Noticias del español

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| Ricardo Espinosa
El Sol de México, México
Domingo, 4 de abril del 2010

¿CÓMO DIJO?: EL QUE SE FUE PA’ LA VILLA, PERDIÓ LA SILLA

De niños usábamos con mucha frecuencia ese dicho y nos daba mucho coraje cuando nos tocaba ser la víctima.


En un evento en el que los asientos escaseaban, tú te sentías afortunado porque habías alcanzado un lugar privilegiado. Entonces venía un compañero, probablemente un cómplice del desgraciado que quería robarte el asiento, así que con cualquier pretexto te hacía moverte de ahí y al regresar encontrabas al otro tipo muy sentadote que además te decía burlón: El que se fue pa´la Villa, perdió su silla.

Pues resulta que originalmente la expresión en España era «el que se fue a Sevilla, perdió su silla» y que en México se cambió la ciudad y provincia española por la Villa, que es un nombre muy familiar, principalmente entre los chilangos —perdón, digo los capitalinos—, porque sin decirlo se refiere a la Villa de Guadalupe donde está la basílica de la que se considera la Virgen del mismo nombre que es, sin duda, la Virgen de los mexicanos.

La alusión a la ciudad en la versión española del dicho no es solamente por la rima de silla con Sevilla. Dicen que durante el reinado de Enrique VII en Castilla, el arzobispo de Sevilla era don Alonso de Fonseca y que un día éste le pidió a su sobrino, que era arzobispo de Compostela, que se quedara «a cargo de su cargo», o sea que le ha de haber dicho: «Ahí te dejo para que me manejes el negocio porque tengo que ir a Compostela a componer algunos problemas derivados de mi nueva designación como arzobispo de aquel lugar».

Don Alonso fue, arregló lo que tenía que arreglar y volvió, pero al regresar se encontró con que el gandaya de su sobrino se sentía muy a gusto regenteando la sede que le habían dejado encargada y entonces se enfrentó con el tío diciéndole: «Pues el que se fue de Sevilla, perdió su silla y el que da y quita, con el diablo se desquita. Además, tío, tú nunca me dijiste que me dejabas esta silla nada más 'por mientras', así que yo no me muevo de aquí y hazle como quieras».

El tío, que se sintió defraudado, armó un escándalo que llegó a requerir la intervención del Papa y hasta del propio rey Enrique VII, de manera que el sobrino gandaya terminó en el bote condenado a cinco años mascando barrote, por ése y por otros delitos que ya venía cargando de tiempo atrás.

El buen amigo Arturo Ortega Morán ha hecho una serie de interesantes investigaciones acerca del origen de ése y muchos otros dichos, como el de «estás en Babia» que te dicen cuando estás totalmente distraído.

Yo creía que Babia era sólo un nombre inventado porque se asocia con la baba, o sea que estar en Babia era como decir «estás en la pura baba», pero Ortega nos revela que Babia existe y que es «una apartada comarca de la provincia de León, en España, poco fértil y bastante alejada de las zonas pobladas».

En la Edad Media abundaba la caza en ese lugar y ahí se iban los reyes a practicar su deporte favorito y, de pasada, a «desestresarse» de su chamba de rey, que aunque a veces no lo parezca, tiene muchas presiones. Entonces cuando los súbditos iban a buscar al rey para plantearle algún problema, no era raro que les salieran con la excusa de que el soberano «estaba en Babia» y que de momento no podía atenderlos.

Es casi igual que ahora, sólo que cuando va uno a buscar a un ejecutivo importante en lugar de decir que está en Babia, le salen con la trillada excusa de que «se encuentra en junta».

PREGUNTA DEL PÚBLICO: Mireya Rivera Moxica: Mi duda es: si existe la palabra acceso, ¿por qué la RAE no reconoce como verbo la palabra accesar?

RESPUESTA: Porque el verbo correspondiente al sustantivo acceso en español es acceder.

1.- AHORA PREGUNTO: Tengo un amigo que se apellida Collado y me pregunto y le pregunto a usted: ¿Qué es un collado?

a) Una elevación de tierra.

b) Un collar de piedras.

c) Una cerca de madera.

d) Un cencerro para el ganado.

2.- TAMBIÉN PREGUNTO: ¿Qué es cotejar?

1.- RESPUESTA: a) Un collado es una elevación de terreno menor que un cerro.

2.- RESPUESTA: Cotejar es comparar una cosa con otras, teniéndolas a la vista.

Me voy recordando lo que decía mi primo Gerundio acerca del matrimonio: Yo no sabía lo que era la verdadera felicidad, hasta que me casé… lástima que ya era demasiado tarde… ¿Cómo dijo? Hasta el jueves siguiente.

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