Noticias del español

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| María Luisa García Moreno
Periódico Granma, Cuba
Del 18 al 30 de agosto del 2008

CÓMO ME GUSTA HABLAR: PALABRAS SON PALABRAS

Seguramente te asombrará saber que universidad y universitario proceden de verter, en su acepción de «totalidad, compañía de gente, comunidad», al igual que universo, universal y muchas otras palabras que para nada relacionaríamos hoy con verter.


Por otra parte, el símbolo de las universidades, el Alma Máter o «madre nutricia», era un término utilizado por los romanos para referirse a la patria, aunque hoy su sentido ha variado. Por cierto, la escultura que la representa en la Universidad de La Habana fue encargada por el Estado cubano al artista checoslovaco Mario Kórbel, durante la República Mediatizada.

Las universidades en todas partes constituyen emporios del saber y la cultura, y están muy vinculadas al desarrollo de la ciencia y la técnica, importante vía para el enriquecimiento y renovación del idioma, pues cada nuevo descubrimiento aporta un cierto número de vocablos que se denominan neologismos.

Las ciencias que desempeñan un papel protagónico en la revolución científico-técnica que hoy enfrenta la humanidad, como la Cosmonáutica —sputnik, astronauta—, la Informática y las nuevas tecnologías de la comunicación —software, hardware—, y la Biotecnología —clonación, transgénico—, han aportado y aportan cada día nuevas realidades que nombrar… De ellas, el uso crea derivados y así decimos hoy cliquear o escanear; es decir, se crean en español términos derivados del inglés, curioso procedimiento para la formación de palabras.

También de la Informática, procede el término bit, que significa «unidad de medida equivalente a la elección entre dos posibilidades igualmente probables», se deriva del inglés binary digit (dígito binario) y es un acrónimo —sigla que se ha convertido en palabra de uso común, como láser (light amplification by stimulated emission of radiation) o sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

El origen de bit se encuentra en el antiguo real de plata español, creado por los Reyes Católicos. Así del mundo de la numismática (del griego nomisma, «moneda»; designa el estudio y coleccionismo de monedas) arribó, muchos, muchos siglos después, como binary digit, a la Informática y las Comunicaciones.

Y ¿se ha puesto usted a pensar que digital y sus derivados digitalización, digitalizar, digitalizado proceden de dedo? Pues sí, amigo lector. La voz dedo se deriva del latín dîgîtus, y de este, a su vez, vienen dedal, dedil y los cultismos digital, digitalina (planta cuya corola tiene forma de dedal), dígito (relativo a los números porque pueden contarse con los dedos). Digital está tomado de digitalis, “relativo a los dedos”. El hecho de que asociemos estos términos a las computadoras está justamente en la relación con la palabra dígito, como sinónimo de número.

Otra voz procedente de estas ciencias es monitorear —para América Latina— y monitorizar —para España— (del inglés monitor, «dispositivo o pantalla de control»), con el sentido de «vigilar mediante un monitor».

La propia palabra cibernética proviene del griego kybernetes, que significa «timonel» y fue acuñada originalmente por André Marie Ampère (1775-1836), científico francés que realizó trascendentes aportes en el campo de la electrodinámica, y la empleó en su Essai sur la Philosophie des Sciences, para significar «ciencia del gobierno».

Y es que —aunque muchas veces para nombrar las nuevas realidades descubiertas o creadas por la ciencia se recurre al inglés, convertido de hecho, pero no de derecho en idioma de las ciencias— nuestra lengua tiene sus más antiguos ancestros en las culturas grecolatinas.

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