Noticias del español

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| Paula Carri
pagina12.com.ar, Argentina
Viernes, 1 de febrero del 2008

CÓMO DECIRTE

Es sabido que hemos aprendido a nombrar a mujeres y hombres con el genérico masculino.


Y ya que hablamos del uso sexista del lenguaje y, antes, de periodistas, algo interesante y reciente: uno de los periódicos más innovadores de España, el diario Público, ha asumido desde su sitio web (http://publico.es) un compromiso ídem, o sea, público, sobre cómo referirse al informar sobre la violencia de género: «Usaremos los términos ‘violencia de género’, ‘violencia machista’, ‘violencia sexista’ y ‘violencia masculina contra las mujeres’, en ese orden», anuncian en primer término.

Luego rechazan el uso de las expresiones «violencia doméstica», «violencia de pareja» y «violencia familiar». También enuncian que consideran que la violencia de género es un problema social y no una noticia, por lo que no publicarán fotos; que, además, preservarán la identidad de las víctimas y «no incluirán información que pueda perjudicarlas a ella o a su entorno». El decálogo completo puede encontrarse en el sitio web Mujeres en red (www.mujeresenred.net) en el posteo correspondiente al 20 de enero.

Pese a ser un problema social, la expresión «violencia de género» no ha sido aprobada aún por la Real Academia Española. En este sentido, los aportes que se efectúen en la Wikilengua (www.wikilengua.org, una web que, aunque toma como motivadora a la Wikipedia, es exclusivamente para el idioma español; los internautas pueden entrar al sitio y sugerir modificaciones o acepciones lingüísticas) pueden servir como elemento de presión para lograr —si bien no el fin inmediato de la problemática— al menos sí el denominarlo de una forma adecuada.

Para identificar los aportes posibles, nada mejor que visitar la web del Instituto Asturiano de la Mujer (http://tematico.asturias.es/imujer). Allí, con el nombre «Cuida tu lenguaje. Lo dice todo», está la propuesta que invita a que mujeres y varones reflexionen sobre la utilización androcéntrica de las palabras.

Esto quiere decir que muchas veces el modo en que se nombra a ambos géneros induce a dar por hecha la supremacía del hombre. Con la consigna «Lo que no se nombra no existe», recomienda, mediante catorce páginas (que se pueden descargar a la computadora) diferentes formas de referirse específicamente a las mujeres y erradicar el lenguaje sexista.

Los consejos son prácticos y sirven para acostumbrarnos a no discriminar cada vez que hablamos. Por ejemplo, observa que no por decir «niños y niñas» debemos creer —como sostienen algunos— que estamos repitiendo el enunciado.

Porque «repetir es ‘duplicar’, hacer una copia idéntica, y éste no es el caso», sostienen. Si, como reflexionan en la campaña del Instituto Asturiano de la Mujer, «el lenguaje media entre el pensamiento y la realidad» y, por otra parte, hasta ahora siempre nos referimos a los dos sexos usando el masculino como género, ¿no es hora de empezar a reflejar la realidad de nuestro pensamiento? ¿Qué mejor forma que enunciarla?

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