dignidad. Como te ven —como te leen—, te tratan.

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